Mismo virus, distintos países: ¿qué hace cada Estado?

La pandemia de Covid-19 ha sumergido a la comunidad internacional en una profunda crisis. El primer desafío fue el de alcanzar un criterio en común para enfrentar al virus. El 11 de marzo Tedros Adhanom, director de la OMS, declaró el nivel pandémico del coronavirus e instó a los gobiernos a tomar medidas “urgentes y agresivas” al respecto. Adhanom consideró que “todos los países pueden cambiar el curso de esta pandemia”. Vale la pena preguntarnos ¿realmente todos los gobiernos tienen la posibilidad de detener la pandemia?

Cada país ha empleado diferentes planes para proteger a sus ciudadanos. El problema estriba en que no todos los países tienen las mismas capacidades para ejecutar las mismas estrategias. Las decisiones a tomar deben ajustarse a la complejidad de cada uno, esto es tener en cuenta el sistema de salud nacional, las condiciones de vulnerabilidad de la población y la potencialidad de contagio. Estos elementos determinan las capacidades de cada país. Por el otro lado se encuentran las perspectivas políticas que dan pié a las decisiones que determinarán la naturaleza de las estrategias de prevención a llevar a cabo.

A partir de estas dos variables han surgido cuatro escenarios:

Alemania: cuarentena general

Alemania:

Capacidad alta – Nivel de prevención alto

Según el Health Care Index del CEOWORLD magazine, el sistema de salud alemán es el 17° mejor del mundo evaluado por sus niveles de infraestructura, calidad profesional y eficiencia de costos. La situación socioeconómica es de las mejores. El Banco Mundial estima que el PIB per cápita alemán es de aproximadamente 50.000 U$D y el desempleo promedia el 3% en los últimos tres años. Ambos ejes determinan su amplia capacidad de enfrentar la crisis.

“Desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido un desafío para nuestro país que dependa tanto de nuestra solidaridad común” afirmó la Canciller Angela Merkel luego de decretar una cuarentena general en el país, cerrando escuelas, universidades y lugares de trabajo que deberán realizarse desde los hogares. Solo algunos rubros se mantienen activos, como son el alimenticio, los supermercados, las farmacias y los hospitales.

Reino Unido:

Capacidad alta – Nivel de prevención bajo

Sin reacción,Gran Bretaña demoró las medidas. Hoy se confirmó que el primer ministro Boris Jhonson contrajo la enfermedad

En cuanto al sistema de salud británico, este es decimotercero mejor en el mundo. El PBI interno per cápita es de aproximadamente 45.000 U$D, siendo un país de ingresos altos y con gran capacidad para afrontar la crisis. Otro dato importante a tener en cuenta es que tienen la posibilidad de pagar hasta el 80% del salario de los trabajadores que corran el riesgo de ser despedidos.

Sin embargo, durante los últimos meses no han tomado ningún tipo de medidas, hasta esta semana donde el primer ministro, Boris Johnson, insistió en que las personas traten de quedarse en sus casas y que trabajaran desde allí, sobre todo los mayores de 70 años. Las escuelas, universidades, bares, cines, restaurantes, shoppings, entre otros, aún permanecen abiertos. Es evidente que la posición del gobierno es brindar recomendaciones a las personas de cómo prevenir y disminuir el contacto social, pero sin ser del todo estrictas. Solamente habrá tanto advertencias de la policía como multas para aquellas personas que no cumplan con la cuarentena obligatoria tras haber dado positivo en un test del virus o haber estado en contacto con ellas. Se ha llegado a la conclusión de que tomarán decisiones más drásticas si el brote llega a su peor escenario.

Argentina:

Argentina, uno de los países latinoamericanos que mas prevenciones tomó

Capacidad baja – Nivel de prevención alto

El Health Care Index ubicó al sistema de salud argentino en el puesto 27, destacándose como uno de los mejores de América Latina, no en vano muchos ciudadanos de países vecinos realizan visitas a Argentina con fines sanitarios. Sin embargo, en el plano económico la situación es sumamente delicada. El PBI per cápita apenas alcanza en promedio los 14.000 U$D, mientras que la inflación supera el 50% interanual con un 40% de la población por debajo de la línea de pobreza. Un sistema de salud medianamente preparado, pero con una de las economías más frágiles del mundo dejan a Argentina con una capacidad limitada.

A pesar de esto, es uno de los países que más prevenciones ha tomado. Desde el 20 de marzo rige un estricto aislamiento social obligatorio en todo el país que ha paralizado las instituciones educativas y casi todas las actividades económicas, además de cerrar fronteras tanto aéreas como terrestres.

México:

Capacidad media – Nivel de prevención bajo

México parece no reaccionar al impacto del COVID e ignora las recomendaciones de especialistas para contener al virus

México sigue de cerca al sistema de salud argentino al ubicarse en el 29° lugar en el mundo. Su economía es en planos macro una de las más pujantes, con una inflación base de un dígito y 4% promedio de desempleo. A pesar de esto su PBI per cápita ronda los 9.000 U$D. Estos rasgos definen una capacidad media, que además es apoyada por su experiencia al haber sido uno de los países más afectados por la gripe H1N1 en 2009.

Lo que complica a México son sus escasas medidas de prevención. Andrés López Obrador se muestra obtuso ante la situación y anima a la población a que sigan con su vida normal, ignorando las recomendaciones de los especialistas locales que se preparan para contener al virus.

Diferentes capacidades: diferentes resultados

Es evidente que no todos los países tienen las mismas oportunidades y que estas son relativas a la complejidad de cada uno. Esto representa un problema, ya que no todos los países tienen las mismas posibilidades para detener la pandemia. No aceptar esto conduce a los países a caminos y medidas insostenibles, que condicionan el presente, y agravarán las perspectivas del futuro.

Por ejemplo, Alemania y Argentina han implementado un plan estratégico relativamente similar pero, no cabe duda de que la complejidad dentro de cada país es muy distinta, lo que los llevará inexorablemente a obtener resultados opuestos.

Esto deja en claro el precio que deberán pagar los países con capacidad disminuida como lo es en el caso de Argentina, quienes no fueron diligentes en la construcción de un Estado sostenible que, aunado a la corrupción, la inoperancia burocrática y la negligencia política, dejan a un país con menor rango de maniobra para estar preparado ante este tipo de situaciones.

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