La curiosa apuesta “verde” de Ehrlich que nunca más se pensó en repetir

Economía versus Ambiente: ¿Quién gano la “apuesta”?

Plantear al Mercado, o a los economistas como enemigos del medio ambiente, ha sido una de las luchas del socialismo de fines del siglo XX y lo sigue siendo en la actualidad. En la Argentina, agrupaciones como la MST, fueron los principales promotores de las ideas del “eco-socialismo”.

Pero el debate sobre los recursos naturales y el ambiente, contra el Mercado y el capitalismo, posee una literatura (en gran parte anglosajona), muy completa e interesante de revisar:

Autores “maltusianos/estáticos”Autores “Tecnólogos/dinámicos”
Burch, Guy Irving and Pendell, Elmer. “Population Roads to Peace or War” (1945)Zimmermann, Erich. “World Resources and Industries” (1933)
Vogt, William. “Road to Survival” (1948)Mather, Kirtley F. “Enough and to Spare” (1944)
Osborn, Fairfield Jr. “Our Plundered Planet” (1948)Hanson, Earl Parker. “New Worlds Emerging” (1949)
Paul R. Ehrlich. “The population Boom” (1968)Julian L. Simon. “The ultimate Resource” (1981)

Pero no hay duda, que el debate y el suceso más importante, fue entre el economista de la Universidad de Maryland Julian Simon y el biólogo de la Universidad de Stanford Paul Ehrlich.

Desde la postura de Erlich, en su libro “The population Boom”, se esgrimió de manera determinista que los recursos naturales estaban destinados a agotarse porque son “finitos”. El éxito del libro y de las ideas (en contra del mercado y del comercio) fueron tan grandes que el mismo año se fundó el Club de Roma, con intenciones de “concientizar” y frenar la “explotación” del medio ambiente por parte de los capitalistas.

Por otra parte, Julian Simon, en su libro “The ultimate Resource”, esgrimió de manera teórica y empírica que: los recursos cada vez eran más baratos, en mayor abundancia y de mayor calidad. Adjudico este progreso a los continuos procesos de innovación y de eficientización del Mercado.

Simon frustrado con el limitado progreso que estaba realizando con su argumento, retó a Ehrlich a una apuesta.

Ehrlich elegiría una canasta de $1.000 de materiales crudos que esperaba que se volviesen menos abundantes durante los próximos años y elegiría un periodo de tiempo de más de un año, durante el cual esos materiales crudos se volverían más caros.

Al final de ese periodo, el precio ajustado a la inflación de esos materiales sería calculado. Si el precio real de la canasta era más alto al final del periodo que al principio, eso indicaría que los materiales se habían vuelto más valiosos y Ehrlich entonces ganaría la apuesta; si el precio era más bajo, Simon ganaría.

Lo que estaría en juego sería la diferencia final entre el precio de la canasta al principio y al final del periodo de tiempo. Ehrlich eligió cobre, cromo, níquel, estaño, tungsteno, y la apuesta de $1.000 fue sellada en un contrato el 6 de octubre de 1980.

Diez años después Simon recibió un cheque de Ehrlich por la cantidad de $576,07, con la fecha del 11 de octubre de 1990. Ajustado para la inflación, el precio real de la canasta de metales había caído en un 36%.

Deberíamos señalar que Simon originalmente propuso una apuesta de $10.000. Luego de que Ehrlich y sus dos socios (el científico John Holdren de la Universidad de Harvard y el ecologista John Harte de la Universidad de California en Berkeley) estuvieron de acuerdo con la idea, Simon redujo la cantidad a $1.000. Él argumentó que el propósito de la apuesta era el principio, no la cantidad, sino la comprobación empírica.

Ehrlich y sus socios se quejaron acerca del tamaño reducido de la apuesta. Sin embargo, sin esta reducción, el trío de Ehrlich, hubiese perdido $5.760,70 en lugar de $576,07. Simon redujo sus pérdidas en un 90%, ahorrándoles $5.184,63.

La población mundial era de 1.600 millones en 1900. Para 2019, esta había llegado a 6.000 millones, un aumento de 375%. La canasta de cinco metales cayó en un 87,2 por ciento —desde 100 en 1900— hasta llegar a 12,7 en 2019. 

Los verdaderos ganadores del aumento en la abundancia de recursos son las personas comunes. Para los trabajadores obreros, el tiempo requerido para ganar suficiente dinero para comprar una canasta de los cinco metales en 1900 compra 7,84 canastas hoy.

Plantear ¿Quién ganó?, es determinar: ¿quién gano en la teoría? (y por lo tanto en la evidencia empírica). La respuesta es clara. El debate no resurgió, porque el aplastante avance tecnológico (impulsado por la función empresarial y el mercado), ha hecho bajar los precios y, por lo tanto, su escasez real, en todo el mundo. Aunque haya mucho cuestionamiento ético/moral respecto al tema, la evidencia es concreta:

“Los recursos serán menos escasos, solo, y tan solo, si son abrazados por las nuevas tecnologías y los nuevos métodos de utilización, inherentes a los procesos económicos. dinámicos y cambiantes”

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