Etchebarne: “Estoy convencido de que vamos a terminar todos juntos”

Lao-Tse dijo: “un viaje de mil millas comienza con un primer paso” y esa es exactamente la alegoría que tomó Agustín Etchebarne para sintetizar cómo esta hoy Republicanos Unidos, el flamante espacio político nacido del tronco del liberalismo. Las dos ideas más importantes que se desprenden de esta fuerza son: lograr la unidad con lo que fue el frente Despertar de Espert-Milei y Rosales, y plantear que serán una oposición clara al Frente de Todos y también a Juntos por el Cambio.

Si al final de este primer paso se consigue el objetivo, desde el nuevo espacio creen que en 2021 podrían convertirse en la tercera fuerza nacional, equidistante del oficialismo y del macrismo.

En diálogo con Visión Liberal, Agustín Etchebarne (uno de los armadores centrales de este espacio, junto con Ricardo López Murphy), Pablo “Abdón” Torres Barthe (famoso abogado con hiperactividad en las redes, donde se especializó en “descubrir” perlas del gasto público con el simple expediente de “leer” el Boletín Oficial) y Manuel Adorni, economista con ascendente exposición mediática explicaron el sentido de armar una nueva fuerza política con ambiciones electorales.

“Según una encuesta de la consultora Tarquion, el espacio liberal (donde todos estemos juntos, también con Espert, López Murphy y Milei) nos da que el 12,8% del electorado nos votaría. Si fuera así, el objetivo estaría cumplido porque pasaríamos a ser la tercera fuerza”, proyecta Etchebarne. Y agrega: “Si logramos eso, tendríamos a dos fuerzas cayendo (el kirchnerismo y Juntos por el Cambio) y una que sube rápido, que es el liberalismo. Como la política es dinámica, daría la posibilidad de que las tres líneas se crucen y que – en el 2023- la primera fuerza pase a ser la liberal”.

“Es más -agrega- en la encuesta se desprende que hay un 25% de indecisos, asi que hasta podría ser mayor nuestro porcentaje”. Ahí es donde dice, Etchebarne, que ahora están en el primer paso de las mil millas que deben dar. Pero no importa: avizora un futuro diferente si logra posicionar al liberalismo en esos márgenes: “sería el fin de una larga historia de decadencia argentina de más de 80 años”, define.

Es que no hay otro escenario posible, según la mirada liberal. Torres Barthe (@AlberdianoArg) cree que el gobierno de los Fernández está terminado: “el crac ya se produjo pero está disimulado por la cuarentena. El índice de inflación subió con la mayor apertura de actividades, y hay que ver qué pasa con lo social en diciembre. El crac radica en un gobierno al que le es imposible generar confianza en la gente”.

“Estoy convencido que en algún momento vamos a estar juntos con Espert”, confía Agustín Etchebarne

Cualquier medida que uno pueda tomar para mejorar este desaguisado va a servir y será útil”, aporta Manuel Adorni. Para el economista, es clave llegar al Congreso o a la Legislatura de la Ciudad: “ojalá podamos sacar leyes para limitar y achicar el gasto público, para bajar impuestos, para que con eso se promuevan inversiones”. Ese “desaguisado”, como lo define, necesita reformarse estructuralmente: “tenemos que reformar cómo se maneja el gasto público. Y eso va desde los asesores sin sentido, las gerencias sin sentido, los empleados y las tareas sin sentido. Eso es parte del trabajo que hay que hacer”.

Coincide Etchebarne. Y aunque aclara que habla a título personal, coinciden los tres que la situación Argentina es terminal. “Se termina un largo ciclo de 80 años basados en la falsa moral de la justicia social. Eso generó una situación que ya no tiene posibilidad de seguir emparchándose. No cierran los números: a lo sumo se podría estirar un poco si hay acuerdo con el FMI pero no da para mucho más. El sector privado se achica, está muy presionado con los impuestos y le agregan más. Por eso se van los capitales, los capitalistas y los jóvenes profesionales de primer nivel”.

El escenario, así planteado es patético. Y hay más: “El año que viene vamos a tener algo positivo, que es la soja a 420 dólares. Pero también un salto inflacionario. Lo que dice el presupuesto, que calcula una inflación del 28%, es un deseo no una realidad. Lo más probable es que se desate la inflación”.

¿Y entonces? La unión hace la fuerza. Y ese es el primer y crítico objetivo de Republicanos Unidos. “Estoy convencido que en algún momento todos vamos a estar juntos”, asegura Etchebarne. “Solo necesitamos un poco de tiempo para ir cerrando algunos temas”. Dando una bocanada de aire fresco a la tribuna liberal.

“Nosotros vamos por el trasfondo, por lo que no se ve. Paso a paso, conocemos los tiempos y somos coherentes”, afirma Manuel Adorni

Comparte esa visión Torres Barthe: “Hay muchas posibilidades: nosotros estamos abiertos y lo queremos hacer. El punto radica en evitar caudillismos impropios del liberalismo“.

Las ideas están y son coincidentes entre ambos exponentes liberales: la defensa de la propiedad privada, el libre mercado, la baja del gasto público, el faro de Alberdi. Todos comparten ideales e idearios: solo falta encontrarle la vuelta para hacerlo juntos. Torres lo explica: “hay que entender que hay dos caminos separados: estamos tratando de armar un vehículo electoral y aún no sabemos quién se va a subir a ese coche. No todos quieren ser candidatos ni mucho menos. Hay gente que sí, otra que quiere trabajar desde lo institucional y otra que simplemente es voluntaria. Primero hay que hacer el partido y después efectivizar el frente. Todo lo veo posible, factible y con altas probabilidades de ocurrencia”,

“Lo más conflictivo es que hay ocho provincias donde se elige un senador y ahí sí, ni Ricardo López Murphy ni nadie querría que la oposición lo pierda. Ahi hay que hacer números. Nosotros somos opositores y no querríamos que el oficialismo se quede con un senador. El resto, en los dos tercios de las provincias que no se vota senador, no hay problema”, apunta Etchebarne.

“Hay muchas posibilidades de ir juntos. Hay que evitar caudillismos impropios del liberalismo”, sostiene Pablo Torres Barthe

Para que no haya dudas: el “enemigo” está afuera y a él es a quien hay que combatir. Torres Barthe está convencido que Milei, por ejemplo, es un buen candidato en la Ciudad “siempre y cuando entienda que debe cambiar su modo discursivo si quiere maximizar la cantidad de votantes. En la provincia de Buenos Aires es diferente: Ricardo López Murphy es un candidato más completo y experimentado que José Luis Espert.

Adorni analiza la especial situación en CABA. Ahí, Rodríguez Larreta ganó las últimas elecciones con el 57% y ese no es un dato menor: “Es verdad que en esa cifra están los votos liberales sin opción, los que entre kirchnerismo y larretismo prefirieron los últimos. Pero es cierto que el PRO, Juntos por el Cambio o Cambiemos viene haciendo buenas elecciones y una gestión que la gente, en el voto, valora”.

Nosotros –agrega Adorni- vamos por el trasfondo, por lo que no se ve. Es un proceso largo y somos conscientes que el 2021 será el primer paso. Somos coherentes y conocemos los plazos”

La carrera electoral es como el hipódromo, concluye “Abdon“. Para mi gusto, Despertar arrancó rápido y hay que ver si puede sostener el ritmo. Si se rehúsan a unirse al resto de los liberales van a pagar un costo grande porque el electorado liberal pide la unidad a los gritos”.

Los 17.000 afiliados que tiene Unidos ya le dan el background para empezar el armado en las mesas provinciales. La política es así: exige presencia, recorridos, acuerdos. “En eso estamos. Todos los días conversamos con las provincias por zoom y presencialmente en Capital y el Conurbano”, explica Etchebarne.

La campaña electoral, el año que viene. Ahora, las afiliaciones.

Paso a paso, como decía Lao Tsé. O, llevandoló al terreno futbolero, como dicta el mantra de Mostaza Merlo.

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