¿Quién se hace cargo de la cuenta si el único que paga siempre no va a la cita?

El ancla en el subdesarrollo

Mucha gente llegó a la conclusión que hay que ser muy estúpido para trabajar en la Argentina arriesgando un capital conseguido en años de trabajo, cuando el país está lleno de parásitos que lo único que saben es pedir subvenciones, subsidios, créditos a tasa cero (o directamente sin devolución de lo prestado), jubilaciones sin haber hecho aportes y otras linduras por el estilo.

Lo peor de todo es que también el país está lleno de demagogos saqueadores y oportunistas dispuestos a satisfacer a los parásitos.

¿Cómo funciona el sistema de impuestos?

Suponga que todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza.

La cuenta total de los diez hombres es de $100. Si ellos pagasen la cuenta de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, la cosa sería más o menos así, de acuerdo con la escala de riqueza e ingresos de cada uno:

Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.

El 5º paga $1.

El 6º paga $3.

El 7º paga $7.

El 8º paga $12.

El 9º paga $18.

El 10º (el más rico) paga $59.

Entonces, eso es lo que decidieron que harían en adelante. Todos se divertían, y estaban conformes con el acuerdo entre ellos. Hasta que un día…, el dueño del bar los metió en un problema:

“Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20%.

Ahora los tragos costarán sólo $80 en vez de $100.”

El grupo quiso, sin embargo, seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes, de modo que los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis.

La rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasa con los otros seis bebedores, los que realmente pagan la cuenta? ¿Cómo debían dividir los $20 de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?

Calcularon que los $20 divididos por 6 eran $3,33. Pero si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes $1 y el 6º $3.

Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por aproximadamente la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.

El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada (100% de ahorro).

El 6º pagaría ahora $2 en lugar de $3 (se ahorra 33%)

El 7º pagaría $5 en lugar de $7

(se ahorra 28%).

El 8º pagaría $9 en lugar de $12

(se ahorra 25%).

El 9º pagaría $14 en lugar de $18

(se ahorra 22%).

El 10º pagaría $49 en lugar de $59

(se ahorra 16%).

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes. Y los primeros cuatros bebedores seguirían bebiendo gratis, y un quinto también.

Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.

“Yo sólo recibí un peso de los $20 ahorrados,” dijo el 6º hombre. Señaló al 10º bebedor y dijo: “¡Pero él recibió $10!”

“Sí, es correcto”, dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré $1. Es injusto que él reciba diez veces más que yo.”

.

“¡¡Verdad!!”, exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él $10 de rebaja cuando yo recibo nada más que $2? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”

 “¡Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “Nosotros no hemos recibido nada de nada. ¡El sistema explota a los pobres!”

¡Los nueve hombres rodearon al 10º y lo increparon!

La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:

Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera la mitad de la cuenta.

Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos.

..

La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos. Pónganles impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más (¿les suena U$S 250.000.000.000 en el exterior? o mucho más).

De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero, donde la atmósfera sea algo más amigable.

Moraleja: El problema con el populismo-fascismo-socialismo es que  termina quedándose sin el dinero de la gente que más produce.”

Para quienes comprenden esto, no es necesaria una explicación.

Para quienes no lo comprendieron, no hay otra explicación posible.

Lo interesante sería que esto lo lean los 4 primeros bebedores, pero tal vez no sepan leer, porque se pasaron toda la vida tomando cerveza gratis.-

Es un escrito anónimo circula en la red y fue modificado por el autor.

Pero es una brillante explicación de la mentalidad de una buena parte de los argentinos y fundamentalmente representa el verdadero concepto de los populistas-fascistas-socialistas.

Nota incluida en Amo la Libertad Nº 4

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