Que el remedio no sea peor que la enfermedad

El desembarco del Coronavirus en la Argentina ya está teniendo un impacto mayúsculo en la vida de todos los habitantes del país, esto recién comienza y nadie sabe a ciencia cierta la duración de esta situación.

Con la actividad de gran parte del sector privado paralizada por la draconiana cuarentena obligaría no tardará en notarse una merma más que significativa en la recaudación. Sumado a esto es evidente que los gastos del ministerio de salud ascenderán para intentar contener la situación. Aunque la mayor parte de los casos han sido derivados a centros privados y la buena predisposición de los sindicatos al poner sus hoteles al servicio de la salud, toda la movilización del aparato estatal insumirá una cantidad aun inestimable de recursos.

En esta situación, gran parte de la administración pública ha cesado sus actividades de la misma manera que lo hizo el sector privado, a excepción de la provisión de alimentos, salud, energía, transporte (de forma limitada) y quienes trabajan desde sus hogares. Por parte del estado siguen obviamente en funcionamiento los servicios básicos como salud, seguridad y recolección de basura.

Tanto empleados privados como públicos que se encuentran vedados de concurrir a sus puestos de trabajo siguen cobrando sus sueldos de igual manera. No habían pasado dos días desde que se dictó la cuarentena y ya hubo gente desafectada de su labor debido a las medidas tomadas por el gobierno.

Dada esta situación excepcional no es de esperar que el sector público siga la lógica del privado pero sería un enorme atenuante a esta situación que aquellos sectores públicos que se encuentran en inactividad pasen a cobrar el mínimo, incluyendo obviamente a los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; está de más decir que debería venir de parte de estos 3 la iniciativa y aprobación de un acto patriótico como este. ¿O serán los contribuyentes quienes deberán reclamarlo?

De no buscar un método para no alejarse estrepitosamente del ya lejano equilibrio fiscal, con la inminente amenaza del default y un riesgo país rondando los 4.000 puntos es de esperar que el gobierno intente cubrir la brecha pidiendo más adelantos al BCRA, y todos sabemos cómo terminan este tipo de películas.

Que el remedio no sea peor que la enfermedad.

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