29/05/24

Cómo avanza la ola de la libertad en África

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), fue firmado el 17 de diciembre de 1992 por Estados Unidos, Canadá y México, y entró en vigor el 1 de enero de 1994. Su principal objetivo era aumentar la competitividad económica de sus países miembros, eliminando aranceles, fomentando la inversión directa y mejorando la protección de derechos de propiedad intelectual, en consecuencia, impactar directamente en el crecimiento económico, promoviendo la inversión extranjera directa entre los países miembros, facilitando la integración de cadenas de suministro, especialmente en industrias como: automotriz, agricultura, manufactura, textil, electrónica, energética, educativa, los servicios financieros y tecnológicos, entre otras.

En agosto de 2017 iniciaron las negociaciones para ajustar los términos del TLCAN y modernizarse; al contemplar los retos actuales del comercio internacional, por ejemplo, la compra-venta digital, crear normas laborales y ambientales más acorde a las nuevas tendencias. El nuevo acuerdo, Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), entró en vigor el 1 de julio de 2020 y desde su implementación ha traído varios beneficios a la región, tales como la creación de empleos, el fortalecimiento de la cooperación en sectores clave como la energía y la tecnología, y la mejora en la eficiencia de las cadenas de suministro, incluso, durante la pandemia de COVID, cuando los repartidores de grandes empresas como Amazon eran considerados trabajadores esenciales; además de fortalecer la economía, la competitividad y el comercio en la región, dándonos herramientas socioeconómicas, diplomáticas y políticas frente a desafíos económicos globales y tensiones comerciales.

El Tratado de Libre Comercio Africano (AfCFTA) tenía un potencial de 1.200 millones de consumidores dentro de la Unión Africana y entró en vigencia el 30 de mayo de 2018. (Archivo)

La idea del Tratado Continental Africano de Libre Comercio (AfCFTA) comenzó a gestarse en la Unión Africana en 2012, con la visión de crear una única zona de libre comercio continental que uniera a todos los países africanos, facilitando así el comercio y la inversión entre ellos. La propuesta se basaba en el objetivo más amplio de la Unión Africana de fomentar la integración económica en el continente, como parte de su Agenda 2063, un marco estratégico para la transformación socioeconómica del continente.

El Área de Libre Comercio Continental Africana fue formalmente lanzada en la Cumbre de la Unión Africana en Kigali, Ruanda, en marzo de 2018. Fue el resultado de un proceso de integración iniciado en 2012 bajo la Agenda 2063 de la Unión Africana, buscando unificar el mercado africano y mejorar el comercio intercontinental​, buscando crear la mayor zona de libre comercio del mundo, es ya una realidad tras su ratificación por un número suficiente de países africanos.

Este acuerdo se ha diseñado para aumentar el comercio intra-africano, promover el desarrollo económico y mejorar la integración continental, a través del intercambio comercial de algunos productos como: baldosas cerámicas, baterías, té, café, productos cárnicos procesados, almidón de maíz, azúcar, pasta, jarabe de glucosa, frutas secas y fibra de sisal, lo que naturalmente derivaría en un crecimiento importante en el comercio de productos agroalimentarios y productos industriales como resultado del acuerdo​, ayudando, no sólo a diversificar economías que tradicionalmente han dependido de la exportación de materias primas, sino que también busca desarrollar cadenas de valor regionales que potencien la industrialización y la creación de empleo en el continente​.

Este acuerdo fue diseñado para aumentar el comercio intra-africano, promover el desarrollo económico y mejorar la integración continental. (ONU)

El tratado fue formalmente lanzado en 2015, y las negociaciones se iniciaron oficialmente ese mismo año. El 21 de marzo de 2018, en una cumbre de la Unión Africana en Kigali, Ruanda, 44 de los 55 estados miembros de la Unión Africana firmaron el acuerdo marco del AfCFTA. Fue un momento histórico que marcó el compromiso de la mayoría de los países africanos con el libre comercio y la integración económica. Desde entonces, más países han firmado y ratificado el tratado, alcanzando el mínimo necesario de 22 ratificaciones para que el acuerdo entrara en vigor, lo cual sucedió el 30 de mayo de 2019. Sin embargo, algunos países, como Eritrea, inicialmente se abstuvieron de unirse al acuerdo.

Con el tiempo, naciones que habían mostrado reservas, como Nigeria que inicialmente se resistió a unirse al acuerdo debido a preocupaciones de que podría convertirse en un vertedero para productos baratos extranjeros, afectando negativamente a las industrias locales.

El tratado ha sido apoyado por importantes actores económicos como la Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones como el Banco Africano de Desarrollo y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, que ven en él una oportunidad para conectar más estrechamente los mercados africanos con la economía global​.

Uno de los enormes puertos de Nigeria. (X)

En resumen, el AfCFTA nace de un proceso de colaboración y diálogo que se extendió durante varios años, reflejando el deseo colectivo de los países africanos de trabajar juntos hacia un futuro más integrado y próspero. A largo plazo, el éxito del tratado dependerá de su capacidad para superar estos desafíos estructurales y de cómo logre implementar efectivamente las políticas que promuevan un comercio equitativo que beneficie a todas las partes involucradas en el continente.

Tanto el T-MEC/TLCAN como el AfCFTA son acuerdos significativos que buscan mejorar la economía y la competitividad de sus respectivas regiones, pero, no debemos olvidar que esto es solamente posible porque transforman la calidad de vida de los individuos de un país, mejorando su economía, al crear fuentes de trabajo, además de diversificar y crear competencia en los bienes y servicios que consumen, pero, lo más importante es que se fomenta la inter-culturalidad y se da una integración social que deriva en progreso, lo que tiene el potencial de influir positivamente en la estabilidad regional, la diplomacia y las relaciones internacionales, propiciando la paz.

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