Proteger las libertades individuales es un reaseguro para que el progreso sea posible

Sobre el interés compuesto (negativo) de perder las libertades individuales

¿Cómo podemos relacionar los instrumentos financieros enfocados en mitigar riesgos con las libertades individuales?

Indaguemos en este interrogante, enfocándonos primero en la parte financiera y luego en las libertades individuales.

Una de las típicas recomendaciones que se formulan a los inversores es comenzar a invertir lo antes posible y dejar que la magia del interés compuesto los asista en la creación de valor.

El argumento descansa en que el tiempo permite sortear las volatilidades propias de las inversiones de modo de terminar el “viaje financiero” en una buena situación económica y patrimonial.

No obstante, algo de lo que no suele hablarse es de los “drawdowns”. ¿A qué nos referimos con esto? A la reducción de valor desde un “pico histórico”.

Resulta interesante desarrollar brevemente esta idea y, de paso, reflexionar sobre cómo la podemos también asociar con los procesos de avance y retroceso de las libertades individuales.

Protección de portafolios “a la Spitznagel”

Para procurar este objetivo, tomaré prestado el “cerebro” de Mark Spitznagel, un hedge fund manager muy respetado en la industria financiera.

Mark Spitznagel trabaja especialmente en lo que se denomina “mitigación de riesgos” y en uno de sus libros, titulado “Safe Haven: Investing for Financial Storms” presenta una idea muy interesante, a partir del relato de un mercader.

¿Viajamos a San Petersburgo desde Ámsterdam? ¿Nos tomamos un barco?

Remontémonos al tiempo en que los piratas atacaban a los buques que transportaban mercaderías entre Amsterdam y San Petersburgo. Esta actividad era muy redituable, pero los muchachos con garfios y parches representaban un riesgo importante en el negocio. Supongamos, propone nuestro autor, que el “paquete” de bienes que planeaba vender un hipotético comerciante tenía un valor de 10.000 rublos, y que ello constituía prácticamente el total de su patrimonio neto, de –digamos- 13.000 rublos. Y asumamos que 5 de cada 100 barcos eran atacados por piratas y, en esos casos, se perdían todos los bienes. Ante esta situación, nuestro mercader analiza adquirir un seguro para poder dormir tranquilo, más allá de eventuales ataques a su barco. Pero hete aquí que entonces se encuentra con que le costaría unos 800 rublos asegurar cada barco. Esto no le agrada, ya que perdería 800 rublos en los 95 cargamentos que en principio llegarían a puerto sanos y salvos, y en los cinco casos de ataque ganaría 9200 por cada cargamento perdido (el número resulta de restar los 800 del costo del seguro de los 10.000 que le cubriría la póliza). El resultado puramente matemático le da negativo: en cien viajes experimentaría una pérdida de 30000. ((-800 x 95) + (9200 x 5) = -30000). O lo que es lo mismo, una pérdida de 300 por viaje. Pero en realidad hay que incorporar al cálculo el factor probabilístico para cada viaje.

Por más que el seguro sea aparentemente caro, lo prudente es comprarlo, ya que la eventual pérdida de 5 de cada 100 cargamentos es realmente catastrófica. Y en tal caso, adquiriendo el seguro, la posición de nuestro mercader quedaría definida por 3000 libres de riesgo de su patrimonio inicial de 13000, y 9200 libres de gastos, en mercadería. (10.000 en bienes menos 800 de póliza), totalizando 12.200 rublos por viaje

Caso contrario, de no cubrir sus riesgos, y aplicando los cálculos de valor esperado de Bernoulli, el resultado sería de tan solo de 12081 rublos. La cuenta es aquí un poco más compleja porque implica incorporar la probabilidad de que en cada viaje, desde el primero al último, se experimente la pérdida total del cargamento. Dicha cuenta quedaría así, siempre computando los 3000 a salvo del patrimonio inicial. ((3000 + 10000)95 x (3000)5)1/100 = 12.081 rublos.

En definitiva, si bien a primera vista luce contraintuitivo, lo cierto es que, incorporando el cálculo probabilístico, advertimos que conviene a nuestro mercader contratar el seguro, lo que le permite obtener una ganancia en su valor esperado de 119 rublos por viaje. (12200 con seguro contra 12081 sin seguro)

De esta manera, podemos observar cómo nuestro mercader, mediante un mecanismo de mitigación de riesgos para evitar pérdidas catastróficas, lograría aumentar su patrimonio en el largo plazo.

Ahora bien, ¿cómo podemos relacionar este ejemplo del campo de las finanzas con el mundo de las libertades individuales?

La evidencia de que un sistema capitalista donde se respeten las libertades individuales es increíblemente eficiente a la hora de generar progreso humano es simplemente irrefutable. A continuación, consignamos un gráfico elaborado con información proporcionada por www.Heritage.org sobre el índice de libertad económica de 4 países Suiza, Estonia, Botswana y Argentina, para el período 1995 – 2022

Como podemos observar, en todos estos años Suiza se ha mantenido en la posición líder entre los cuatro países seleccionados, y siempre ha estado en el “top 5” de dicho ranking a nivel mundial. ¿Los resultados? Suiza es probablemente el sitio más desarrollado que la humanidad haya visto jamás en su historia. Ninguna sorpresa allí.

En el caso de Estonia, vemos que ha progresado de manera significativa en estos años. Más aún, la ex república soviética advenida país libre ha superado recientemente a España en PBI per cápita. Una labor notable si tenemos en cuenta que hace tan solo 15 años se encontraba un 40% por debajo de sus hermanas de la Europa Occidental.

Botswana por su parte ha sido uno de los países con más rápido crecimiento -si no el más veloz de todos- durante la segunda mitad del siglo XX. La Agencia para el Desarrollo de las Naciones Unidas, (UNDP, por sus siglas en inglés), describe a Botswana como «uno de los verdaderos éxitos del desarrollo económico y humano de África».

Y finalmente observamos a Argentina, un país en una situación de debacle irremediable, perdiendo libertades sin cesar en los últimos 25 años.

¿Qué conclusiones podemos extraer de estos datos?

En primer lugar, que las libertades en general no se ganan o se pierden en cuestión de días. La gente y los países progresan de manera paulatina. Pero lo más importante que me gustaría plasmar aquí es que lo crucial es no perder libertades ya ganadas, dado que luego son muy difíciles de recuperar.

No es raro escuchar en Argentina voces que minimizan la pérdida de algunas libertades, argumentando que no son tan relevantes o que no afectan demasiado el día a día de los habitantes. Esta no es la forma adecuada de pensar.

Los gobiernos son máquinas de cercenar libertades, y siempre que la sociedad deja que esto ocurra, los estados “van por más”. Sin ir más lejos, recordemos hasta qué punto durante los dos últimos años, 2020 y 2021, se cercenaron libertades básicas e incluso se lo hizo con un gran apoyo de la sociedad. Recuperar esas libertades es un largo, lento y laborioso proceso, y en qué grado y en cuánto tiempo se logrará –si es que se logra- es una incógnita.

Si internalizamos las enseñanzas de Spitznagel, así como el mercader de su historia hace dinero en el largo plazo evitando pérdidas catastróficas en su portafolio, la humanidad genera progreso evitando pérdidas catastróficas en las libertades individuales. Si no queremos “ir a pérdida” no debemos olvidar esto. No importa cuán pequeñas parezcan las libertades que nos arrancan, el proceso es acumulativo. Y lo que está en juego es el progreso de cada habitante y del país.

¿Seguros para las libertades individuales?

Tal como Mark Spitznagel mitiga riesgos con seguros financieros, los pueblos deberían trabajar incansablemente para defender los “seguros” que tienen con respecto a sus libertades individuales: la constitución, los sistemas de frenos y contrapesos, la división de poderes, la prensa independiente, la libertad de expresión, y cualquier otro que limite el poder de los gobernantes. Y esta no es una tarea sencilla. Es más barato y cómodo prescindir de estos “seguros” que andar defendiéndolos, pero de la misma manera que es inteligente estar comprado de “seguros” en el mundo financiero y evitar pérdidas catastróficas, es crucial defender los seguros que tienen las sociedades para frenar los avances del gobierno.

Recordemos, como decía Alberdi, que “la omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual”. Siempre y en todo lugar debemos abogar por la libertad.

*Escrito por Investigador Asociado de la Fundación Internacional Bases

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