Kuhle, diputado alemán: “los jóvenes debemos ser militantes de la libertad”

La libertad, para Konstantin Kuhle, fue una condición tan natural como respirar o caminar. Nació el mismo año que se derrumbó el Muro de Berlín y lo único que sabe de la opresión y el miedo que se vivió en Alemania lo aprendió de los libros. Igual, Kuhle tuvo, con la misma naturalidad, una misión: “como jóvenes tenemos que defender estas libertades y conquistar otras, porque aún no están ganadas en Alemania, Latinoamérica y otras partes del mundo. Debemos ser militantes”.

“Los liberales tenemos que estar abiertos a nuevos militantes, a nuevos jóvenes”. Kuhle, treinta y un años, diputado alemán

La reflexión de Kuhle en el diálogo que mantuvo con Marcelo Duclos, en una enriquecedora entrevista realizada por la Fundación Naumann Argentina dejó sobrevolar una inquietud: la libertad es un derecho que hay que cuidar siempre. “Los jóvenes consideramos que siempre vivimos con libertad de mercado y con las fronteras abiertas. Y llegó el coronavirus para revelar qué fácil se cierra la economía y la libertad se pierde”.

En un perfecto español, consecuencia de haber vivido más de un año en Ecuador, (uno tiene que practicar y hablar con la gente”, dice), Kuhle explicó cómo se vive hoy el confinamiento en Alemania, el rol del liberalismo, las medidas que su país tomó para enfrentar el coronavirus y las consecuencias que su llegada produjo.

Abogado, político, liberal, miembro del Bundestag alemán desde 2017 y vocero del FDP por el mundo, Konstantin Kuhle tiene poco más de treinta años pero toda una vida predicando el ideario liberal. Cuenta con una ventaja: “los liberales tratamos a la gente con mucha seriedad. Cuando por primera vez hablé con políticos liberales, miembros de mi región y de mi partido, yo tenía 13 o 14 años. Y nunca me pasó, como pasa en otros movimientos políticos, que no me hayan tomado en serio. Siempre consideraron mi opinión, pude contribuir con mi experiencia y mis propuestas y eso me ha gustado mucho”.

“Pienso que los liberales tenemos que estar abiertos a nuevos militantes, a nuevos jóvenes”, agrega.

Aún en Alemania, país que aprendió con las llagas del autoritarismo a cuidar la libertad, ser liberal no es fácil. “El liberalismo pasó por etapas de gloria y también de ocaso”. Se refiere, Kuhle, a que en 2009 ganaron las elecciones con el 14.6% de los votos, lograron sumar 80 diputados en el parlamento y cinco ministerios en el gobierno. Una oportunidad de gobernar por cuatro años en coalición con los conservadores.

Todo eso se terminó apenas cuatro años después. En 2013, solo obtuvieron el 4,8%. de los votos y perdieron todos los escaños en el Parlamento. Desde el llano, comenzó la reconstrucción. “Yo fui diputado en el 2017 cuando, con el 10% entramos al Parlamento otra vez”.

El FDP ha sido socio de diversos Gobiernos de centroizquierda o de centroderecha. En 2013 pasaron de ocupar ministerios clave como el de Exteriores a participar solo en los Ejecutivos regionales y Sajonia. La debacle política puede ilustrarse en números: 64 años en el Bundestag, 46 de ellos en varios Gobiernos federales, 93 diputados en la última Cámara. La ley alemana exige que un partido obtenga el 5% de los votos para acceder al Bundestag. El FDP se quedó en el 4,8%.

El partido Liberal, en Alemania, siempre formó parte del poder. Pero en los ’80 nacieron los Verdes, en los ’90 el Partido de Izquierda y ahora, un partido de extrema derecha. En Alemania occidental tuvimos un sistema de tres partidos y ahora tenemos seis o siete“. Eso complicó el panorama.

Hubieramos podido gobernar con los Verdes y Conservadores pero decidimos no hacerlo. Los temas que fueron importantes para nosotros no los encontramos en los resultados de las negociaciones. Las presiones fueron muchas. Pero el electorado de los conservadores tienen que entender que los liberales no es un grupo que está por ahí para ayudarlos a ganar una elección con los Verdes cuando nos necesitan y cuando no nos necesitan nos echan y nos presionan“.

Clarísimo como el agua del Rin, para Kuhle la libertad es un bien demasiado poderoso para manosearlo: “Hay que tener un poco de orgullo cuando uno está en el gobierno y no lo tuvimos. El resultado es que perdimos todo. Ahora, lo nuestro es un servicio a nuestro electorado y a nuestra agenda política que, tal vez, llega a un punto en que tengamos que perder algunos votos pero a la larga vamos a ganar confianza y credibilidad”.

Otro monstruo acecha: el COVID

Que hay que luchar contra el coronavirus está fuera de discusión. Alemania es un país muy federal, tiene 16 gobiernos estatales y tres, están en manos del partido liberal. “No somos cien por ciento oposición“, aclara el diputado. Pero su misión es, también en este tema, darle más peso al rol del Parlamento.

“Muchos de nosotros somos elegidos por el pueblo pero no podemos decidir nada en este gobierno y eso no nos gusta mucho. Está bien que haya un ministro de Salud que tome decisiones claras y eficaces pero, hemos aprendido tanto este verano sobre el virus y nuestro comportamiento, que hay que debatir más en el Parlamento también“.

Los proyectos clave para la agenda liberal tienen que ver con la economía y la libertad económica, la digitalización y la educación. “Soy miembro del Comité para Asuntos Interiores y la inmigración, seguridad y administración también son temas importantes“.

Pero luchar contra el coronavirus no puede confundirse con hacerle el “caldo gordo” a la extrema derecha, que se sube a los legítimos reclamos de los ciudadanos para difundir su simiente ideológica.

“Mucha gente tiene preguntas sobre la pandemia, sobre las medidas que toma el Estado. Y cuando los ciudadanos no están de acuerdo con su gobierno o lo que decide su Parlamento, utilizan su derecho como ciudadanos de salir a la calle, organizar lo que sea. Siempre vamos a respetarlo. La gente utiliza su derecho y no podemos insultar a los que tienen dudas o preguntas“.

Ejemplifica Kuhle: “como liberales, tenemos una conexión muy fuerte con los pequeños negocios, gente que vota por nosotros y ellos quieren luchar contra la pandemia. Pero despues de tres meses sin ganar dinero han perdido parte de su emprendimiento y tienen preguntas para hacer. Y son bravos”.

Que se expresen, es legítimo. Que se mezclen con ese reclamo las banderas de los grupos de extrema derecha, es inadmisible. “Tenemos que estar atentos para que no utilicen su desesperanza para cumplir sus objetivos populistas.”

En ese sentido, Kuhle es terminante: “La semana que viene el Parlamento discutirá una ley para que el gobierno tenga más derechos para luchar contra la pandemia. Votaremos en contra. No estamos de acuerdo con todo lo que dice la ley. Como liberales tenemos que expresar nuestras dudas, respetar a la gente que se manifiesta de forma pacífica pero también explicar cómo funcionan las instituciones, el rol del parlamento, el rol del gobierno”

Si bien en Alemania las medidas contra el COVID nunca fueron tan restrictivas como en España o Francia, desde noviembre se volvió a un sistema similar al de marzo. Con una diferencia esencial: las escuelas están abiertas.

“Hemos observado muchas consecuencias negativas por tener los colegios cerrados, sobre todo en la vida familiar. Hoy tenemos 300.000 alumnos en cuarentena pero el resto no.

En lo demás, los negocios están abiertos menos los de gastronomía, que funcionan bajo el sistema “take away”.

Como liberales nos parece problemático porque hemos aprendido, en el verano, que el uso de mascarillas, distancia social, máquinas que limpian el aire, podrían ayudar para tener abierto un negocio. Nos parece injusto que los que han invertido en estas medidas sean tratados de la misma manera que la gente que no ha hecho nada”.

Debatir. Confrontar. Discutir. Sostener una idea. De eso se trata, para Kuhle, el ejercicio de la libertad. Y esa es su misión

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