Lars-André Richter: “Scholz es un hombre racional y no un romántico”

“Alemania es un país pluralista, no polarizado izquierda/derecha y nada mas. El resultado de las elecciones de ayer fue un espejo de esa constelación social”, reflexiona Lars-André Richter tras conocerse los resultados de las elecciones que ayer se concretaron en Alemania.

Efectivamente, los alemanes acudieron a las urnas para definir quién será el sucesor de Angela Merkel. Los números reflejaron que los socialdemócratas ganaron con el 25,7% de los votos, los Verdes quedaron como el tercer partido más votado, los liberales lograron el segundo resultado consecutivo de dos cifras y la Democracia Cristiana el peor resultado de su historia.

Durante treinta años -desde los ’50 a los ’70- existieron dos partidos grandes y los liberales al centro. “El panorama político fue diversificándose en los ’80, los ’90 y el 2000, con los Verdes y ex comunistas y Alternativa para Alemania. Hace treinta o 40 años es más pluralista y hoy tenemos seis bloques y ocho partidos”, enumera. Y luego amplía, para comprender la conformación del Parlamento alemán: El bloque conservador está conformado por dos partidos: la Democracia Cristiana y la Unión Social Cristiana de Baviera. Luego, hay también un diputado independiente, representante de la minoría de Dinamarca en este caso, que no comparte partido con nadie. Y los otros 6 partidos, que son 6 bloques”, agrega el representante de la Fundación Naumann en Argentina y Paraguay en diálogo exclusivo con Visión Liberal.

Lars-André Richter explica que esa heterogeneidad en el Bundestag obliga a todos los partidos a cooperar entre sí. “El bloque más grande tiene el 25%, necesitan dos, tres o cuatro partner para formar un gobierno y tomar decisiones. Ese es el arte de gobernar, equilibrar distintas posiciones ideológicas”.

Con el resultado de ayer, el camino para suceder a Angela Merkel después de 16 años en el poder, parece más claro. El partido socialdemócrata alemán (SPD) y su candidato Olaf Scholz se llevaron el 25,7% de los votos y se perfiló como el claro ganador de la contienda.

-¿No es un candidato gris, sin carisma?, le preguntó Visión Liberal a Lars-André Richter.

-Definitivamente, si. No tiene carisma, es aburrido, un burócrata. Pero…¡así es la vida!

-Parece difícil gobernar sin carisma, más cuando hay que negociar todo el tiempo y por todos los temas

– No es una condición sin equa non, para ser candidato o presidente, ser una persona carismática. Al menos para los alemanes, es importante que su candidato tenga ideas visiones y programas que solucionen problemas. Esa es la primera perspectiva. Pero puede ser “aburrido”, mientras sea un líder que sepa transmitir contenidos.

Para el académico, el carisma no fue un tema para elegir a Helmut Kohl o Angela Merkel. “Ambos cancilleres estuvieron dieciséis años en el poder y ambas fueron personas sin un carisma importante”.

Las personas con carisma son más importantes en sistemas de base institucional débil

En democracia es importante tener gente con experiencia, tranquilidad y disciplina. Ese fue uno de los motivos por el cual Scholz y su partido ganaron ayer las elecciones”.

En términos ideológicos, Richter también hace una salvedad: “Scholz es un hombre racional y no un romántico. Es flexible, no necesariamente centrista“.

Justamente, la flexibilidad es un atributo que los políticos alemanes valoran. Ningún partido gobierna solo en Alemania y la capacidad de debatir, sumar y formar uniones es una característica valorada de la democracia.

En 2015 Scholz decidió formar un gobierno entre su partido y los Verdes. Ellos son partner tradicionales porque hay analogías en sus programas. Con respecto a impuestos, salarios, políticas laborales o de cambio climático tienen paralelismos y por eso hay un marco y un fundamento para una coalición oficial”.

Pero no alcanza. Para gobernar también necesitan a los liberales. Y ahí, los intereses se contraponen y a veces, hasta chocan. Los Verdes, ayer, fueron el tercer partido más votado con el 14,8% de los votos. Son el partido que más creció con respecto a 2017 y será clave en la formación de gobierno.

“Veo problemas, sin dudas. Viven en mundos diferentes: los socialdemócratas/Verdes por un lado y los liberales por otro. Tienen que discutir profunda y honestamente entre ellos pero si hay un gobierno con esta combinación será muy difícil el trabajo.

El desafío será, como ya dije, equilibrar los temas controversiales dentro de ese gobierno; porque los liberales serían el partido mas pequeño de una coalición con Verdes y Socialdemócratas. La democracia, de vez en cuando, es así“, concluyó.

“Una cosa es formular y firmar un contrato de coalición y otro punto es manejar crisis espontáneas. Se puede acordar bajar o subir los impuestos o reformar el mercado del trabajo, pero no está claro qué pasará en Afganistán, Medio Oriente o Rusia el año que viene. No es necesario un fundamento ideológico político sino también una relación de confianza para sobrevivir crisis o desafíos”.

Lars-.André Richter dixit

La democracia también es un juego para relanzar desafíos. Este será uno de ellos.

La buena noticia fue para los liberales. El candidato del FDD Christian Lindner obtuvo el 11,5% de los votos, la segunda elección consecutiva que el partido recibe más de dos cifras en los guarismos finales. Y se ubicó mejor que la ultraderecha, el partido populista que recibió un revés en las urnas.

“Ahora, los liberales ganaron más que los populistas, ese fue un pequeño fracaso para ellos. Los liberales quedaron cuartos en el parlamento”.

Y qué pasó con el candidato de los conservadores Armin Laschet?

-El resultado fue un fracaso, pero no una sorpresa. Es el peor resultado de la historia de la Democracia Cristiana que dejó unos 40 o 50 diputados menos de ellos en el Congreso.

Para Lars-André Richter la conclusión es simple:

“La Democracia Cristiana fue mas una religión que un partido. Es emocional, con más corazón que razón”

Fue crucial para la Democracia Cristiana -sostiene Richter- haber formado parte del gobierno y haber dado a Angela Merkel como canciller. “Para ellos es una catástrofe no gobernar y ahora deberá redefinir su rol como oposición. Es parte de la normalidad”.

“Está bien que después de 16 años en el poder puedan rehabilitarse en la oposición. Los partidos políticos no son iglesias, son comunidades seculares con programas, estructura y gestión. Y eso tienen que entenderlo”

El fin de la era Merkel se avizora. La conformación del Bundestag (Cámara baja del Parlamento federal) fue el primer paso. Cuando se forme la nueva coalición se erigirá, formalmente, su sucesor. El mundo entero espera ese momento.

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