Mientras Argentina llora populismo, Botswana le sonríe a la libertad

No solo el primer mundo le puede enseñar a la Argentina. Botswana también.


Es cierto que a la hora de evidenciar el éxito de los principios liberales uno suele enfocarse en ejemplos de países del llamado “primer mundo”, aquellos en los que prácticamente toda persona que ama la libertad querría vivir: Nueva Zelanda, el Reino Unido, Suiza, los Estados Unidos … Sin embargo, otros países también merecen nuestra mirada, y particularmente aquellos que, sin importar el punto de partida, avanzan a pasos acelerados.

Entre ellos, por ejemplo, un pequeño país africano que no llega a los 600.000 kilómetros cuadrados de superficie, de los cuales el 70% está constituido por el desierto de Kalahari: Botswana.

Desde su independencia, en 1966, y según datos del Fondo Monetario Internacional, el crecimiento promedio de Botswana durante los siguientes treinta años se ubicó en un 9% anual, con una de las tasas de crecimiento más veloces del mundo en el ingreso per capita de sus habitantes.

¿Cuáles fueron los componentes presentes en la economía y la sociedad de Botswana capaces de
generar semejante milagro económico?
En primer lugar, Bostwana, que tiene el honor de ser la democracia más antigua del continente africano, es uno de los pocos países -si no el único- que desde su independencia puede presentar un historial
impecable de elecciones libres.

Su respeto superlativo por las instituciones, herencia natural de las tradiciones británicas incorporadas durante su pasado colonial, brinda enorme estabilidad al país en términos de contexto “macro” jurídico y político.
En segundo lugar, Botswana apostó sin reparos por el libre comercio, impuestos bajos y una protección
a ultranza de la propiedad privada (con su correlativa seguridad jurídica).

Los resultados están a la vista:
la mejor calidad crediticia del continente africano equiparable a la de varios países del primer mundo y un crecimiento sostenido que ha puesto a esta nación en el podio de PBI per cápita africano. El índice de inflación, desdeñable, apenas alcanza al 3% anual.

No es sorpresa entonces que si chequeamos el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation.
Encontremos a Bostwana en el puesto 40 (esto es, por encima de países tales como Bélgica o Uruguay), y en el tercer lugar entre los del continente africano, solamente superado por Ruanda y Mauritania Como ya sabemos, y bien lo grafica la siguiente imagen, extraída del informe de Heritage 2020, la libertad y el bienestar económico van siempre de la mano.

Por supuesto, no todo es color de rosa en Botswana. El país tiene todavía muchos problemas a resolver, como la epidemia de SIDA o el porcentaje de desempleo. Sin embargo, hay que ver al país no como una foto sino como una película. Es obvio que Suiza no se convirtió en lo que es de un día para el otro. Pero lo que sí es importante es generar un sistema donde el crecimiento sostenido sea viable, y en eso, Botswana es, desde 1966, un caso de éxito absoluto, y por ahora los datos sugieren que, en tanto logren mantenerse dentro del rumbo que ha elegido, sus habitantes seguirán en un camino ascendente de prosperidad.
Argentina realmente tiene mucho que aprender. Y “estaría bueno” que dejara de operar con testarudez
imitando modelos fallidos. Si por cualquier motivo no resulta “politicamente correcto” plantear la
propuesta de copiarnos de Singapur, o de Nueva Zelanda … bueno, entonces copiémonos de Botswana.

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