Las grietas de la libertad: Cuba tiene dos stand, el oficialista y el disidente en la Feria del Libro

Las dos Cubas en la Feria del Libro: duelo de stands entre el oficial y el disidente

La Habana es la ciudad Invitada de Honor, con sus autores afines, pero los intelectuales opositores abrieron un espacio propio contra el régimen.

(Por Daniela Pasik*) La Feria del Libro tiene este año a La Habana como ciudad invitada de honor, pero también abrió el stand de la disidencia. Allí se pueden ver, aunque no comprar, más de 100 libros que no están en el espacio oficialista; también hay una muestra-catálogo, Patria y Vida, coordinada por el violinista cubano, residente en Argentina, Luis Alberto Mariño. 

“Nuestra muestra pretende abrir una puerta a la inmensa producción cultural arrojada al margen por la cultura oficial en Cuba. Tanto dentro de la isla como más allá de sus fronteras, la intolerancia del régimen ha tratado históricamente de imponer la censura y el silencio sobre la pluralidad de pensamiento y la expresión incómoda”, afirmaron los disidentes en el comunicado con el que dieron a conocer la exhibición. 

El espacio es administrado por las ONGs Fundación Federalismo y Libertad, de San Miguel de Tucumán, y la asociación civil Cultura Democrática, de la Ciudad de Buenos Aires.

La Habana fue la ciudad distinguida para 2020 y se anunció en 2019, pero el evento se suspendió por la pandemia. Con esta vuelta presencial, la capital cubana finalmente llegó a ocupar su espacio en La Rural, con un gran puesto en el Pabellón Amarillo, aunque en un clima de opinión que cambió por completo desde las protestas de 2021 en toda Cuba.

Allí se pueden encontrar obras literarias a buen precio; también hay eventos, con autores invitados, charlas y actividades, aunque el recorte de la literatura que celebra la cultura oficial cubana no deja dudas. No están allí ni Guillermo Cabrera Infante, exiliado en Londres desde comienzos de los 60 y Premio Cervantes, ni Reinaldo Arenas, desterrado por gay en la crisis del Mariel, en los años 80, muerto en el exilio en Nueva York y cuya obra entera ha sido reeditada en América Latina y en nuestro país.

Desde las útimas protestas, cientos de artistas y opositores permanecen detenidos. De hecho, también en la presente Bienal de Venecia Cuba tiene dos representaciones, una oficial y otra, opositora. 

La delegación oficial de la isla está encabezada por el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y el presidente de la Casa de las Américas, Abel Prieto. Han viajado el dramaturgo Antonio Rodríguez, la escritora argentina radicada allí Basilia Papastamatíu, el comisario cultural Enrique Ubieta y los poetas Víctor Casaus y Nancy Morejón.

El stand disidente

En la otra punta del predio, en el Pabellón Azul, está el otro espacio cubano. Un rincón pequeño y austero llamado “Patria y Vida”. Es la respuesta disidente en el stand 636, con algunos ejemplares tangibles para ver y un catálogo online para consultar a dónde se pueden conseguir esos libros.

Mariño, de 35 años, llegó a Buenos Aires en 2017. También es director de orquesta y activista. El año pasado, y el anterior, se manifestó tocando el violín frente a la sede de la embajada de su país en la Argentina. “Sr. Canciller, recuerde que defender los derechos humanos es política exterior de Argentina. #SOSCuba”, decía el cartel que acompañaba su recital de protesta.

Su pico de fama le había llegado en 2021, cuando –en el marco de las marchas contra el presidente Miguel Díaz-Canel– debatió tensamente con un becario de Conicet en el programa de televisión Intratables. “El silencio del kirchnerismo es un combustible para la represión en Cuba”, dijo y el cruce se extendió por las redes sociales.

“Patria y Vida” es un revés de la célebre frase “Patria o muerte”, que Fidel Castro dijo por primera vez el 5 de marzo de 1960 en el funeral por el centenar de víctimas de la explosión del barco francés “La Coubre” y luego pasó a ser el cierre mítico de sus discursos. La frase, síntesis histórica del gobierno castrista, consta en toda la cartelería urbana del país.

La versión invertida fue el lema de protesta que se usó durante las manifestaciones en Cuba en julio de 2021. Y esa frase surgió, inicialmente, en una canción que ganó dos Premios Grammy Latinos, que el artista no pudo retirar porque desde el 18 de mayo de 2021 está a la espera de un juicio en la prisión de máxima seguridad de Pinar del Río.

En la Feria del Libro de Buenos Aires, “Patria y Vida” es un stand de 16 metros cuadrados, ambientado con carteles del artista visual Julio Llópiz-Casal. Y se pueden ver libros de editoriales como Ánima, Rialta, Ilíada, Deslinde, Boca de Lobo, La Maleza, OnCrítika o Programa Cuba, de la Universidad Sergio Arboleda, en Colombia.

También está la colección Premio de Novelas de Gaveta Frank Kafka, hay obras de Reinaldo Arenas y de otros autores con publicaciones aisladas o que editan al margen del oficialismo cubano. “Es la primera vez que lo hacemos”, cuenta Mariño, que además tuvo una charla pública con el escritor Marcial Gala, premio de Novela Ñ-Ciudad de Buenos Aires por su obra “LLamenmé Casandra”.

  • Extracto del articulo publicado en Clarin

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