16/04/2026

La coparticipación tiene el mismo efecto que la cocaína: da un mínimo y aparente motivo de “felicidad” y después, hunde en la miseria.

En la presentación del Presupuesto 2025, el presidente Javier Milei anunció que las provincias deberán ajustarse el cinturón una vez más. Hoy, el diputado nacional de LLA José Luis Espert precisó que ese recorte deberá llegar a los 20 mil millones de dólares, una proyección menos drástica que la anunciada por Milei pero igual de inquietante. En su libro publicado en coautoría con Luis Rosales, “No va más” (Sudamericana, 2020), Espert hace un planteo revolucionario: eliminar de cuajo la coparticipación. A continuación, en algunos párrafos, explica por qué sería lo mejor para las provincias y su crecimiento. Compara a la coparticipación con la cocaína y dice: hoy las provincias están drogadas con el dinero de la coparticipación”

Lo único que hay que hacer con la coparticipación federal es eliminarla.

De todos los impuestos federales, el 40% se destina a paliar los gastos de las provincias. Y el 60% queda en Nación. Deberíamos dejar de girar (o transferir) ese 40% a las provincias. Cerrar esa canilla.

Eso que a simple vista parece perjudicar a las provincias, las beneficia. Porque, en un hipotético caso de que ese 40% no llegara más a las provincias, la Nación absorbería Salud y Educación, que son servicios esenciales y tienen objetivos federales. Eso aliviaría las espaldas de las provincias considerablemente.

Tampoco sería una eliminación rotunda y categórica, sino que se haría en forma planificada y coherente. El objetivo final sería eliminar la coparticipación del mapa, literalmente. Pero en forma inteligente. Por ejemplo, considerando una especie de fusión de provincias. Porque no todas las provincias tienen los mismos recursos ni posibilidades de autofinanciarse.

Una reforma estructural atiende todas las variables y es mucho más efectiva y valiosa que echar un millón de empleados públicos, reducir así el gasto público y no asumir que en diez años estarán en la nómina salarial otra vez.

Los que se oponen a esto, dirán que una fusión derivaría en mas burocracia y eso, en mas gasto. Eso es lo que hay que evitar, claramente. Un nuevo estrato burocrático transformaría el nuevo “ente regional” en otro brazo de la coparticipación. O sea, mas de lo mismo.

La coparticipación, al revés de lo que se piensa, como es dinero fresco que todos los meses les llega a los señores feudales del interior del país, provoca un retraso relativo fenomenal. Esos son los lastres gigantes de esta sociedad que hay que cambiar.

Eliminar la coparticipación traería otros beneficios colaterales que resonarían en el Conurbano bonaerense. Porque la gente dejaría de migrar a las grandes ciudades, ya no habría necesidad de abandonar los lugares de origen y muchos podrían regresar a sus provincias. El país sería federal en serio y no solo desde lo enunciativo.

Hay que animarse a romper las frases hechas sobre todo, de los políticos. Y los que se llenan la boca diciendo que sin coparticipación el interior se muere, mienten. La coparticipación tiene el mismo efecto que la cocaína: da un mínimo y aparente motivo de “felicidad” y después, hunde en los abismos y la miseria.

Hoy las provincias están drogadas con el dinero de la coparticipación que solo beneficia a sus elites políticas y económicas. Por eso la gente común prefiere venir al Conurbano -donde por lo menos tienen la ilusión de estar cerca del entretenimiento y con mejores hospitales- a morirse de hambre o vivir en una villa miseria. No quieren quedar sumidos en la pobreza en el lugar donde nacieron.

Sin coparticipación se acaban los Insfrán y los Morales.

La idea de eliminar la coparticipación es subversiva. A los políticos del Sistema no les entra en la cabeza una idea así. No la entienden porque es un planteo filosófico y para el peronismo todo pasa por repartir. La coparticipación es una cuenta mas del enorme rosario distributivo del peronismo: que la plata vaya siempre del rico al pobre. Teoría absurda si las hay porque en el balance, el rico siempre es mas rico y el pobre mas pobre.

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