En los últimos 3 años se realizaron 18 elecciones presidenciales en la región y en 14 de ellas (78%) triunfaron candidatos de derecha o centro-derecha. Colombia eligió a Abelardo de la Espriella y Perú a Keiko Fujimori en ballotages extremadamente ajustados. El continente vive un claro viraje ideológico opuesto a la “ola rosa” de los 2000.

Colombia viene de vivir una de las elecciones mas reñidas de toda su historia. En un disputado ballotage presidencial, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella se impuso por menos de 1 punto porcentual frente a Ivan Cepeda, senador de la izquierda apoyado por el actual mandatario Gustavo Petro. La victoria representa un giro ideológico en el tercer pais mas poblado de America Latina
Casi al mismo tiempo, en Peru, otra eleccion igualmente reñida viene de consagrar como nueva presidenta a Keiko Fujimori. La candidata de derecha conservadora logro imponerse en el ballotage por un minimo margen sobre el izquierdista Roberto Sanchez
Lo cierto es que los resultados en Colombia y Peru no son casos aislados. Se tratan, en efecto, de un proceso regional mas amplio: el avance de gobiernos de derecha o centro derecha en America Latina.
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Por @tutenriquez
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En los ultimos 3 años se celebraron en todo el continente 18 elecciones presidenciales, 14 de las cuales tuvieron como vencedores a candidatos de derecha. Es decir, un 78%. Igualmente llamativa resulta la tendencia al cambio político: 10 casos registraron un giro ideológico en el gobierno, de los cuales 80% fueron virajes desde la izquierda a la derecha.
Tales cifras reflejan una ola de derecha que se expande por sobre América Latina, modificando el tablero político regional. José Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia y el propio Javier Milei en Argentina son solo algunos ejemplos de ello. Mientras que unas pocas excepciones aparecen en el mapa, entre ellas el Brasil de Lula, el Mexico de Sheinbaum, o el Uruguay de Yamandú Orsí.
Al mismo tiempo, regímenes autoritarios de izquierda socialista parecen sucumbir a las presiones externas de liberalización política y económica. Tal es el caso de Venezuela y de Cuba, donde si bien las elites gobernantes no necesariamente abandonan el poder, sí se ven obligadas a cambiar el rumbo de sus proyectos colectivistas

La actual ola de derecha contiene a diferentes líderes con características diversas. Nayib Bukele, en El Salvador, representa un populismo de mano dura y concentración del poder, enfocado en la seguridad; Javier Milei se destaca por su libertarianismo económico y su rechazo a la presencia del Estado en la sociedad; José Kast encarna una derecha más tradicional, basada en la defensa de valores conservadores. Aún así, a la mayoría de los casos los une una naturaleza anti-establishment, el fortalecimiento del orden, y el rechazo a las políticas progresistas del wokismo.
Este giro ideológico en el continente implica, naturalmente, consecuencias para la política exterior de la región. Países que antes mantenían cierta distancia de Estados Unidos ahora dialogan fluidamente con Washington, mientras Donald Trump fortalece su liderazgo regional. En paralelo, la presencia de China en el continente parece encontrar mayores resistencias, a medida que las administraciones de derecha priorizan un alineamiento más cercano a Occidente. Así, algunos préstamos y proyectos de infraestructura del gigante asiático podrían ser revisados o frenados, limitando su influencia regional.
[“Estamos viviendo un sistema económico distinto al de los últimos 80 años”]
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A pesar del ruido político, el riesgo país cayó , lo que indica un cambio de era en Argentina.
Además, las proyecciones que manejan en @liberyprogre y @aetchebarne.https://t.co/omQ1Ujz18F pic.twitter.com/eZRnwbqQ6t
También se prevee que temas como migración y seguridad ganen peso en la agenda, con discursos más fuertes contra el crimen organizado y los flujos migratorios irregulares. A su vez, ello podría despertar tensiones en cuanto a derechos y garantías humanitarias, típicamente defendidas por la izquierda.
Los actuales vientos de derecha regional se contraponen claramente a la llamada “ola rosa” de principios de los 2000. En aquel entonces, América Latina se vio dominada por gobiernos de centro izquierda progresista como los de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y los Kirchner en Argentina.
Tal contraste ideológico, cabe aclarar, no es extraño para nuestra región. Por el contrario, resulta habitual que los ciclos políticos en América Latina adopten tendencias pendulares. El principal interrogante, finalmente, se vincula a qué tan estable habrá de ser la actual tendencia. ¿La nueva ola de derecha será una moda pasajera, o acaso llegó para quedarse?



