La confusión de Evo Morales sobre la “democracia” de Cuba

“En Cuba está la mejor democracia. ¿Qué dictadura?”, sentenció Evo Morales sin reservas. Hay dos opciones: o Evo no sabe (o no quiere saber) qué es la democracia, o desconoce (o no reconoce) lo que pasa en Cuba desde hace más de 60 años. Empecemos por este último punto.

Desde hace décadas el pueblo cubano está sometido a la voluntad de unos pocos que gobiernan mediante un régimen de partido único. Como enseña Leandro Querido: “¿Cuba realiza elecciones? Sí, pero: ¿Qué tipo de elecciones? Elecciones bajo un régimen político totalitario de partido único. Por lo tanto, se trata de un tipo de elecciones que en casi nada se relaciona con las elecciones que realizan las democracias”.

Para designar a las personas que integrarán los cargos nacionales, provinciales y municipales, el régimen de Cuba no cumple con ninguno de los requisitos democráticos mínimos: la participación electoral, la competencia partidaria y el respeto a las libertades civiles fundamentales. Al contrario, la persecución sistemática de la prensa independiente y de los opositores políticos llegó a su cenit en estos días, al cumplirse un año de aquellas protestas en que la ciudadanía salió a la calle bajo el lema Patria y Vida. El régimen dictó sentencias violatorias del debido proceso y del respeto a los derechos humanos, incluyendo a menores de edad, ante el silencio de gobiernos negacionistas y cómplices.

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Al contrario de lo que expresa Evo Morales, la democracia liberal republicana es heredera de las tradiciones que le dan su nombre, y de cada una de ellas recupera y precisa los elementos que la definen. Los elementos fundantes de la primera son el respeto por los derechos de los individuos, entendidos como libertades básicas (reunión, opinión, asociación, prensa), los mecanismos de frenos y contrapesos (checks and balances), la temporalidad en el ejercicio del poder y la rotación en cargos públicos y la transparencia y rendición de cuentas (accountability) de los gobernantes.

El republicanismo se define por oposición al cesarismo

Si el liberalismo desconfía del poder, de allí su necesaria limitación, el republicanismo se define por oposición al cesarismo. En esta concepción de democracia ningún actor tiene jamás en sus manos todo el poder por un período de tiempo indefinido ni tiene la oportunidad de ejercerlo sin control ni contrapesos. En la genética de estas tradiciones está el respeto por quien piensa diferente (libertades) y la tolerancia.

El estado de Derecho es la condición necesaria de este andamiaje y el gobierno (y el gobernante) no puede hacer y deshacer la ley a su antojo, sino que la ley está por encima de aquél. En síntesis, un régimen político puede ser considerado democrático si cumple con estos cuatro atributos básicos:  (1) elecciones periódicas libres, transparentes y competitivas, (2) un aceitado funcionamiento de los mecanismos de rendición de cuentas horizontal -o accountability horizontal-, (3) un ejercicio del poder político liberado de cualquier tutela o veto de carácter institucional y (4) existencia y reconocimiento de libertades que sintetizamos en la posibilidad de contar con variedad de fuentes de información alternativas .

En democracia, nadie puede investirse a sí mismo con el poder de gobernar. La autocracia, en cambio, es precisamente arrogarse el poder por propio y exclusivo arbitrio. Como dice Sartori, autocracia es auto investidura. Así, todo el poder político recae sobre una persona cuya voluntad prevalece por encima de los otros poderes públicos y de cualquier ciudadano. No hay estado de derecho, no hay primacía de la ley, solo la voluntad del gobernante.

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El ex Fiscal de Palma Soriano -Santiago de Cuba-, Raucel Ocaña, en proceso de asilo político en Suiza, dijo al Observatorio Cubano de Derechos Humanos, que “las sentencias contra los manifestantes del #11JCuba fueron elaboradas por el Partido Comunista antes de comenzar el juicio”. Niños menores de edad que se manifestaron fueron condenados a prisión.

Manifestantes que transmitieron en directo las protestas recibieron prisión domiciliaria, porque la libertad de expresión en Cuba no es un derecho humano sino un delito. Manifestarse es un delito. Protestar es un delito. El periodismo independiente es acosado permanentemente por la Seguridad del Estado. 

Lamentamos las declaraciones y confusión generada por el expresidente de Bolivia. Notamos que muchos políticos de la región no están a la altura que las circunstancias exigen ni tienen la altura moral para denunciar al régimen cubano. Sin embargo, los ciudadanos somos solidarios -desde el más profundo respeto- de aquellos que hoy sufren por querer expresar su voz. Seamos la voz de los que silencian. No seamos Evo Morales.

Fuente: Perfil

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