29/05/24

La Fundación Libertad generó el evento político del año, pero sigue la guerra fría entre Milei y Macri

El único momento «cariñoso» entre Milei y Macri durante el evento de la Fundación Libertad. (X)

Los Bongiovanni, la familia más liberal de Rosario, tuvieron su cena anual soñada. Dueños y creadores desde 1988 de Fundación Libertad, el think thank más poderoso (tanto en recursos económicos como en capacidad de lobby) del interior de la Argentina, se dieron el lujo de sentar a sus mesas a dos presidentes en ejercicio, Javier Milei y Luis Lacalle Pou, y tres ex presidentes, Mauricio Macri, el histórico líder del Partido Popular español, José Maria Aznar, y el ex presidente de Bolivia, Jorge Quiroga.

El actual presidente de Argentina, Javier Milei, hablando frente a los más de mil asistentes del evento anual de Fundación Libertad. (X)

Por lejos, la de anoche fue la más política de toda la historia de Fundación Libertad. De hecho, fue la primera gran cena política del año en la Argentina. El porqué de tanta expectativa saltaba a la vista: después de más de 4 meses (el 5 de diciembre pasado compartieron una larga cena) se volvieron a encontrar cara a cara el Presidente y Mauricio Macri. Ese dato ya es un hecho político en sí mismo, después de tantas idas y venidas, desencuentros y malos entendidos entre los líderes de LLA y el PRO.

Y el resultado estaba tan cantado que no generó sorpresas. Como dice Sabina en una de sus poesías más notables «Y con el café del desayuno vuelve la guerra fría… y tu boca de cielo al purgatorio«. Anoche no sólo no hubo distensión sino que ambos se dedicaron una recíproca frialdad.

Alfredo Cornejo y Gerardo Bongiovanni junto al ex presidente de España, José María Aznar. (X)

Mauricio Macri, que siempre juega de local en la Fundación Libertad por su vieja y entrañable amistad con Gerardo Bongiovanni, el pater de la familia rosarina, abrió los discursos y le deseó «suerte» a Milei en su gestión. La sola mención a la diosa Fortuna ya aleja toda posibilidad de colaboración más estrecha. Macri no hizo una sola mención o llamado a explorar alianzas entre LLA y el PRO. Más aún cuando apenas horas atrás los macristas en Diputados se pintaron la cara y amenazaron con bloquearle la ley Bases.

El Presidente no envió tampoco ningún gesto amistoso. Llegó (con su hermana Karina y cuatro ministros, entre ellos Luis Caputo y Francos) lo suficientemente tarde como para demostrar quién es el que tiene el «power» en la Argentina, sino que evitó hacer cualquier referencia a un acuerdo político o parlamentario con MM. Es más, elogió fuerte con un «Genia» a Patricia Bullrich -hoy la más sorda opositora a Macri en el PRO- , y lo calificó de «coloso» a Federico Sturzenegger, el gosth writter del DNU 70/2023 y mentor de la Ley Bases. De Mauricio no dijo ni mu.

El ex presidente de Argentina, Mauricio Macri, saluda al presidente de Fundación Libertad, Gerardo Bongiovanni. (X)

Y Milei habló poco más de media hora -y tuvo a los 1.100 asistentes a pan y agua literalmente porque prohibió que los mozos circularán con comida por las 110 mesas mientras él exponía-, o sea que tuvo tiempo suficiente si hubiera querido mandar señales amistosas al ex presidente.

Pero nada de eso sucedió. Si se burló del «enano soviético que está en la Provincia«. De «fideos con tuco», lo que generó la ida abrupta del salón de Carlos Melconian. Y disparó toda su artillería de la Escuela Austriaca, mechada con frases de cancha como que «la economía va a subir como pedo de buzo» y otras futboleras como que «Patricia, Diana, Toto o Guillermo» (aludiendo a sus cuatro ministros que lo acompañaron y tampoco cenaron) son Messi.

Y siguiendo en la línea «resultadista» del aplausometro, se pudieron contabilizar ocho ovaciones, se batieron palmas y casi tantas motivó carcajadas en una platea cautivada por el estilo presidencial.

En síntesis, Milei volvió a ganar el partido comunicacional, y en este caso su rival derrotado fue Mauricio Macri. Llegó con su libreto, lo interpretó de principio a final, se bajó del escenario, saludó a la mesa principal (ahí le dedicó un abrazo y un «hola Presi» a Macri), y se fue como una tromba del Complejo Goldencenter. Una fuente que miraba a prudente distancia resumió lo que cree que se viene en la relación odio-amor que domina el vínculo entre Milei y Macri: «el Presi lo va a cocinar a fuego lento, lo va a aniquilar«.

Para el final quedan las ausencias notables. La primera, la de un peso pesado del liberalismo: Ricardo Lopez Murphy, que de ser un orador casi cantado todos los años, no figuró en la nómina de invitados. El segundo, Jorge Macri, aunque fuentes de la Ciudad avisaron que el jefe de Gobierno tuvo que cancelar su presencia. El tercero, un liberal de la vieja guardia, Roberto Cachanovsky. El cuarto, el ex viceministro de Menem, Carlos Rodríguez, a quien su pelea publica con el Presidente lo excluyó de manera anticipada. Y la más notable de todas la no presencias en la cena de anoche, fue la del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, una figura emblemática que a lo largo de los años acompañó la imagen pública de la Fundación Libertad.

Tras el paso del huracán Milei por el escenario, los casi 1.100 asistentes (entre invitados especiales, y empresarios, políticos y lobbistas que pagaron 500 dólares el cubierto) disfrutaron de un austero lomo al vino con puré de papas, chocolate casero muy cremoso, todo regado con vinos reserva de la bodega Salentein. Y ya todos más relajados se dedicaron a lo que mejor saben y más le gusta: la rosca política.

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