¡No son los empresarios, son los políticos!: una acusación que sale cara

El pensamiento que tiene el presidente Alberto Fernández acerca de que los empresarios son los causantes de la inflación es decepcionante e irresponsable ya que busca desligar la responsabilidad del Estado en la generación de la inflación.

En el discurso de apertura del 138° período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional del domingo y en el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP) del miércoles, el Presidente afirmó que la inflación es generada por los “formadores de precios” (empresarios) y que va a ser “implacable” frente aquellos que remarquen los precios deliberadamente.

Estas afirmaciones no hacen más que confirmar la falta de entendimiento que tiene la máxima autoridad del país acerca de la economía en general y de la inflación en particular.

Un claro ejemplo que desarticula los argumentos presidenciales es el contraste entre la inflación de los años 90 con la inflación actual. ¿Cuáles son las diferencias que explican que en un período la inflación era de prácticamente del 0% y que en el otro la misma supera el 50%? Si seguimos la lógica de Alberto Fernández, los empresarios de los noventa eran muy buenos y no subían los precios mientras que los de ahora son malos y son el principal causante de la suba de los precios. Así de absurdo es el discurso del Presidente.

Ahora bien, bajo la lógica monetarista la inflación es causa de la excesiva emisión monetaria del Banco Central (BCRA). En los 90’, todos sabemos que estábamos bajo un régimen de convertibilidad 1 a 1 con el dólar, en donde la autoridad monetaria estaba imposibilitada de imprimir pesos que no estén respaldados con el billete estadounidense. Así, en la calle no había un exceso de oferta de dinero como estamos hoy en día y el peso mantenía su valor.

Actualmente el BCRA tiene las máquinas de imprimir dinero trabajando a pleno para financiar al déficit del Estado gigantesco que supimos conseguir y todo parece indicar que la política no va a hacer ni el más mínimo esfuerzo en achicarlo.

Lo que el gobierno busca transmitir es que la culpa de la inflación no es de los políticos, que ellos son parte de la solución y no parte del problema, y le echan la culpa a los empresarios que no solo se perjudican con una inflación alta (dado que genera incertidumbre para elaborar contratos de largo plazo) sino que también se ven asfixiados con la alta presión tributaria y la gran cantidad de regulaciones y trámites engorrosos que lo que único que provocan es pérdida de tiempo que podrían utilizar para hacer crecer su negocio y genera más trabajo e inversión.

Por estas razones, Alberto Fernández tiene que rearmar su discurso acerca de la inflación porque se basa sobre premisas falsas que no tienen evidencia empírica en ningún país del mundo. El día que aprendamos de los países que si fueron exitosos en materia inflacionaria (prácticamente todo el mundo excepto Venezuela y otros países en guerra civil) vamos a poder erradicar la inflación, pero para eso hay que empezar entendiendo que el principal culpable del descontrol de los precios es el Estado que emite dinero para financiarse.

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