Otra ronda de impuestos: Pagará, pagará, hasta el último esquilmarán

No se puede ayudar al pobre perjudicando al rico

El oficialismo buscará hoy martes la aprobación de ¡oh sorpresa! un nuevo impuesto: Le tocará en esta oportunidad a “las grandes riquezas”: estarán alcanzadas por el gravamen aquellas personas que al 31/12/2019 hayan declarado un patrimonio superior a los $200 millones.

La alícuota será en principio de entre un 2% y un 3.5%, pero con un aumento del 50% de la alícuota en cada una de las escalas si es que los fondos a gravar se encuentran en el exterior.
Se llegaría así a una tasa nada menos que del 5.25% sobre el monto imponible. Pero además de gravar los bienes en el exterior de propiedad de argentinos residentes en el país, el proyecto también propone gravar a los argentinos que residan en países no cooperantes o en jurisdicciones de baja o nula tributación. En otros términos, esos compatriotas que optaron por emigrar, estarían igualmente alcanzados por los tentáculos fiscales de su patria de origen.

Por cierto, esto se vende como un “aporte solidario y extraordinario” que se impone “por única vez”, para “morigerar los efectos de la pandemia”.
Tres observaciones al respecto:

  • para ser solidario nos resulta un poco compulsivo,
  • lo de “única vez”, teniendo en cuenta que así se sancionaron buena parte de nuestros impuestos más permanentes, nos hace cuanto menos “arquear las cejas”, y
  • si hay efectos de la pandemia “para morigerar” no son culpa de los contribuyentes sino de los gobernantes.
    Resulta intrigante la persistencia con que nuestros políticos intentan una y otra y otra vez las mismas recetas fallidas. Si uno fue lo suficientemente inocente como para invertir en la Argentina y tener declarados bienes por más de 200 millones, “palos”.

Si uno prefirió invertir en el exterior, porque la Argentina no ofrece garantías de seguridad jurídica y fue también lo suficientemente inocente como para declararlo, “palos aumentados en un 50%”. Si uno simplemente “se hartó”, vendió todo y se fue a vivir a un país donde no lo esquilmen (Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, que no tiene impuesto a las ganancias y cuyo único impuesto es un IVA del 5%), “palos” porque todavía sos argentino …
Así pues, no es extraño que los argentinos tengan casi un PBI entero fuera del sistema. No es
casualidad.
Por supuesto, tener la plata no bancarizada, en cajas de seguridad, por ejemplo, genera costos adicionales y no tiene retorno alguno en concepto de intereses. Sin embargo, esta es la única forma que tenemos de defendernos de “aportes solidarios”, “impuestos PAIS” (Para una Argentina Inclusiva y Solidaria”) o como sea el eufemismo con ue al político de turno se le ocurra llamar a esta “caridad a palos”, parafraseando a Alberto Benegas Lynch (h).

Ya sabemos que cuando los gobiernos le ponen la palabra “solidario” a algo, es cualquier cosa, menos solidario. Salvo que ahora reformemos el diccionario de la Real Academia e incluyamos bajo ese adjetivo lo que te extraen de modo compulsivo. Algo parecido a lo que pasaba en Alemania Oriental cuando se denominaba República Democrática Alemana: de democrática no tenía más que el nombre.
Hasta que la Argentina no cambie su sistema impositivo, e incorpore pautas básicas de respeto verdadero por la seguridad jurídica y la propiedad privada, nadie –local o extranjero- traerá un solo dólar al país. Por más insultos airados que profieran y por más berrinches caprichosos que hagan las autoridades de turno.
En resumen, una iniciativa más para la colección de “perversidades de la semana”. La incluimos con el impuesto al viento, la regulación de la cantidad de palo y polvo en la yerba mate y otros delirios con que los legisladores nos obsequian a cambio de sus suculentas dietas. Lamentable.

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