“Al poder se lo gana: hay que ponerse a trabajar y dejar de lloriquear”

La voz de Malú Kikuchi resuena todavía como reservorio de la prensa independiente. Ella misma aclara que nunca trabajó “para” un canal ni una radio. Siempre trabajó de forma independiente y así, se hace cargo de sus palabras. Y las dice sin anestesia. En una charla a la que fue convocada por Fundación Naumann y el Instituto Amagi para la Libertad, Kikuchi se explayó sobre todos los temas que afectan a los medios.

Para la avezada periodista, la pandemia le vino al gobierno “como anillo al dedo”. “La cuareterna (sic) ha sido una política de Estado, quizás la única que ha tenido el gobierno de Alberto Fernández, más allá de la agenda clara y precisa que tiene nuestra vicepresidente que es la de sacarse de encima las causas judiciales que acosan a ella y a su hijo Máximo”.

Tras la presentación -que estuvo a cargo de Juan Manuel Agüero y Ana Caprav- la periodista habló durante casi una hora. Los “muertos” que tiran los medios oficialistas y también los no afines al gobierno; la ausencia de libertad y avasallamiento a las mismas en las medidas extremas de los gobiernos provinciales, sobre todo San Luis, Formosa, Córdoba y Santiago del Estero, los números del “terror”, la dictadura del miedo.

“Para que haya autoritarismo tiene que haber una sociedad que lo autorice. (…) Se ha instituido el terror. Estoy esperando que los gobernadores de Tucumán, de Santiago del Estero, de Formosa, de San Luis, de la provincia de Buenos Aires digan algo. Son señores feudales que exigen respeto a la cuarentena mientras se movilizan por todo el país libre y alegremente”.

“Si la orden ha sido: metan miedo, al meter miedo han destruido la economía. Ahora hay más pobres, que equivalen a más votos. (…) Llegó la hora de terminar con las fake news del gobierno e insistir con nuestras verdades. El ser humano es libre de elegir qué ver, qué escuchar, qué leer. Y debe ser absolutamente libre para estar al servicio de la Constitución”.

Para Kikuchi, es elemental y urgente consolidar un discurso diferente: “La gente está equivocada y tiene derecho a estar equivocada. Nosotros tenemos que convencerlos y hay que hacerlo hablando, no de otra forma”

“A nosotros nos están mintiendo desde el 4 de junio de 1943 y lo que es peor, la gente lo creyó. Hay otro problema, quizás tan serio como eso: para enfrentar lo que nos viene sucediendo desde ese día, ¿qué hemos hecho para revertir esto? Estoy cansada de echarle la culpa a los peronistas. Y los no peronistas, ¿qué hicimos? ¿Cuándo creamos un partido creíble que pudiera perdurar en el tiempo?

Con respecto a ese tema, Agüero marcó una aparente contradicción: “los liberales vemos que la Argentina está en el camino incorrecto. Hay think tanks que trabajan en las ideas, los partidos que quieren salir, dirigentes o economistas liberales en los medios, ¿dónde está para que eso que está surgiendo se vea representada en una fuerza política?

Malú Kikuchi no titubeó:

“La gente va a acompañar el proyecto si la oposición se une. El problema que tienen los liberales es que las ortodoxias absolutas son como religiones, son dogmáticas“. Contó la periodista que luego de una entrevista que compartió con Luis Zamora (en las antípodas ideológicas, obviamente), se fue con él a tomar un café. Y después de un rato de charla, con mucho respeto mutuo, “llegamos a la conclusión que los dos queríamos lo mismo para la Argentina, simplemente habíamos elegido caminos distintos”. Lo compara con la tolerancia en el diálogo ecuménico.

En aquella ocasión, la periodista le preguntó al histórico dirigente de la izquierda: “¿por qué si son cuatro gatos locos tienen como cinco partidos? Zamora contestó: “porque somos dogmáticos”.

Y ahí entendí que a los liberales nos pasa lo mismo. ¿Qué diferencia hay entre Espert-Milei y López Murphy? ¿Qué enormes diferencias pueden tener Libertad y Progreso, Lacha Lázzari o Benegas Lynch? (…). Tenemos que juntarnos. Por el momento, dejar que surjan y después, todo sirve. Cuando llegue marzo y veamos que las elecciones legislativas se deben ganar porque si no el país se pierde. Si tenemos un poder legislativo que funcione, quizás tengamos justicia dentro del poder judicial.

Yo pelearía por una ley de Ficha Limpia. Y un sistema mixto como el alemán. Pero empezaría con la Ficha Limpia.

No necesito saber quién es el número 1 o 2, a esos los conozco, sino al número 7. Ahi si, entonces, ir cabeza por cabeza y decirles: “juntensé”. Al poder se lo gana pero hay que trabajar, no sentarse a lloriquear.

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