Paraguay abre el mercado: una medida correcta pero mal ejecutada

Abrir mercado laboral:
medida correcta, mal ejecutada

La apertura selectiva del mercado laboral dispuesta por el gobierno en el sector de la construcción se encontró desde su inicio y luego de su puesta en marcha en el ojo de la tormenta. No fueron pocos los que se opusieron a la misma. Se dijo que la salud está primero que la economía e incluso se aprovechó para enervar los ánimos contra los empresarios, típico discurso de chivo expiatorio para dividir a buenos y malos.

Desde luego que ha sido correcto el aislamiento social. Con ello se busca que la curva de contagios no se eleve exponencialmente, con el plazo de tiempo a fin de disponer de infraestructuras e insumos en el sector de la salud.

Todo esto se lleva todavía a cabo con limitaciones de todo tipo. Desde la inexperiencia de los gobiernos en el mundo ante el Covid-19 e igualmente ante un Estado paraguayo que no ha tenido hacia la salud pública la mirada con recursos de calidad y de esto hace mucho, aun cuando la Constitución Nacional dispone de su atención.

En cuanto a la presente pandemia y en líneas generales se estuvo en la senda correcta. Ahora bien, pronto apareció la cuestión relacionada a la economía. Ocurre que cuando se habla de salud también se habla de economía debido a que nos referimos a personas, de carne y hueso, y no de simples números, entre ellas las más vulnerables.

Surge entonces la interrogante si hasta cuándo se podría seguir con la cuarentena tomando en cuenta  la importancia del factor humano, el empleo, los ingresos de los más necesitados. En nuestro país más del 50 por ciento de la economía es informal y de cada 10 trabajadores, apenas 2 cuentan con seguridad social. No sería correcto dejar de interesarnos en ellos además de la salud. Son los que  viven el día a día y a quienes incluso las ayudas estatales no llegan y si lo hacen son insuficientes.

La cuarentena, es cierto y lo sabemos, tiene como fin reducir la cantidad de contagios diarios.

Sin embargo, y de acuerdo a la información disponible en el ámbito internacional y a los recursos con los que contamos en el país, esto es, los test masivos, no se podrá evitar los contagios en números totales. Lo que sí se podrá disminuir son los contagios para lograr la curva plana y así su descenso hasta que se tenga disponible la ansiada vacuna.

Mientras tanto, y como bien lo ha dispuesto el gobierno en cuanto a abrir el mercado laboral, existen sectores como el de la construcción con efectos multiplicadores, sobre la salud y la economía. Y no se trata de estar o no con los empresarios como algunos pretenden instalar en el debate, como si aquellos fueran contrarios a la gente común. Es al revés, los empresarios, pequeños, medianos y grandes, son  los interesados en que de esto se salga bien y pronto, dados sus inversiones y recursos humanos parados. De lo que se trata es de tomar en cuenta a la gente trabajadora e igualmente se trata de evitar una parálisis de la producción nacional.

Eso de meter a la gente encerrados en sus casas sin siquiera analizar alguna posibilidad diferente como las salidas selectivas en el mercado laboral, adicionándole un discurso contrario al empresariado carece de aporte y sentido positivo.

Eso sí, una cosa es una medida correcta y otra su procedimiento. El procedimiento debe ser mucho más exigente y restrictivo en cuanto a lo que se lleva a cabo en este momento. Aquí el gobierno desestimó factores de riesgo que hacen al debido control que bien pueden llevarse a cabo mediante la conjunción entre el sector público y privado.

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