El pasado 19 de julio el canal de Youtube del diario Página/12, subió a la plataforma un breve video donde el actual presidente de la Argentina, Alberto Fernández, sintetiza su visión (socialista, colectivista e igualitarista) de lo que será el futuro del capitalismo.
Vamos a explicarlo, dividiéndolo en 5 ejes:
1.- No fue la CUARENTENA, fue la PANDEMIA.
“Apareció un virus y desmoronó la economía mundial en 5 minutos” “hace 4 meses que miramos listas de enfermos o de muertos y dejamos de mirar la evolución de las bolsas. Pero si miras la evolución de las bolsas vas a ver la cantidad de muertos que muestran”.
Para dejarlo bien claro, todo el pensamiento socialista gira en base a una idea clave: la planificación. En una arrogancia suprema, consideran que una banda de burócratas y tecnócratas conocen que es lo mejor para todos y cada uno de los individuos que componen la sociedad, por lo que jamás asumirán la idea de la imposibilidad de la planificación estatal, porque ello resultaría en aceptar que el rol que ocupan no tiene razón de ser. Es por eso que, ante la inevitable falla en la ingeniería social, las culpas siempre recaerán o sobre el individuo por su desobediencia a las normativas, o sobre un funcionario puntual por ineficiente, o en la falta de recursos para ejecutar una planificación más integral, o en última instancia, sobre un enemigo externo, aquel que mediante su acción imposibilitó el efectiva resultado de la planificación.
En la actualidad, se toma como una verdad revelada e incuestionable que fue la enfermedad la que frenó las cadenas de producción mundiales, cuando es más que claro que la orden gubernamental de confinar a las personas fue lo que realmente precipitó el shock negativo sobre la oferta.
Es apropiado recordar que antes que la OMS declarara la pandemia, muchos agentes privados habían comenzado a aplicar “protocolos” de horarios y teletrabajo. Por lo que es razonable estimar que la libre acción de los individuos, hubiera llevado a mitigar el impacto de la pandemia sobre la economía, con mayor efectividad que la que exhibió la intervención estatal.

En el caso argentino, aquel falso dilema que se había planteado de “es la salud o la economía”, terminó siendo resuelto por la brutal caída del PBI nacional, llevando a flexibilizar el encierro en el supuesto “peor” momento de contagios.
Sintetizando, si bien un cisne negro siempre tiene un efecto sobre las economías, porque se modifican las expectativas, las medidas gubernamentales empeoraron el resultado al sobre exagerar la respuesta a la crisis y, al mismo tiempo, impedir la reacción libre de los agentes privados quienes, al poseer mayor información e interés, lo hubieran hecho de una manera más efectiva.
Por lo que podemos decir que la cuarentena empeoró drásticamente la situación.
2.- El sistema financiero.
“¿Alguien ya encontró el camino de salida del laberinto? Entonces ves que las acciones americanas, españolas, francesas o alemanas, un día repuntan y al día siguiente aparece un brote y se desmoronan en dos minutos”
Aclaro que voy a intentar simplificar muchos conceptos a fines de no exceder la longitud de este artículo.
Una economía para crecer, necesita acumular capital y eso se logra a través del ahorro.
Ese ahorro, los individuos pueden: consumirlo, inmovilizarlo o invertirlo.
Cuando deciden invertirlo, una opción es recurrir al mercado bursátil. Allí adquirirán acciones de una empresa X, haciéndose socios de ella en forma proporcional a los títulos que hayan adquirido. Por ende, ese capital invertido va a correr la suerte que tenga la empresa X en el mercado.
Por el lado de la empresa X, el mercado de capitales les permite acceder a un financiamiento más barato, que les servirá para incrementar su capital y así lograr llevar adelante proyectos de inversión, que de otra manera no lograrían.
Cuando el Estado ordena que cesen las operaciones comerciales a través de los confinamientos compulsivos, las empresas cortan su cadena de producción, lo que lleva evidentemente a tener un shock negativo sobre sus ingresos y para peor, en el caso argentino, muchos de los gastos corrientes se mantuvieron inamovibles.
Por ende, el inversor poseedor de títulos de esa compañía, al prever que sus títulos van a tener un menor valor debido a las malas expectativas futuras, decide vender sus tenencias y cuando la oferta de estos títulos excede a su demanda, bajan los precios, caen los índices generales y comienza el pánico.
Resumiendo,
A.- Los mercados bursátiles reúnen al empresario con el inversor. En otras palabras, el capital se reúne con el empresario.
B.- Al tratar con expectativas futuras, existe un riesgo en la inversión y al caer las expectativas, caen las cotizaciones.
C.- Sin un mercado financiero, habría menor inversión, lo que resulta en menor producción. En última instancia, menor crecimiento económico, mayor pobreza.
3.- Sistema productivo vs sistema financiero.
“Nosotros tenemos que pensar en un sistema más sólido” “El sistema económico mundial ha dejado de ser solido cuando lo financiero paso a un primer plano y lo productivo paso a un segundo plano”.
En el apartado anterior obvié deliberadamente el mercado de títulos públicos.
Como sabemos, el estado no genera recursos. Sino que los obtiene mediante IMPUESTOS, EMISION DE MONEDA FIDUCIARIA o ENDEUDAMIENTO.
Para endeudarse recurre al mercado privado, a acuerdos con otros estados u organismos multilaterales.
Pensemos en el inversor del apartado anterior. El tiene su capital inmóvil y decide “ponerlo a trabajar”. Puede comprar acciones de una empresa X y así su inversión servirá para sumarle capital al proceso productivo.
Ahora, también puede invertir en títulos de deuda pública. El riesgo se disminuye notablemente, ya que en última instancia, siempre los títulos terminan respaldados por los propios impuestos de los ciudadanos y –salvo una catástrofe apocalíptica o una evolución hacia un sistema de anarquía de propiedad privada- siempre habrá contribuyentes obligados a pagar tributos.
Pero, ¿qué ocurre cuando los intereses que paga un estado igualan o superan a la potencial ganancia que se espera en títulos privados?
El verdadero problema no es que exista un mercado financiero, sino que los estados, en su afán de endeudamiento permanente absorben el capital disponible, alejándolo del verdadero proceso productivo, para destinarlo a un ciclo perpetuo de deuda y procesos deficitarios e improductivos. Por supuesto todo esto justificado desde el adoctrinamiento educativo, mediático y cultural que vende una visión colectivista de la sociedad y del rol del estado, como la única posible.
No es casualidad que la mayoría de la población ignore el verdadero rol que cumple en nuestra sociedad el dinero y una institución tan nefasta como los bancos centrales o que sean estigmatizadas una y otra vez las ideas de la libertad, ya desde la propia educación primaria.
4.- El medio ambiente
“Cuando el mundo en Paris, planteo la necesidad de reducir el uso de hidrocarburos para dejar de contaminar el ambiente, se dijo que eso no se podía hacer porque haría caer el producto bruto mundial cuatro puntos y apareció un virus y lo hizo caer diez. Es hora de que repensemos un modo de producción menos contaminante. Que pensemos un modo de producción antes que un modo de enriquecimiento financiero.”

Uno de los argumentos favoritos de los colectivistas es el medio ambiente y tiene dos variantes: 1) Es la prueba que el mercado no funciona y necesita regulación (Las externalidades) y 2) Que el agotamiento de los recursos/destrucción de nuestra “casa común” nos va a llevar a la extinción, por lo que es necesario regular la natalidad, la producción y para ello se debe poner freno al capitalismo (Teoría Maltusiana).
Ambos postulados ignoran la evidencia histórica, empírica, teórica y práctica del capitalismo de libre mercado.
Como estos dos temas invitan a un desarrollo más prolongado, simplemente voy a señalar que: al contrario de lo que sostenía Malthus, desde que las fuerzas del capitalismo (la división del trabajo y el mercado libre) se desataron en 1776, la población creció vertiginosamente y la pobreza no ha parado de caer.
No tan curiosamente, una y otra vez, los colectivistas han atacado la extensión y libertad del mercado y este año más que nunca, la división de trabajo.
Respecto a las externalidades, también ha quedado en evidencia que la mejor forma de resolver el asunto nunca ha sido mayor intervención estatal, sino una correcta determinación y defensa de los derechos de propiedad.
Por último, vale decir que las necesidades de los individuos y los medios que emplean para satisfacerlas, y principalmente, las valoraciones que realizan, tanto de esos medios y fines que persiguen, están en constante cambio. Por lo que siempre habrá una búsqueda de nuevos recursos, en este caso energéticos, más baratos, más eficientes y más sustentables con el medio ambiente.
Como nota al margen, tengamos en cuenta que principalmente las zonas más contaminadas son las zonas públicas. Sin perjuicio de mencionar que los peores desastres han ocurrido en –casualmente- estados comunistas.
5.- La desigualdad.
“Es hora que como parte de América Latina, nosotros nos demos cuenta que vivimos en el continente más desigual y que con la pandemia podemos hacer algo mas equilibrado? Creo que es una gran oportunidad…lo que se es que en Argentina gobernamos nosotros , entonces en Argentina lo podemos hacer”.

Parafraseando a Murray Rothbard: el igualitarismo va en contra de la propia naturaleza humana, ya que todos nacemos diferentes y gracias a esta desigualdad podemos especializar y expandir a límites insospechados la división del trabajo y así aumentar la productividad y por ende el progreso de la humanidad.
¿Qué tiene de malo la desigualdad entonces? Solamente es la coartada perfecta para captar mentes idealistas que aspiran a alcanzar un mundo mejor sin reparar en los medios para lograrlo y así terminan cometiendo los mayores delitos contra la humanidad bajo las ordenes de siniestros personajes, quienes se enriquecen y perpetuán en el poder, a costa de ellos.
¿Como proponen terminar con la desigualdad? Nivelando para abajo. Es decir una sociedad más pobre, pero más igualitaria. Citando a Alberto Benegas Lynch (h) (convirtiendo la sociedad) “en un círculo infernal e insoportable donde todos tienen metidas las manos en los bolsillos del vecino”.
Mientras exista escasez en este mundo y surjan nuevas necesidades, siempre habrá desigualdad y para remediar ello, prácticamente erradicando la pobreza, la única forma que conoció el hombre es optimizando la asignación de recursos, aumentando la productividad y esto se logra a través de la propiedad privada de los medios de producción y mecanismos de libre mercado para intercambiar esos títulos de propiedad.
Para finalizar, no quiero dejar desapercibido la última frase del presidente: “con la pandemia podemos hacer algo más equilibrado? Creo que es una gran oportunidad…lo que sé es que en Argentina gobernamos nosotros, entonces en Argentina lo podemos hacer”
Claramente refiere al interés de aprovechamiento político de la pandemia, para llevar adelante un programa de ingeniera social, de corte socialista. ¿No basta esta frase para adoptar una postura más escéptica respecto a los dichos, frases, estadísticas y opiniones de los tecnócratas de turno? ¿No despierta un tufillo autoritario el
“cómo gobernamos nosotros, lo podemos hacer”? ¿Dónde queda el poder del pueblo y el mandato de delegación establecido en la Constitución Nacional, en una frase como esta?
A la larga, es un tema que deberemos abordar. El sistema de “democracia ilimitada”, donde prácticamente el estado se convierte en un loteo gigantesco para el robo generalizado; y la política simplemente en un “¡quién da más! (con el bolsillo ajeno)”, reduciendo al ciudadano, simplemente a un depositante en una urna cada dos años, sólo a los efectos de determinar quien saca la sortija para rapiñar los recursos por igual periodo de tiempo.
Vamos hacia un punto de inflexión en nuestra historia. Libertad o servidumbre. Individualismo o colectivismo. Planificación o libre mercado.
Más que nunca se necesita que todas las voces que pregonan la libertad, lo hagan a viva voz.



