Nacionalismo, propiedad y democracia: lo que es de todos, es de nadie

Podría armarse una biblioteca solo con los nombres de ellos dos. Alberto Benegas Lynch y Marcos Aguinis escribieron más de sesenta libros, sumando las obras de uno y otro. Son, ambos, exponentes de la cultura en su máxima expresión: no sólo transmiten ideas sino que lo hacen en forma continua, representando la solidez de sus argumentos en conferencias, charlas, libros, clases y seminarios.

Juntos, unidos por Libertad y Progreso y Fundación Naumann, dieron cátedra nacionalismo, una palabra de difícil interpretación porque -como dijo Aguinis- “es buena hasta que deja de serlo y se transforma en mala” palabra. Después explicó por qué.

“Nacionalismo y democracia” fue el tópico que los unió ayer, coordinados por Agustín Etchebarne y abiertos a participantes que “bombardearon” a preguntas y opiniones. Estas son algunas de las reflexiones de ambos:

“El nacionalismo y el comunismo son primos hermanos: los dos quieren intervenir de alguna manera en la propiedad privada”

“Uno de los mandamientos de las tablas de la ley de Moisés fue “no robareis”. Fue una clara forma de reconocer la propiedad privada: lo que no es mío, no lo puedo tomar”.

Benegas Lynch (h): “Las cosas no crecen en los árboles, no hay de todo para todos y hay que asignar derecho de propiedad para dar a las cosas, el mejor uso posible. El comerciante, para mejorar su situacion, no tiene mas remedio que mejorar la situación del prójimo”. Esa es la importancia de la propiedad privada.

Así, “el empresario que da en la tecla con los gustos del prójimo tiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos”, argumenta el economista. Hasta que “aparecen los megalómanos que quieren dirigir precios y ahí se producen derroches de capital y reducción de salarios e ingresos en términos reales”.

“Podemos definir este siglo como el siglo de la tragedia de los comunes. El hacer que las cosas sean colectivas, sean de todos. Si son de todos, son de nadie.

“En la medida que se endiosa lo colectivo y se descarta lo individual, se está endiosando lo abstracto y negando lo concreto” (Benegas Lynch (h).

Por su parte, Marcos Aguinis comenzó su alocución refiriéndose a la primera vez que se “legisló” sobre la propiedad privada. Concretamente, citó a Moisés y las tablas de la ley, conforme al mandamiento que dice “No robarás”. “Fue una forma de aceptar la propiedad privada. Al no robar dividimos a la sociedad entre los que tienen y los que no tienen. Y los que no tienen, deben obtener las cosas que no sea a través del robo“.

“El robo y la apropiación de bienes son aceptados incluso desde el punto de vista religioso y no debería ser así. El respeto a la propiedad privada forma la base de las organizaciones sociales” (Aguinis).

En el nacionalismo, suele suceder que la tendencia afectiva sea más poderosa que la racional. Dice Aguinis que los fanatismos caen en ese error.

“La tendencia afectiva es más poderosa que la racional. Los conflictos saltean la etapa racional, la que podría llevar a la resolución de los problemas y avanza la irracional. En el nacionalismo predomina lo irracional y eso lo hace peligroso”.

El nacionalismo habitualmente necesita de un enemigo. Eso se expresó en el fascismo y el nazismo: el enemigo le daba fuerza a la tendencia centrípeta del nacionalismo

El debate continuó confrontando las ideas del nacionalismo con las de la democracia

Escucharlos a ambos es entender la profundidad de las ideas

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