Una final que no sólo impacta en Perú sino que pone en jaque a la región

Una final inesperada


Los resultados preliminares en Perú han puesto en jaque al sistema político y a la precaria estabilidad que aún conserva el país andino. Muestran, además, una realidad no vista o desdeñada durante el proceso electoral: las provincias, el interior del país si cabe el término.

De allí que un profesor provinciano irrumpió en la escena política y remeció Lima con el voto rural, coronándose como el primer y, hasta ahora, único candidato fijo en pasar al balotaje.

Si bien Pedro Castillo no se ganó el voto capitalino, obtuvo el triunfo en 17 de las 24 regiones del Perú. Ningún analista político, medio de comunicación o encuestadora lo vio venir, lo que a claras luces demuestra que es hora de descentralizar el análisis y dejar de mirarse el ombligo.

El candidato de izquierda radical se presenta a sí mismo como profesor, obrero, campesino y rondero (rondas campesinas), lo que le hace empatizar con un electorado que se siente abandonado por los políticos tradicionales y que está muy afectado por la crisis de la pandemia.

Pero su verdadera amenaza es que enarbola banderas radicales en los campos económico e institucional, critica al actual modelo económico y apuesta por una nueva Constitución Política. Sin embargo, como todo extremista,
manifiesta posturas conservadoras en materia de derechos de las minorías, migración, entre otros temas.
Su contrincante hasta el momento de culminar la redacción de esta columna, según resultados parciales de la Oficina de Procesos Electorales del Perú, sería Keiko Fujimori, la otrora candidata que disputaría su tercer proceso electoral y su tercer balotaje y que encarna a la derecha popular.

Su apellido, paradójicamente, representa su mayor activo, como su gran pasivo. Heredera de los aciertos y desaciertos de su padre –el ex presidente Alberto Fujimori-, sería la única candidata, ubicada a la otra orilla ideológica de Castillo, que podría hacerle frente con éxito.

Lo que el Perú se debate en la segunda vuelta es la defensa del modelo económico y de la Constitución. No será una campaña centrada en personas, sino en ideas y propuestas, en salvaguarda del Estado de Derecho y del modelo que ha generado desarrollo en el país.

Claro está que, esta vez, la mirada deberá ser descentralizada e incluir a todos aquellos peruanos olvidados por años y gobierno tras gobierno, aquellos que viven más allá de Lima y de la costa.

El Perú ha hablado y el Perú no es Lima, por ello las primeras acciones que debería tomar Keiko al confirmarse su pase al balotaje de junio próximo, será generar el diálogo y arribar a consensos con las agrupaciones afines a su programa político- económico, llámense Avanza País, de Hernando de Soto; Alianza Por el Progreso, de César Acuña y buscar afinidades con Renovación Popular, Acción Popular, Victoria Nacional intentando sumar adhesiones.

Además de la plancha presidencial, ayer también se eligieron a los 130 representantes al Congreso y seis al Parlamento Andino. Se prevé que 11 agrupaciones o partidos políticos integrarían el parlamento, por lo que la fragmentación impediría que el nuevo o nueva presidente tenga mayoría.

Ello llevará, una vez más, a generar sinergias y alianzas entre fuerzas afines. Con un Parlamento fragmentado, sin experiencia política, pues la mayoría de sus integrantes ocupará por primera vez una curul y con más de 30 congresistas radicales y otros tantos de corte izquierdista, harán falta ‘tejedores’ de alianzas en el parlamento.

Apenas se conozcan los resultados oficiales al 100%, los candidatos deberán hacer un ‘reset’ y empezar con fuerza una nueva campaña para obtener una victoria definitiva. El voto de Pedro Castillo es el voto radical que no se ha fraccionado en las últimas tres elecciones, es el voto que acompañó a Ollanta Humala (presidente del 2011 al 2016). La derecha, completamente fragmentada, ha sido incapaz de unirse en la primera etapa de la contienda, pero debe articularse y para ello se esperan gestos democráticos que permitan trabajar un proyecto común y ganador. Keiko ya dio un primer paso la noche de ayer manifestando que colaborará con Hernando de Soto, en
caso el candidato pase al balotaje y pidió reciprocidad en el apoyo.


Las elecciones democráticas del Perú no son solo un símbolo de cambio político sino también un ejemplo de libertad para la región. Los políticos deben mirar la votación en términos geopolíticos, pues no solo está en juego la continuidad de un programa económico capitalista, que si bien es cierto debe mirar hacia quienes se sienten
excluidos, pero también está en juego la estabilidad política de la región latinoamericana.

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