10/02/2026

Expertos en economía digital sobre las meme-coin lanzadas por Milei y Trump: “fue una imprudencia monumental o un fraude puro”

A casi dos meses del lanzamiento y el caos generado por $Libra, la criptomoneda promocionada por el Presidente que terminó en un fracaso y con inversores perdiendo fortunas, France24 habló con varios referentes del mundo cripto, que dejaron importantes observaciones. Y se preguntan: ¿llegó para quedarse esta nueva forma de estafa?

En Argentina, todo comenzó a mediados de febrero con un simple mensaje en X del presidente ultraliberal Javier Milei sobre el lanzamiento de una criptomoneda, “Libra”, que pretendía estimular el crecimiento económico financiando a las pymes. En cuestión de horas, el precio del token subió unos pocos centavos a casi 5 dólares, luego se desplomó cuando un puñado de poseedores originales decidió venderlo, embolsándose decenas de millones. Con pérdidas colosales para la mayoría de los demás inversores.

El Sr. Milei, que luego se retractó de su apoyo a Libra, negó cualquier responsabilidad. “Si vas a un casino y pierdes dinero, ¿de qué te puedes quejar si sabías que existían estos riesgos?”, se defendió.

“El efecto halo ha afectado a toda la industria de las criptomonedas”, lamenta Claire Balva, directora de estrategia de la fintech Deblock.

Si bien el apoyo político puede, en principio, reforzar la legitimidad del sector, “cualquier conflicto que resulte de él, cualquier hackeo, cualquier ataque especulativo” puede tener “un efecto contraproducente”, explicó a la AFP Larisa Yarovaya, directora del Centro de Finanzas Digitales de la Southampton Business School (Inglaterra).

La caída después de la euforia

Esto es lo que ocurrió cuando el propio Donald Trump lanzó, antes de su investidura como presidente de Estados Unidos, un tipo de criptomoneda muy particular, llamada memecoin, una especie de token hipervolátil basado en una personalidad o un fenómeno viral, con el único objetivo de divertirse y especular.

Después de la euforia inicial, la criptomoneda “Trump” se desplomó, provocando que aproximadamente 810.000 compradores perdieran más de 2.000 millones de dólares en total, según Chainalysis para The New York Times. La operación habría supuesto al menos 350 millones de dólares para el multimillonario estadounidense, según estima el Financial Times.

No es casualidad que uno de los co-lanzadores de “Libra”, el estadounidense Hayden Davis, admita cínicamente haberse inspirado en el éxito de Donald Trump.

Irónicamente, Bitcoin, la primera criptomoneda, se lanzó en 2008 precisamente para liberarse de cualquier poder central, apoyándose en una tecnología que utiliza computadoras de todo el mundo para validar las transacciones, la “blockchain”. Pero en ausencia de una autoridad centralizada, los inversores en criptomonedas confían “en la gente que respalda estos productos”, explicó a la AFP Maximilian Brichta, de la Universidad del Sur de California. Lo cual es aún más efectivo con “estos líderes con un capital social increíble”.

“Fraude puro y simple”

Donald Trump, que en su día fue un feroz crítico de las criptomonedas, se ha convertido en su más ferviente defensor, haciendo que sus precios, en particular los de Bitcoin, se disparen tras su elección. Desde entonces han retrocedido. El presidente multimillonario ofrece varios productos relacionados con las monedas digitales, en particular a través de su propia plataforma de intercambio, lo que alimenta acusaciones de conflicto de intereses.

Siguiendo la postura de Donald Trump, la República Centroafricana, el segundo país en adoptar Bitcoin como moneda oficial después de El Salvador, también lanzó su propia memecoin, “Car”, que inicialmente fue percibida como una estafa por los actores de la industria. Su precio cayó más del 90% apenas unas horas después de su lanzamiento. Muchos traders se están aprovechando de estas olas, incluso utilizando programas automatizados para comprar nuevas monedas lo antes posible y luego revenderlas para obtener el máximo beneficio.

Para evitar la manipulación de precios, “al lanzar una criptomoneda, la mejor práctica dicta que los primeros inversores, que entran antes que el público general, poseen una parte muy pequeña de la oferta y están sujetos a un período de bloqueo de varios años”, explica Claire Balva.

Sin embargo, en el lanzamiento de “Libra” en febrero, “más del 80%” de los tokens disponibles estaban en manos de “un puñado de grandes tenedores”, que “podían liquidarlo todo en cualquier momento”, lo que constituye, señala Claire Balva, “una imprudencia monumental o un fraude puro y simple”.

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