¿Por qué los millenials y la generación Z no atienden el bendito teléfono?

Los ‘millennials’ son la nueva ‘generación muda’: hablar por teléfono les provoca ansiedad

– “Podrías hablar por teléfono para concretar la entrevista”

¿Y si mejor mando un whatsapp?

La pregunta, en aparente pueril, encierra grandes planteos. La hace el 81% de los millennials, jóvenes de entre 1981 y 1996 que nacieron, se criaron y se comunicaron a través de las pantallas. Para ellos, el mundo es más digital que analógico y no conciben la vida sin internet ni pantallas incluidas.

La llaman la generación muda. No quieren hablar. No lo necesitan. Apenas usan la voz para decir: ¿tenes instagram?” y la respuesta, obviamente afirmativa, allana el camino a la comunicación: una vez que se “siguen”, la charla será a través de la red, sin uso de la voz -al menos en forma directa.

Vaya paradoja: mientras más vías para hablar tienen, menos lo hacen. Un estudio realizado a 1200 millenials estadounidenses reflejó que el 81% de ellos debe prepararse para realizar una llamada telefónica. Esto es: concentrarse, pensar, calmar ansiedades y “animarse”. Para ellos, llamar a otros es un gesto demasiado intrusivo, peor que el de “meterse” en una habitación sin permiso.

Los millennials y la generación Z han integrado la comunicación mediante plataformas asíncronas, en las que no es necesario que coincidan en el tiempo los dos interlocutores, y les resulta más fácil, cómodo y menos intrusivo”, afirma Enric Soler, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Antes de hablar por teléfono, prefieren agotar todas las otras alternativas. Y si fuera por ellos, no atenderían nunca. De hecho, sobran las excusas para no hacerlo. Evitan la conversación simultánea, improvisada, la que no se puede editar o borrar. De hecho, prefieren enviar mensajes de voz , un recurso que les permite repetir tantas veces como sea necesario para que el mensaje salga como lo consideren adecuado. Y encima, tienen la manía de “escucharse” a sí mismos para imaginar cómo los escucha su interlocutor.

Sensaciones de nerviosismo e inquietud, miedo a hablar durante las reuniones, cierto pánico escénico, estrés y menos productividad antes de una reunión son algunos de los factores que los expertos han bautizado como Zoom anxiety. “La ansiedad es matemática: cuanto más alta sea la percepción de amenaza de pérdida de tiempo, de que nos pidan algo, de que nos interrumpan durante un tiempo indeterminado, de no controlar el tiempo invertido en esa comunicación, de incomodidad con el lenguaje no verbal…, y menor la percepción de nuestros propios recursos para hacerle frente, más elevada será la ansiedad anticipatoria de la situación”, detalla el psicólogo.

Los más pegados al móvil pero los menos capaces de interactuar en directo

“Los millennials (25 a 40 años) y la generación Z (16 a 24 años) son los usuarios más intensivos del móvil y mantienen interacción constante con otras personas a través de las redes sociales y las aplicaciones, pero, paradójicamente, han perdido el hábito de interactuar en directo”, afirma el profesor Ferran Lalueza. Hoy la generación que nació y adoptó desde la cuna el móvil inteligente es la que menos interactúa en vivo. “No es un problema comunicativo, porque disponen de recursos para hacerse entender, sino un tema de hábitos, que puede reducir a medio plazo el abanico de competencias comunicativas que tienen a su alcance, cosa que ciertamente resultaría empobrecedora“, concluye Lalueza.

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