La otra cara del COVID-19: cuando crisis es oportunidad

Dicen los chinos (vaya paradoja) que cada crisis es una oportunidad. Los visionarios y oportunistas, que conviven en el mismo mundo que los que observan cómo se desmorona su emprendimiento o empresa, encuentran en la adversidad una forma de multiplicar ganancias. Es tan humano como el contagio: lo hizo Rockefeller en el crack del ’29 o la “burbuja inmobiliaria” después del 11S.

Y si no que lo diga el chino Eric Yuan, dueño de la app ZOOM video, cuya capitalización aumentó más de dos veces hasta los 43.600 millones de dólares, el doble del valor de Twitter. En un solo día, los valores de la empresa subieron un 22%. Gracias, aislamiento.

Las farmacéuticas o los kits de laboratorio también suman cuando otros restan. Y algunos rubros impensados, como el de armas: según una nota publicada por Infobae, la venta de armas se disparó en Estados Unidos en las últimas dos semanas a medida que avanza el coronavirus. Las personas almacenan armas y municiones por temor a que la pandemia pueda desencadenar disturbios sociales. “Ni yo mismo lo entiendo”, asegura un vendedor de armas que está a punto de quedarse sin stock. De 20 armas que vendía, promedio, por día saltó a 150.

Parecido al salto que dieron empresas que comercializan kit de protección como Lakeland Industries (trajes), Clorox (geles desinfectantes), Top Glove (guantes médicos), Kawamoto (higiene hospitalaria) o Alpha Pro Tech, que en 18 días vendió 24 veces más mascarillas de las que suele vender en un año. El jefe de la empresa farmacéutica Moderna, Stephane Bancel se convirtió en multimillonario al anunciar los ensayos clínicos en humanos de una vacuna contra el coronavirus. Las bolsas también elevaron al olimpo multimillonario a Lim Wee Chai, de Malasai, propietario mayoritario de la empresa de guantes para uso clínico Top Glove.

Y siguen sumando.

El aislamiento cambió las reglas de juego, pero aparecen otras. Las herramientas que facilitan el teletrabajo y las reuniones a distancia viven una oportunidad única. Es más: la oportunidad de “probar” el teletrabajo cambiaría las condiciones a futuro, cuando se vuelva a la “normalidad”. El teletrabajo no es una opción del futuro, es ahora…y funciona.

Jack Dorsey usa Slack para mantenerse en contacto con sus empleados

Aplicaciones como Slack, que emulan un entorno de oficina con mensajería y la posibilidad de que el personal pueda trabajar en documentos y proyectos de manera compartida, ha sido la elegida por Twitter para estos menesteres, con Jack Dorsey, su director ejecutivo, presente en las reuniones desde una ubicación desconocida.

¿Aulas cerradas hasta nuevo aviso? Plataformas educativas, como K12, ya se han lanzado a explicar que permiten que los estudiantes no pierdan el curso, aunque no puedan asistir a clase con la frecuencia deseable. ¿Bostezos de aburrimiento? Netflix y otros canales de streaming nos proporcionan ficción para llenar tanto tiempo libre entre cuatro paredes.

En Argentina, DirecTV, Telecentro y Cablevisión liberaron algunos de sus pack pagos, pero no es tan generosa la propuesta: no ofrecen todos los contenidos y el anzuelo es captar clientes pagos post cuarentena. También es cierto que hecha la oportunidad, hecha la trampa.

¿El cuerpo se anquilosa? Gimnasios virtuales nos dan la posibilidad de quedar con nuestros contactos para una sesión de pilates, cada cual en su casa y con su toalla. La marca Peloton, por ejemplo, comercializa bicicletas para spinning, rodillos para correr y aparatos de remo que permiten la interconexión. ¿Hay hambre? Es la gran oportunidad para que los supermercados online despeguen, sin necesidad de pelearnos por el último rollo de papel higiénico en la tienda de la esquina, uno de los artículos que primero se agotan en las compras por pánico, un hecho que ni los psicólogos aciertan a explicar.

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