El liderazgo de los jóvenes es esencial para transformar la política y sepultar viejas prácticas

Liderazgo político juvenil como mecanismo de transformación de América Latina y Argentina

En América Latina pareciese muchas veces que estamos destinados a vivir en un ciclo; y que se replica en mayor o menor medida en algunos Estados más que en otros, y en donde ocurre uno de los problemas más grandes del sistema político más usado a nivel mundial que es la democracia. Por eso me atrevo a citar a Winston Churchill con una de sus frases célebres, la cual no hace mucho fue parafraseada y pronunciada por el ex presidente Mauricio Macri en una alocución “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”; esto nos obliga a reflexionar sobre que es la única opción posible, por lo menos en la época actual.

Aunque no podemos cambiar la fórmula central, sí podemos cambiar el método y eso nos obliga a pensar las consecuencias de la mala elección de nuestros gobernantes en todos los niveles, horizontal y verticalmente (desde presidente a senadores, diputados o intendentes) porque caemos y recaemos en lo que alguna vez uno de mis profesores universitarios de Ciencias Políticas me dijo, lo cual es “La tiranía de la mayoría” y en donde se puede generar confusión creyendo que porque todos quieren esa opción es necesariamente la correcta, o en peor medida la mejor.

Y la evidencia demuestra que la realidad es otra; que muchas veces la elección de esa mayoría no es la correcta y me atrevería a decir que en casi todos los casos en Latinoamérica, no la es.

Y con esa premisa solo queda de manifiesto mi pensar, que la mayoría de los gobernantes y candidatos políticos latinoamericanos no están cualificados; o carecen de Ética suficiente para asumir este cargo y este fenómeno no solo ocurre en Argentina sino también ocurrió y sigue ocurriendo en mi país ya que sino nunca hubiese ganado un caudillo con varios golpes de Estado a la institucionalidad como lo fue Hugo Rafael Chavez Frías, es el caso de Venezuela y la consecuencia de ello es el mayor éxodo no solo solo de la historia de mi país, sino del continente.

Según cifras del Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) son más de 6 millones de personas quienes viven en el exilio y muchas de ellas viven en penurias; de la misma manera no vengo a exponer únicamente que se debe saber escoger bien, ni los problemas que puede tener la democracia que son frecuentes en América Latina, que muchas veces su población tiene que escoger entre dos candidatos uno con una ética dudosa y otro sin competencias para el cargo como vi hace poco en una elección en el Perú, sin querer mencionar nombres sino más bien decir que existe un sector de la población con un importante rol y responsabilidad que son: los jóvenes en la transformación de estas democracias, y de la sociedad en donde se radican ya que todos queremos vivir en libertad y prosperidad, y eso lastimosamente no pasa en todos los países y menos en los que existen dictaduras, totalitarismo, hiperinflación, o mal manejo de las políticas públicas.

Los jóvenes son un factor determinante para los cambios y no solo los cambios superficiales, sino los estructurales y sistémicos en los modelos políticos de cada país, ya que ellos son el motor de las ideas; y de la irreverencia no se ven enmarcados únicamente en un liderazgo transaccional que aunque no es malo solo busca intereses individuales que se compaginan; sino buscan ejercer un liderazgo transformacional para crear una inspiración, un ideal, un éxito y un verdadero desarrollo no únicamente ganar votos, o una elección, o poder, optar a un cargo por un buen sueldo, sino porque se quiere crear y construir un país.

Estos jóvenes tienen causas tan grandes como el calentamiento global, la sustentabilidad, las nuevas tecnologías, identidades relacionadas al género, pero muchas veces están desorientados, desarticulados, desmotivados por esa misma retórica de la vieja política, y de que la política es sucia, perversa y son ellos los que tienen que adoptar una postura distinta y cambiar esa visión para cambiar la manera de hacer las cosas.

Por eso estructuralmente el Estado y las organizaciones no gubernamentales y privadas deberían darle participación y formación política desde muy joven a su población como lo hacen los países desarrollados, tales como Alemania, EEUU, Francia, para que el que vaya a tomar las decisiones y las riendas del país no sea una persona que llegó por mera causalidad, o por puro populismo, sino porque es el reflejo del bienestar y de la mejor opción para su población.

Cómo estableció el activista y mártir Mándela:
Es mejor liderar desde atrás y poner a otros al frente, especialmente cuando las cosas van bien. En cambio, debes tomar la primera línea cuando hay peligro. Es entonces cuando la gente apreciará tu liderazgo, allí es que se debe reconocer a los grandes políticos que permitan ser orientadores a una generación de relevo con ideas nuevas, pero continuando con buenas administraciones dejando instituciones fuertes en América Latina que no dejen sucumbir nuestras democracias, ese es el rol del liderazgo de los jóvenes en la política, preservar sus futuros, y el de los demás.

Publicado en Club de la Libertad

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