El “juego de la política”, esa cofradía donde pocos entran y nadie quiere salir

Quizás fuera por el calor del debate, la necesidad de protagonismo o simplemente por la incapacidad de medir el alcance de las palabras. Pero Carolina Gaillard, una diputada del Frente de Todos, aseguró en el medio del acalorado debate por los superpoderes para el oficialismo: “En pandemia no hay división de poderes. No hay que preocuparse por el republicanismo”. Grave e ilustrativo del poco respeto que se guarda a la institucionalidad. Y si no se respeta la “estructura” de la república, ¿qué se resguardará?

Pablo Torres Barthe rescató algo “positivo” de su frase y es que, si esto es como ella dice, podría cerrar el Congreso “y dejar de cobrar el sueldo”. Pero por otro lado, los legisladores dicen que lo que ganan es “una vergüenza”. “Es que ni siquiera se ponen de acuerdo para decir barbaridades”, aporta Alejandro Gómez.

Torres Barthe, Gómez y Constanza Mazzina debatieron sobre este tema y profundizaron en lo difícil que es hacer política en un país donde el “oficio” está “cooptado” por los mismos. Lo hicieron en el programa Informe Económico que todos los jueves conduce, por radio Cultura, el economista Roberto Cachanosky

El historiador, Gómez, recordó que hace poco más de cien años, la “política” era una actividad ejercida solo por personas que tenían determinados ingresos. Como la mayoría de la población no votaba, existía el fraude y no era obligatorio, no era una actividad lucrativa. “Aun asi, esas personas fueron las que lograron la apertura del país que terminan con la apertura del sufragio y generan todo el progreso. Esto evolucionó a medida que se amplía el sufragio y hacia 1950 cualquiera que quisiera participar en política podría hacerlo“, sintetiza.

Torre Barthe desmalezó la complicada trama que exige hoy el armado de un partido político. Y a eso se suma el descreimiento de la gente, que hace que rehúya a la militancia. “La ley de partidos políticos pide 4.000 adhesiones constitutivas, un modelo de carta orgánica y despues, 4000 afiliaciones que debes presentar en 150 dias. Eso es imposible”, califica. ¿Entonces? Se suman adhesiones y afiliaciones. Pero después se observan y de 4000 quedan 2000 porque no entendieron la letra, porque el DNI es anterior al que figura en el padrón, por mil razones. Cuando te diste cuenta, esas 4000 se transforman en 10.000″.

Ese intríngulis hace que el sistema no admita nuevos jugadores. Los partidos chicos tienden ir a coaliciones para no perder la personería (si en dos elecciones no superan el 1,5% del padrón, tiran la personería al tacho“, aclara). Entrar al juego de la política es una actividad frustrante, onerosa y complicada.

Asiente la politóloga Constanza Mazzina. Pero todo cambia una vez que se logra entrar a la cofradía de la política: “Nuestro sistema electoral, las reelecciones y el pase de cambio impiden la entrada de nuevos jugadores. En Argentina no tenemos limitaciones: una vez que entras en la rueda podes ser concejal, diputado provincial, diputado nacional, y nunca se van. Podes hacer tu vida en la política”.

“Entrar al juego es muy difícil. Basicamente lo que necesitas es plata. Pero la cuestión se complica con el tema de las familias políticas. Ellas fortalecen el juego cerrado porque no hay restricción al nepotismo. Todos se terminan llevando el premio consuelo”, concluye.

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