Hagan sus apuestas: ¿Qué se gana y qué se pierde al creer en Dios y en Bitcoin?

Dios, Bitcoin y las apuestas asimétricas

Blaise Pascal fue un brillante matemático, inventor de la máquina para calcular y pionero de la teoría probabilística durante el siglo XVII. Sus trabajos filosóficos fueron publicados de manera póstuma bajo el título de Pensamientos.

En estos últimos, Pascal desarrolló su defensa del cristianismo. Vale aclarar que la vida de Pascal no fue una de devoción constante. Por muchos años se rodeó de personas dedicadas a lo que él posteriormente llamaría diversión: cacería, fiestas y juego de apuestas. A tal punto que Pascal formó parte de este grupo que es considerado como el inventor de la ruleta.

En ese contexto es que desarrolló la famosa apuesta pascaliana acerca de la existencia de Dios. La misma puede resumirse de la siguiente manera:

Si Dios realmente existe, y creemos (apostamos que Dios existe), la ganancia será infinita (ir al cielo).

Si Dios realmente existe, y no creemos en Él, entonces la pérdida será infinita (ir al infierno).

Si Dios realmente NO existe, y creemos que Dios existe, esencialmente no perdemos nada.

Si Dios realmente NO existe, y creemos que Dios no existe, esencialmente no ganamos nada.

Por tanto, si Dios existe y uno vive su vida aceptando ese hecho, la recompensa es la vida eterna celestial. Es decir, la recompensa por nuestra apuesta es infinita. Por el contrario, si Dios existe y nuestra decisión es ignorarlo, la condena es infinita.

Ahora bien, si Dios no existe y estamos solos en el Universo, nuestra vida no es más que una chispa entre dos nadas. El creyente seguirá los preceptos de la religión cristiana, mientras que el ateo no. Ambas vidas, en última instancia, carecerán de sentido metafísico.

¿Y esto qué tiene que ver con Bitcoin?

La capitalización de mercado de Bitcoin no llega aún al billón de dólares. El mercado global de dinero (monedas fiduciarias emitidas por los gobiernos más oro) alcanza aproximadamente los cien billones.

La promesa potencial de Bitcoin como reserva de valor es la de reemplazar tanto al oro como a las monedas fiduciarias.

El ejercicio intelectual que nos propone Pascal, entonces, se relaciona con Bitcoin en tanto que apuesta asimétrica. De manera análoga a la célebre apuesta pascaliana, apostar por Bitcoin nos pone en una posición en la cual donde el costo es relativamente menor y la potencial paga desproporcionadamente grande.

Tal como lo explica el autor y ensayista Robert Breedlove, “dado que [Bitcoin] todavía es extremadamente pequeño en relación con el mercado total al que puede dirigirse, que consiste principalmente en oro y dinero fiduciario del gobierno, Bitcoin todavía tiene espacio para crecer en órdenes de magnitud tanto en el tamaño de su red como en su precio. Al igual que una opción de compra, una apuesta por Bitcoin es asimétrica, lo que significa que las pérdidas de un inversor se limitan a 1x, mientras que sus potenciales ganancias de 100x o más”.

Quizás la manera de llevar a cabo una apuesta pascaliana respecto de Bitcoin sea seguir la sugerencia del inversor y podcaster Preston Pysh. Comprar de a poco, en un período de tres meses, hasta llegar a la meta que uno desee: 1 por ciento de tus ahorros y/o inversiones, 5 por ciento.

De esta manera, si tu portfolio es de diez mil dólares, la potencial pérdida a la que te expones es de quinientos dólares, en el improbable caso que Bitcoin vaya a cero. Si lo opuesto ocurre, el potencial de ganancias es enorme.

Hasta no hace mucho tiempo, tan sólo el acceso a apuestas asimétricas de este tipo estaba reservado a aristócratas. Gracias a la tecnología y la naturaleza digital de Bitcoin, podemos decir que estamos ante la apuesta asimétrica más accesible de la historia.

Sea lo que sea que decidas hacer, primero infórmate y consulta con expertos.

Fuente: Somos Innovación

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