IVE ni el “Che”, ahora el populismo agita la bandera de la menstruación

“Autocuidado en la gestión menstrual” es el ampuloso nombre del nuevo programa que el intendente de Hurlingham lanzó recientemente en su distrito. Básicamente consiste en la compra de cinco mil toallas higiénicas para personas menstruantes. También enseñarán a confeccionar apósitos de tela reutilizables y otros emprendimientos orientados a bajar los costos y alentar el cuidado personal en los “días femeninos”.

De vez en mes te haces artista,
Dejando un cuadro impresionista,
Debajo, del edredón.

Las políticas populistas están obsesionadas con la menstruación, la nueva “veta” que las feministas quieren “visibilizar” y los políticos enarbolar como bandera de gestión y voto. La iniciativa del intendente mencionado se sumó a otros 16 (si, 16) proyectos que circulan en la cámara de Diputados referidos a salud menstrual.

De vez en mes un detergente
Se roba el arte intermitente
De tu vientre y su creación,..

Los proyectos van desde la quita del IVA de los productos higiénicos para la mujer, distribución gratuita de esos productos en escuelas, cárceles y otros espacios comunitarios hasta la promulgación del “Día Femenino” que permitiría a las mujeres tener un día mensual de ausentismo justificado por ser tal.

De vez en mes no hay quien te aguante,
Y es un pecado estar distante,
Y otro peor quedarme ahí.

El proyecto que más resuena es el que propone la creación de la Licencia por Día Menstrual para estudiantes. Lo presentó la asesora de la Jefatura de Gabinete de Ministros, Carmela Moreau, junto al diputado (FdT) Lucas Godoy. Se instaló el debate sobre la “visibilidad” de la menstruación como tema de agenda, cuando en realidad, según algunas opiniones, este proyecto choca con otros “empoderamientos” que reclaman para la mujer.

De aprobarse una ley que permita a la mujer ausentarse un día al mes por estar con el período implica que contratarlas sería, en términos estrictamente económicos, más caro que contratar a un hombre. Inmediatamente provocaría que haya menos posibilidades para ellas (¿quién querría pagar lo mismo por menos horas?) o que directamente se ofrezca menos salario por considerar que trabajaría menos horas.

De vez en mes con tu acuarela,
Pintas jirones de ciruelas,
Que van a dar hasta el colchón.

Los políticos populistas se suman a la bandera “roja” de las feministas sin evaluar los riesgos de las campañas de esta naturaleza. El autocuidado, la responsabilidad frente al propio cuerpo, y hasta la intimidad de los ciclos naturales son expuestos impúdicamente bajo el reclamo de que son derechos a defender. De hecho, a muchas mujeres les resulta humillante y descalificador que las llamen “menstruantes” (¿acaso alguien más que las mujeres pueden menstruar?).

La pregunta no es capciosa. Los reclamos feministas, las modas de desvirtuar el lenguaje, las posturas rígidas que dividen aún más las opiniones transforman, inevitablemente, la naturaleza de los reclamos. Ahora, las mujeres son “gestantes” o “menstruantes”. Con el humor ácido que lo caracteriza, en las redes hablan más escatológicamente. El usuario se pregunta si las personas que necesitan pañales se llaman “cagantes”… Y así el debate se deteriora.

Las banderas populistas terminan deshilachándose, tarde o temprano

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