Frustración y consenso, las claves para el ICI2020

Si hay un trabajo que los liberales esperan, debaten, estudian y analizan es el Indice de Calidad Institucional. De la mano del académico Martín Krause y auspiciados por las fundaciones Naumann y Libertad y Progreso, RELIAL, hacen una revisación minuciosa y exhaustiva de los engranajes (instituciones) que hacen funcionar el cuerpo (república).

Martin Krause, miembro de Libertad y Progreso

Trazan un diagnóstico estadístico de cómo las medidas populistas van infectando los órganos hasta enfermarlos gravemente (en este sentido, Venezuela es uno de los enfermos más crónicos del planeta) y cómo los países que propician la libertad de mercado y la defensa de la propiedad privada se erigen, orgullosos, en los primeros puestos.

En diálogo con Visión Liberal, Martín Krause lee las conclusiones del #ICI2020 para América Latina. Y aparece Chile como la primera duda para entender qué sucedió en octubre de 2019, cuando el país estalló ante un aumento en el boleto del metro, generando un caos social que terminó con 22 muertos, 22.000 heridos y el país en estado de emergencia.

Y Bolivia,  cuya revuelta comenzó luego de las elecciones de octubre y dejó la trágica cifra de 35 muertos, 832 heridos y la renuncia/huida de Evo Morales.

#DatoICI2020: Chile y Bolivia han sido los países con mejor desempeño económico en la región durante estos últimos años. Bolivia creció 4,8% en 2018, Chile 4,0%, ambos países bien por sobre el promedio de la región

– ¿Qué lectura personal realiza del hecho de que países vecinos con sistemas políticos tan diferentes como Chile y Bolivia hayan vivido crisis de gobernabilidad semejantes?

– Tal vez se lo pueda resumir en una palabra: frustraciones. ¿Respecto a qué? Dependerá de las expectativas que se tengan, las que difieren de un país a otro, por eso encontramos masivas protestas en países con la mejor calidad institucional de América Latina, Chile, como en los de la más baja, Bolivia o Venezuela.

¿Hay un hilo conductor entre esas frustraciones?

– En todos los casos el descontento se dirige principalmente hacia los gobiernos y los políticos. Parece inevitable, ellos han asumido en las últimas décadas un creciente número de tareas y funciones y ahora la gente los hace responsables en buena medida de los resultados que se obtienen. Luego:  en el caso de Chile, sus gobiernos venían planteando hace tiempo que el país estaría cerca de ser una nación “desarrollada”, miembro de la elite de la OCDE.

– ¿Cómo le fue a Chile en la medición 2020?

  • Demostró que, efectivamente, ha logrado tener un marco institucional de primer orden, ocupando desde su inicio un lugar destacado, fluctuando entre los puestos 20 y 25, aunque cayendo desde 2016. Tomemos en cuenta, por supuesto, que el ICI es un indicador “relativo”. Es decir, tener el primer puesto no garantiza la perfección, simplemente un mejor desempeño que los demás. Nueva Zelanda, Dinamarca o Suiza, que ocupan siempre las primeras tres posiciones, no están exentos de problemas.

Pero Chile siempre fue un faro para los que buscan la salida a los gobiernos populistas

– Todo daría a pensar que los niveles de vida, la seguridad respecto al futuro y la calidad de los servicios estarían también a esa altura. Parece que no es así. Chile es un país con una de las presiones fiscales más altas de la región, el estado ha crecido mucho en los últimos años, pero la calidad de los servicios no parece ser la de países desarrollados. Otro tanto podría decirse del manejo de la represión de la violencia desatada por los manifestantes.

¿Y Bolivia?

– El caso de Bolivia es claramente distinto, la desigualdad y la pobreza son peores que en Chile, pero desde el año 2004 ha perdido muchas posiciones en el ICI. Las frustraciones allí tienen un claro contenido institucional que se desató con las irregularidades y fraude en el escrutinio de las elecciones del 20 de Octubre, pero los problemas comenzaron mucho antes.   

#DatoICI2020: Uruguay se encuentra en la posición 36° y ha mejorado 16 posiciones en los últimos diez años.

Uruguay no deja de sorprender: está en el “top 20” de países con mayor calidad institucional política.¿Será que un gobierno de centro izquierda en lo político pero ajustado al mercado en términos económicos explica esa suba en el índice?
– Los países que logran tener buena calidad institucional muestran que han logrado un “consenso” sobre el funcionamiento de las instituciones, por eso no cambia mucho su rumbo si llega al poder un partido u otro. Es lo que viene ocurriendo en Uruguay desde hace años, y es probable que continúe con el nuevo gobierno, siempre hablando de las instituciones políticas. En el campo de las instituciones de mercado seguramente habrá cambios que, entiendo, pueden llevar a mejoras en ese campo.

–  ¿Podría Uruguay ser un ejemplo para Argentina o el resto de los países de Latinoamérica?

– Definitivamente, allí hay distintas visiones pero no hay grieta, no llega un gobierno y desanda todo lo que el otro haya hecho. Por supuesto, no estamos hablando de “perfección” ya que tal cosa no existe, sino de una comparación relativa. Seguramente los libertarios de Uruguay quisieran otro rumbo, pero en términos relativos el país está mejor que el resto de América Latina.  

#DatoICI: La Argentina es uno de los países que menos confían en los medios de comunicación

Argentina mejoró sustancialmente durante la gestión Macri en la mayoría de sus parámetros institucionales. ¿por qué es tan difícil sostener y mantener ese crecimiento?

– Porque damos marcha atrás en algunas mejoras. El gobierno de Macri mejoró sobre todo cuestiones tales como la independencia de la justicia o la libertad de prensa, es decir, instituciones políticas, pero no lo hizo en el campo de las instituciones económicas, o de mercado. Y al final de su mandato cuando estalló la crisis el deterioro en ese ámbito fue importante. Esto seguramente se verá recién en los resultados del año que viene, dado el rezago que inevitablemente tiene el índice.  

El hecho de que Macri haya entregado a Fernández el poder sin revueltas, en un contexto de caos en relación a otros países, ¿es un indicador de que todas sus instituciones son más fuertes?

– No todavía. No hubo revueltas porque el populismo estaba de vuelta. Si no, muy probablemente hubiera sido diferente.  

Y por último,¿Cómo va a afectar el COVID los parámetros para medir el índice 2021? Desde Alemania a Argentina, el virus provocó una mayor injerencia del Estado. ¿Esto puede debilitar la calidad institucional general del mundo y de la Argentina en particular?

– Veremos. Pero no tenemos una medida absoluta para medir si el mundo va mejor o peor, solamente tenemos una medida relativa. No podemos decir que Nueva Zelanda sea 10 en instituciones, solamente decimos que está mejor que todos los demás. De nuevo, los libertarios de Nueva Zelanda seguramente se quejan de que tienen demasiado estado. Claro, sería preferible eso a lo de Corea de Norte, o a lo que tenemos aquí, pero también preferiría un estado más pequeño en NZ, y también preferiría cero estado a un estado pequeño.

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