Por qué Suecia no cambia su política blanda para combatir el COVID

No seamos simplistas. Suecia no operó con negligencia.

Mucho han hablado los medios de comunicación sobre la estrategia “blanda” adoptada por Suecia en la lucha contra el coronavirus, añadiendo con frecuencia comentarios virulentos, títulos sensacionalistas y presagios apocalípticos. Contrariamente a lo que hicieron prácticamente todos los demás países europeos, Suecia optó por no confinar a su población y mantener inalterada su cotidianeidad.

¿Qué hizo Suecia?

Mientras en otros países se imponían por decreto confinamientos rigurosos, Suecia decidió adoptar medidas comparativamente laxas: aislar solamente a los grupos de riesgo, limitar aglomeraciones y sobre todo apelar a la responsabilidad individual de la población.

¿Cuál fue la razón por la cual decidieron ir con esta estrategia? El artífice del modelo sueco es el epidemiólogo Anders Tegnell, cuyo modelo puede sintetizarse en los siguientes tres puntos básicos:

  • Un primer punto es de naturaleza ideológica, y alude a un componente inherente al espíritu de las sociedades nórdicas: la confianza en la responsabilidad individual de los ciudadanos. De hecho, las vacunas en Suecia no son obligatorias, y aun así el 90% de la población opta por aplicárselas. Pura libertad, y pura responsabilidad individual.

El segundo elemento apunta a la sustentabilidad temporal de las medidas adoptadas: Anders Tegnell opina que el Covid 19 puede estar entre nosotros durante muchos años, por lo que hay que aprender a convivir con él de alguna manera y en todo caso elegir medidas que puedan ser aplicables durante largo tiempo.

¿Confinar a toda la población? ¿Cerrar bares, gimnasios, colegios? ¿Cerrar fronteras? No califican como medidas sustentables.

Son medidas de shock que se pueden aplicar por términos muy breves sin empezar a destruir a cualquier sociedad libre. Todo país necesita previsibilidad para poder funcionar adecuadamente. Ninguna economía puede operar, ni mucho menos prosperar, sin un mínimo de estabilidad que permita proyectar a futuro.

Ya lo vemos, por contraste, en España y en Italia, donde las empresas están paralizadas en sus planes de acción, y la población, agotada ante los constantes cambios en las reglas de juego.

Y el tercer aspecto del modelo sueco hace a una concepción holística de la salud. El coronavirus es un problema, por cierto. Pero no es el único problema. Anders Tegnell enfatiza la visión de la salud como un todo.

Anders Tegnell

La salud es tanto física como
mental. Reducir los problemas de salud únicamente al coronavirus es miope, sesgado e increíblemente cortoplacista. Omite tener presentes los trastornos de ansiedad, la depresión, el deterioro del sistema inmune por falta de ejercicio y de vitamina D, o la ausencia de diagnóstico temprano y aun el seguimiento regular de otras enfermedades, coronarias, oncológicas, etc.

Siempre ha sido difícil ser minoría, en particular en este mundo donde tantas veces se repiten las falacias de apelación a la mayoría. Así que como diría Mark Twain: “cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”

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