Naranja Mandarina, una pequeña empresa textil con solo tres empleadas, fue condenada a pagar más de 190 millones de pesos a un ex distribuidor que la Justicia consideró empleado. Con cuentas embargadas por $330 millones y sin posibilidad de seguir operando, la firma apeló a la Suprema Corte bonaerense para evitar desaparecer por el polémico fallo “Barrios”.

Naranja Mandarina, una pequeña empresa textil de Junín, quedó al borde del cierre luego de una sentencia laboral millonaria. La pyme fue condenada a pagar más de 190 millones de pesos. Además, la Justicia trabó un embargo por más de 330 millones de pesos y bloqueó todas sus cuentas.
La noticia trascendió en medios periodísticos nacionales y cobró relevancia en las últimas horas.
La sentencia se dio producto de un juicio laboral iniciado por un ex distribuidor, quien había tenido un litigio comercial tras su desvinculación de la empresa. El hombre se consideró como empleado y no como proveedor, por lo que demandó a la marca.
En junio de este año, el Tribunal de Trabajo del Departamento Judicial de Junín dictó sentencia: consideró que el distribuidor era un trabajador en relación de dependencia y fijó una indemnización cercana a los 14 millones de pesos.
Sin embargo, los jueces aplicaron el denominado fallo “Barrios” de la Suprema Corte bonaerense, un antecedente polémico que impacta sobre la actualización de créditos laborales, y la cifra trepó a los 190 millones de pesos.
Frente a esta situación, la empresa apeló ante la Suprema Corte provincial pidiendo que analizara el caso sin exigir el depósito previo del monto.
Naranja Mandarina, que cuenta con apenas tres empleadas, se dedica a confeccionar y vender ropa infantil.



