El presidente estadounidense endureció su ofensiva contra España en la Cumbre de la OTAN de Ankara, tratándola peor que a Teherán. De las amenazas comerciales a un casi “Bomb Spain”, el país entra de lleno en el radar de Trump.

Por Matías Vallés desde España. Donald Trump acaba de incluir a España con honores en el famoso “eje del mal” que manejaba George Bush. De hecho, el presidente estadounidense maltrata a su socio español en la OTAN con más furia que a Irán, desplazado del número uno en la lista de los enemigos de Washington. La descarga de improperios no solo supone un duro obstáculo para las aspiraciones de la Selección de fútbol en el Mundial norteamericano. La descalificación total se ha quedado a un paso del eslogan “Bomb Spain”.
De momento, solo propone la asfixia comercial sin salvedades. En su primera andanada antiespañola del pasado marzo, ante el silencio cómplice del canciller alemán Friedrich Merz, el líder del mundo libre se sintió obligado a disculpar a los españoles. Ahora los incluye colectivamente en el mismo saco que a Sánchez, hasta Feijóo debería darse por aludido.
La política dejó de ser ágora y se convirtió en trinchera. Ya no se busca persuadir: se busca destruir al otro.
— Visión Liberal (@vision_liberal) July 6, 2026
Frente al insulto y la polarización, urge recuperar el liberalismo clásico.
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El odio en la Cumbre de la OTAN de Ankara es tan acentuado, que en algún momento parecía que Trump se había documentado incluso sobre la situación de España en el mapa. Sin embargo, conviene moderar el fervor patriótico de quienes aspiran a desahogarse del calor asfixiante cargando contra el presidente estadounidense. Desde su estrepitoso fracaso iraní, es un pato malherido que muerde más de lo que puede masticar. Las rabietas verbales son su último recurso de supervivencia.
Hasta la fecha, Trump se guarda de nombrar directamente a Sánchez, hacia quien siente más envidia que animadversión incluso por motivos anatómicos. La réplica más adecuada al dirigente afectado de ‘jet lag’ se resume en el juancarlista “es un motivo de orgullo y satisfacción” verse singularizados por el tutor de Occidente. Porque los patriotas de izquierdas, incluyendo ocasionalmente al PSOE, también deberían recordar los miles de soldados estadounidenses instalados en España sin excesiva controversia. Además de preguntarse a quién acudirían en caso de amenaza “inminente y clara” contra la seguridad nacional.



