24/04/2026

Muerte, enfermedad, contagio, miedo: así hacen los medios la cuarentena

Los medios de comunicación durante la cuarentena

Nadie olvidará la cuarentena. El encierro, el autoritarismo, el descalabro económico, las migajas paliativas repartidas. Cada uno tendrá su vivencia, su recuerdo, su enfoque de aprobación o rechazo.

De todo lo experimentado a lo largo de estos meses, ciertamente no habrá que olvidar al periodismo. Los grandes medios de comunicación masiva en la Argentina han sido cómplices del gobierno y responsables en la difusión del estado de miedo, locura y preocupación constante para rendir a la gente ante el atropello de la normativa oficial.

En lo jurídico-político se suspendió la división de poderes, el ejecutivo acumuló funciones, e injusticias por doquier azotaron la ya de por sí endeble institucionalidad. Pero no fue el único ámbito donde se cometieron abusos y se desarrollaron conductas inmorales.

El arremetimiento psicológico estuvo y sigue presenten a toda hora en noticieros, programas y panfletos propagandísticos en favor del gobierno. Los medios han cumplido un rol por el cual el gobierno deberá felicitarlos.

Los medios han estado informando 24 horas seguidas sobre contagios y muertos de coronavirus. Han fabricado situaciones. Inflan estadísticas cambiando muertos con coronavirus por muertos de coronavirus. Dan una cobertura excluyente al traslado en ambulancia de un contagiado de coronavirus como la noticia del momento, y cabe preguntarse qué harían si quisieran informar uno por uno los contagios de la gripe que ha producido muchos más muertos que el coronavirus.

Siguen insistiendo con el respeto de la cuarentena, el acatamiento de las medidas de protección durante la cuarentena, el uso de barbijo para ir a todos lados en honor a la cuarentena. No se despegan de la agenda de la cuarentena. Todo el día metiendo miedo, trabajando para que la gente esté aterrorizada, refugiada en su casa o yendo a trabajar con culpa, espantada sin acercarse a seres queridos para evitar contagios mortales y sentirse responsables de sus inminentes fallecimientos.

Muerte, enfermedad, contagio, enfermedad, muerte, contagio, muerte, enfermedad, muerte, contagio, muerte, enfermedad, contagio. Esa es la agenda mediática coludida con la agenda gubernamental para someter a la población asustada, controlarla a través del miedo paralizante, e ir ganando espacios de poder y favores inconfesables.

Tan solo la presencia de Carlos Maslatón en un par de informativos y programas de opinión desnuda la tipología periodística fanática de la cuarentena. En C5N, el periodista chupamedia que defiende a ultranza la agenda del gobierno en una agencia de propaganda kirchnerista (Gustavo Sylvestre). En Intratables por América, el periodista agresivo que insulta a quien piensa distinto de la cuarentena (Paulo Vilouta), la periodista botona que quiere que las autoridades metan preso al entrevistado por ejercer su legítima y legal libertad (Ernestina Pais), la periodista maltratadora del invitado que lo ningunea, lo interrumpe y gesticula mientras habla (Ernestina Pais), la periodista que según los cánones progresistas izquierdistas de hoy tendría que ser perseguida por el estado por acosadora al decirle repetidamente al invitado “mi amor, mi amor” para dirigirse a su persona mediante la falta de respeto (Ernestina Pais), el periodista militante de la cuarentena y sobrador de los argumentos en contra (Diego Brancatelli).

El mainstream no tiene piedad, y quien no encaja no tiene lugar. Deberá soportar la catarata de insultos, la campaña de difamación y las amenazas de la autoridad política actuando en su contra si no se adapta al lineamiento exclusivo de lo que puede decirse. Ante esto también está el periodista cobarde, el que está en todo o en parte de acuerdo pero no lo puede decir y si quiere mínimamente manifestar empatía, comprensión o coincidencia con lo no mainstream debe atajarse reiteradas veces diciendo “no estoy de acuerdo en todo pero…”, “no pienso así, que quede claro, pero hay que ver lo que dice…”.

Los medios y el gobierno han sido uno en la agenda de la cuarentena. Habrá que recordar esto, porque cuando la cuarentena llegue a su fin (en 2020 o en 2045) estos mismos medios y periodistas pretenderán seguir cumpliendo la función de informarte, alertarte, prevenirte y rezar por tu seguridad. Los fanáticos de la cuarentena que ejercen, mandan a ejercer o aplauden el uso de la fuerza para acribillar tus derechos constitucionales, atar tu libertad y condenarte al martirio psicológico si sos rebelde a los dictados carcelarios del tirano Alberto Fernández y la tirana Cristina Fernández de Kirchner, en compañía de los monigotes tiránicos Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof, querrán continuar como tu fuente de consumo informativa. Llorarán contra las redes sociales porque permiten a la gente informarse por sí misma y escuchar opiniones que no están atadas a pactos gobierno-medios de comunicación ni sometidas a su agenda conjunta. Pedirán más consideración hacia el periodista profesional que informa desde las plataformas famosas (y no te dirán cuanto están cobrando en sobre por decir lo que dicen). Reclamarán más y más tu atención. Como lo hacen ahora con muertos y contagiados y permanentes novedades sobre el coronavirus.

El papel de los medios ha sido lamentable. Grandes responsables, culpables, cómplices. Grandes manipuladores y mentirosos. Aleccionadores, subidos a un pedestal por ellos mismos construido, de lo que la gente puede y no puede hacer. Maltratadores con los disidentes, juzgadores de actitudes ajenas mientras ellos no han sufrido el encierro porque no interrumpieron su cadena de desinformación y lavado de cerebro. Prepotentes y falsos. Estos corruptos, estos tránsfugas, mediocres e inmorales son los que quieren mantenerte informado sobre el coronavirus y querrán mantenerte informado luego sobre alguna otra novedad.   

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