19/04/2026

Para los liberales, la ley de aborto no cabe en un solo pañuelo

Con 131 votos a favor, 117 en contra y seis abstenciones, Diputados dio media sanción el Proyecto de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia. El proyecto de Ley de Aborto está a un paso de convertirse en ley: con la media sanción obtenida hoy deja en manos del Senado su aprobación definitiva.

La despenalización del aborto fue eje de debates, peleas y “grietas” entre “celestes y verdes”, dos posturas marcadas en la sociedad entre quienes alentaban la sanción de la ley y quienes la rechazaban. De hecho, las treinta horas que duró la maratónica sesión mantuvo de fondo pañuelos de ambos colores que representaban posturas opuestas.

Pero para los liberales, el tema del aborto no cabe en pañuelos.

La objeción de conciencia, el aborto en mujeres pobres, diferencia entre “vida y persona”, entre “embrión y feto” y el impacto económico que implicaría implementar la ley fueron los principales focos de conflicto y disidencias.

Entre los liberales, la “grieta” verdeceleste también existe. Y forma parte del núcleo fundacional del pensamiento liberal ser el responsable del pensamiento propio. Hay posturas irreconciliables, como las de Alberto Benegas Lynch (h), quien califica al aborto como un “homicidio en el seno materno”. Al frente, la postura de María Marty piensa que “cada mujer pueda decidir”.

“No se trata de vida o no vida, claro que es vida, nadie lo duda. Sino que el tema es si es una persona, y yo considero que un embrión es una persona en potencia, y no es sujeto de derecho si no se dan las condiciones para su desarrollo”, sostiene la directora de FRI.

“La vida humana arranca desde la concepción. La vida es un continuo que tiene dos saltos discretos: la concepción y la muerte. Por lo tanto, discutamos qué semana discutir (la seis, la doce, cuál). La pregunta es: a la semana catorce menos un minuto no tenes ningún derecho y más un minuto, tenes todos?”. La capciosa pregunta es de Javier Milei férrea postura anti aborto.

Entre los liberales no hay una postura única frente al aborto -como en tantos otros temas-, lo que enriquece y alimenta el debate. El exjuez Ricardo Rojas pide no avalar situaciones extremas.

Una posición intermedia es, para el jurista, la más sensata: “es la que permite conciliar la protección jurídica del feto, que siempre ha sido reconocida, con la posibilidad de que la madre pueda tener algún momento para tomar la decisión concreta de si quiere o no tener un hijo”.

En ese sentido, Maria Marty también es contundente: “Cada uno tiene que hacerse responsable de su propia vida y sus propios gastos”. Esto describe su negativa frente a la gratuidad del aborto: “Nadie puede obligar a nadie a ir en contra de sus creencias. Es más barato quizás pagar un aborto que los planes sociales para mantenerlos. Sí creo que hay que hacer una campaña para que la gente comprenda cómo no llegar a la instancia del embarazo”.

No coincide Ricardo Rojas: “Desde el punto de vista meramente económico, de todos modos, es mucho menos oneroso para los contribuyentes pagar un aborto que dentro de los primeros tres meses seguramente será farmacológico, que lo que ocurre hoy en que el Estado intenta desalentar abortos pagándole a las mujeres: asignación universal por embarazo, asistencia médica a la mujer, el parto y posparto, pañales, leche y lo que el bebé requiera”.

Con alusiones políticas, marcando opiniones tajantes o más abiertas al debate, con ironías o preguntas retóricas, el tema del aborto copó la agenda de diciembre para cerrar un año absolutamente atípico en todos los órdenes.

Antes de fin de año, el Senado puede convertir en ley una iniciativa que pasó por muchas idas y vueltas y que -como ya es habitual en este país agrietado- dejará a algunos entusiasmados y a otros decepcionados. Los argumentos -a favor o en contra, pero fundamentados, no son celestes ni verdes. Y el debate de fondo seguirá pendiente.

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