La crisis inflacionaria no es solo un problema de Argentina

El desarrollo de la inflación actual es el reflejo de las políticas monetarias y fiscales provenientes de las decisiones gubernamentales en los tiempos del COVID-19.  Los estímulos económicos que buscaban solventar el corte de las actividades comerciales concretaron un aumento de la inflación en los diferentes bloques económicos, logrando una ampliación de sus niveles en todo el mundo, principalmente en la Eurozona y Estados Unidos. De acuerdo con el Informe de seguimiento de la inflación mundial de Euromonitor, se estima que la inflación alcanzará valores del 6.3% y 7.5% en el 2022, respectivamente, en contraposición de la inflación mundial anual promedio de 3,8 % entre 2001 y 2019.

Aunque los expertos señalen que las presiones inflacionarias siguen en aumento en el segundo trimestre del 2022 debido a la guerra entre Rusia y Ucrania y el avance de la propagación del COVID-19, excluyen que la estructura de este fenómeno inflacionario se debe principalmente a las medidas tomadas por los gobiernos y bancos centrales dando como resultado la situación desfavorable de la inflación.

La inflación trepó al 8% en julio y acumula un 72% en el último año

Las medidas implementadas por los diversos países fueron diversas. En el caso de Estados Unidos, tenemos por un lado políticas monetarias basadas en la inyección de efectivo y el respaldo del flujo de crédito, mientras que las políticas fiscales consistían en la promulgación del Plan de Rescate Estadounidense, extensión de los programas de beneficios por desempleo y programas para financiar el gasto público. En la siguiente gráfica, se puede apreciar la impresión de dinero (reflejada por el agregado monetario M2) a inicios del 2020 hasta la actualidad en Estado Unidos”

   Fuente: Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal (EE. UU.)

El problema que ha generado la emisión monetaria se refleja en el desequilibrio del gasto de los consumidores, logrando un cambio en los hábitos y patrones de consumo dado que las personas con menores ingresos destinan el mayor porcentaje de sus recursos sobre las necesidades básicas. Por tanto, la presión de la inflación representa una amenaza sobre la canasta de consumo de la clase trabajadora.

Como resultado de las ineficientes medidas tomadas por el gobierno, ha surgido una controversia sobre la duración de este fenómeno. Existe incertidumbre sobre el rumbo de la inflación, es decir, si tomará una trayectoria transitoria o, de lo contrario, marcará un punto de no retorno en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Si bien el panorama no es claro, existe una mayor probabilidad del aumento en los precios de la energía en general (gas, electricidad, y otros combustibles), los alimentos y las materias primas.


La inflación es un mal de todo el mundo, ¿consuelo de tontos?

Es un hecho que el incremento de la inflación ha generado un impacto negativo en la economía mundial, especialmente en aquellos países en vías de desarrollo cuya población percibe menores ingresos, en comparativa con países como Estados Unidos, donde, pese a que también fueron afectados por la inflación, su repercusión fue mucho menor a estos países; he aquí donde podemos brindar razón a Mises (1979) en Economic Policy: Thoughts for Today and Tomorrow, donde menciona que ‘’uno de los privilegios de un hombre rico es que puede permitirse el lujo de ser necio por mucho más tiempo que uno pobre’’.

De hecho, según lo mencionado por Mises, la inflación afecta intencionalmente el poder adquisitivo de una moneda y causa estragos en el crecimiento económico, mas no afecta a todos por igual, sino que habrá países donde el daño será mayor, y si a esto le sumamos las malas decisiones políticas del gobierno de turno, el resultado sólo agudizará la cadena de miseria si no se modifica el rumbo.

En conclusión, la continua destrucción de la riqueza real únicamente podrá detenerse si se reduce el excesivo gasto gubernamental, actualmente respaldado por la opinión pública. El hecho de entender lo perjudicial que pueden ser las políticas monetarias dictadas por el Banco Central y las decisiones tomadas por el gobierno, como el aumento del gasto público, los cambios en la tasa de referencia, la tasa de encaje, la emisión monetaria, entre otras herramientas, conllevara a entender la ineficiencia del gobierno para resolver los problemas económicos

Fuente: Fundación Bases

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