01/02/2026

¿Por qué la izquierda política está ganando nuevamente poder en América Latina?

Los ciclos políticos se alimentan con los de la economía, el generacional y aquellos derivados estrictamente de la práctica política en función de la dinámica electoral. A pesar de eso, actualmente se está desplegando una nueva ola de gobiernos de izquierda en América Latina. Este año, los candidatos presidenciales de izquierda fueron los favoritos en las urnas en Chile, Colombia, Perú, y Honduras. Es desconcertante que, a pesar de su devastador historial de pobreza, totalitarismos, violaciones a los derechos humanos, éxodo masivo y estados fallidos, la izquierda continúa aferrándose en el continente, ahora disfrazada de una “moderada” socialdemocracia y un “benefactor” progresismo, sin encontrar apenas oposición en Occidente.

Por ello, no ha de sorprendernos que, allá donde el socialismo rige, la sociedad quede regada por el narcótico del Estado del bienestar que, a menudo, no es sino el bienestar del Estado, desplegando redes clientelares que perpetúan un statu quo enemigo de la libertad en todas sus expresiones, individual, económica, de expresión, educativa e ideológica.

En la década de 2000, candidatos de izquierda ganaron presidenciales decisivas, como Hugo Chávez, en Venezuela; Lula da Silva, en Brasil; Néstor Kirchner, en Argentina; Michelle Bachelet, en Chile, José Mujica, en Uruguay, Evo Morales, en Bolivia, entre otros.  Según sus líderes, aquellas nuevas izquierdas no eran marxistas, por lo que se les adjudicaron diferentes nombres para caracterizarlas: centroizquierda, nuevo socialismo, neopopulismo, etc. Sin embargo, en los últimos años, varios candidatos denominados de derecha han venido ganando las elecciones, esto debido a los nocivos resultados que las políticas y gobiernos de izquierda tuvieron dentro del continente.

Pero entonces, ¿por qué la izquierda está ganando nuevamente territorio? Personalmente, pienso que se debe a dos razones.

Primera Razón: Porque la izquierda se ha convertido en el azúcar ideal para dorar la píldora del idealismo político, nada exigente, vocacionalmente lumpen y propensa a creer en milagros que jamás ocurrirán.

 Ese aparato se ha ido transformando y se ha ido volviendo mucho más perverso a medida que han aprendido las técnicas de represión, de investigación de Europa del Este, la Unión Soviética, la Alemania Oriental. Y se convirtieron en lo que hoy es el Foro de Sao Paulo.

La izquierda se ha tomado el trabajo de adoctrinar incautos, y a personas sin definición política, por eso tienen tomados: medios de comunicación, infectados los colegios, usan médicos y religiosos. Además, El reemplazo de la historia por el “relato” es una constante de la izquierda. Mentiras repetidas forman el dogma indiscutible que juega con los cerebros y anula los hechos como realmente ocurrieron. Su resultado es Falsedad, Injusticia, secuestro de la verdad y tortura del alma de un pueblo.

Segunda Razón:

La derecha en América Latina no tiene un discurso de poder, no tiene definiciones políticas, es como un anfitrión que deja pasar a su casa a quien sea, actúe como actúe, con tal de quedar bien con todos.

Actualmente no existe una verdadera oposición que le pueda hacer frente a la Izquierda, la derecha actual está dividida y se caracteriza por ser tibia y vacilante. El paso del tiempo y los nuevos vientos políticos han dejado al descubierto algo diferente: la dificultad de la derecha latinoamericana para recambiar a sus propios líderes.

La derecha, entre otras cosas, es “centrista”. Se siente en pocas avergonzada de llamarse a sí misma “derecha”, por lo que su rostro se difuminaba en el centrismo, uno que se fue cargando más bien hacia la tibieza y centroizquierda. La falta de claridad de esa derecha cobarde tiene por objetivo sobre todo intentar abarcar un espectro electoral más amplio, para lo cual evita a toda costa condenar, por ejemplo, políticas económicas que van en contra del progreso y la propiedad privada. Ej. El sistema económico socialista que es preciso poner en valor es la que realizó Ludwig Von Mises hace ahora un siglo, en un breve artículo titulado El cálculo económico en la comunidad (o sistema) socialista, en el que demostraba la imposibilidad práctica de las recetas económicas del socialismo; en particular en lo referente a la consecución de resultados sociales positivos. En definitiva, el artículo, cuya brevedad contrasta con la enorme repercusión que ha tenido desde su publicación, sostiene cómo el socialismo es tan incapaz de comprender las necesidades sociales como lo es de satisfacerlas.

La cura para la política fundamentalista de izquierda es luchar en contra de la estatización y sacarlos del sistema educativo, no pueden seguir “educando” a nuestros jóvenes. La izquierda no lava cerebros, los cultiva en aulas. Podemos ayudar a nuestros jóvenes exponiéndolos a la literatura, y a las ideas relacionadas con el liberalismo clásico, la Constitución, la Declaración de Independencia, etc.

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