El déjà vu político de Europa y el loop de volver a viejos y perimidos conflictos

Europa en boca de todos

Como de costumbre se tratase, el llamado “Viejo Continente” se encuentra en el marco de nuevos conflictos bélicos/económicos que azotan y que repercuten la vida de millones de personas por los intereses propio de unos pocos. Dichos conflictos que mantienen en vilo a la población europea, pueden devenir en una hipotética guerra comercial entre el Reino Unido y la Unión Europea, o el levantamiento de armas entre Rusia y Ucrania.

Analizando con detenimiento los eventos que hoy atañen a Europa, nos encontramos que el principal problema es la escalada armamentística entre Ucrania y la Federación de Rusia. Este ascenso de tensiones entre ambos países no les tiene que parecer sorprendente, teniendo en cuenta que los conflictos entre uno y otro se vienen aconteciendo desde la caída de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), y se terminaron de profundizar con la anexión rusa de la península de Crimea, y la aparición de estados separatistas prorrusos en Donetsk y en Lugansk, en la crisis diplomática que sufrió en 2014 el país ucraniano.

La mayoría de países que integran la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en Europa ya dieron su apoyo a la soberanía ucraniana en la defensa de su democracia. Pero… ¿hasta dónde llegara este amparo europeo por ucrania? La respuesta es simple,

Rusia es el mayor proveedor de gas natural a Europa y teniendo en cuenta que esta fuente de energía no renovable escasea en países europeos, veo casi imposible que el discurso de “proteger la democracia” aguante tanto a la voracidad de Kremlin y su gas.

Si vamos al otro extremo del “viejo continente”, nos encontramos en pujas económicas entre el Reino Unido y la Unión Europea. El trasfondo se haya en el mismo Brexit, ya que tras la salida del Reino Unido de la UE el 31 de enero de 2020, hubo ciertos acuerdos políticos sobre uno de los principales territorios de los británicos, Irlanda del Norte.

El caso de Irlanda del Norte es bastante llamativo, ya que los ciudadanos que viven allí tienen por derecho acceder tanto a la ciudadanía irlandesa como a la británica. Teniendo en cuenta que los irlandeses si se encuentra en la UE, los británicos para su eventual salida en el Brexit, tuvieron que negociar sobre qué sucedería con este país constituyente del Reino Unido. Al punto que llegaron en común, fue el de mantener de facto a Irlanda del Norte dentro del mercado único europeo. Esto implica que se tenga que hacer controles aduaneros más estrictos sobre aquellas mercancías que provengan de los países de Gran Bretaña. A la larga, esto ofusco a los unionistas (ciudadanos británicos que velan por unidad política entre los distintos países que conforman el Reino Unido) ya que se ven imposibilitados a tener una relación económica más fructífera con sus pares norirlandeses.

Desde Londres exigen que este protocolo norirlandés se suprima mientras que desde Bruselas no están dispuestos a escuchar las quejas de los británicos.  Es evidente que este desacuerdo entre ambas partes, puede terminar en una “guerra” comercial entre el Reino Unido y la UE, conflictos que obviamente pueden tentar los oídos de China, y no conviene para aquellos que defendemos la libertad y la democracia.

Conforme fuera un déjà vu político, Europa sufre de disputas propias de la década pasada, peleas económicas/democráticas que atañen a las potencias más importantes y Rusia en medio, como si de un reboot de una saga de películas, ¡se tratase!

Articulo publicado en Club de la Libertad

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