El reciente informe de Data Driven Argentina deja una contundente reflexión: si una empresa argentina paga todos sus impuestos en tiempo y forma deja de ser rentable. Así de simple y de patético. La presión impositiva a los que producen representa el 106% de la ganancia neta de una PyMe.

Si se busca en el mapamundi algún otro país que viva así de asfixiado hay que girar el mapa hasta las Islas Comoras en África que quizás por esa razón, nadie en el mundo las conoce. Ni el más golpeado de los países de América Latina se acerca a estas cifras (el promedio es del 23%) y a los del BRICS que promedian el 28%-
Esta cifra sólo es superada por las Islas Comoras (África). El informe remarcó que “la Argentina tiene la mayor presión impositiva relativa a su nivel de desarrollo”, dado que la cifra, a 2017, ascendía al 35% del PBI. Es decir, que por cada $100 generados por los argentinos, el Estado, en sus tres niveles, captó $35.
De acuerdo con la consultora, esta proporción deja a la Argentina por encima de todos los países de Sudamérica (promedio, 23%) y por sobre todos los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- (promedio, 28 por ciento).

Sin embargo, la presión impositiva argentina es superada por varios de los países miembros europeos de la OCDE (promedio, 41%): Francia, Noruega y Finlandia ocupan el podio de la muestra con más del 50 por ciento.
Data Driven detalló que “son los impuestos que gravan a las empresas los que colocan al país en una situación única: en la Argentina, la presión impositiva a la producción es la mayor entre todas las economías relevantes del planeta”.

“Los países de la OCDE, el club de economías desarrolladas, cobran impuestos a la producción relativamente bajos (promedio, 41%), pese a que su presión fiscal total es alta”, sostuvo el informe.



