Cuatro expresidentes e IDEA piden acciones urgentes para salvar a Nicaragua de Ortega

IMPIDAMOS A ORTEGA CONSOLIDAR SU DICTADURA

Con esa proclama como bandera cuatro ex presidentes de países de Latinoamérica, junto con el Secretario General de IDEA Internacional firmaron un comunicado conjunto para repudiar los falsos resultados electorales que permitieron a Daniel Ortega mantener el poder.

La declaración lleva la firma de Fernando Henrique Cardoso (Presidente de Brasil 1995-2003); Laura Chinchilla (Presidenta de Costa Rica 2010-2014); Ricardo Lagos (Presidente de Chile 2000-2006); Juan Manuel Santos (Presidente de Colombia 2010-2018); Kevin Casas Zamora (Secretario General de IDEA Internacional desde 2019). Y dice, textualmente:

Los cuatro ex presidentes que suscribimos esta declaración junto con el Secretario General de IDEA Internacional lo hacemos bajo la misma convicción que nos ha guiado antes pronunciarnos en defensa de la democracia en nuestra región. Hoy nos convoca la grave situación de Nicaragua.
Este 7 de noviembre se ha registrado en Nicaragua una jornada electoral marcada por la violación de los derechos ciudadanos para elegir de manera libre y democrática a sus autoridades. Lo ocurrido es grave tanto para el futuro del pueblo nicaragüense como para el resto de América Latina, porque allí se aplicó rigurosamente el itinerario mediante el cual una democracia se convierte en autocracia. Estos comicios tuvieron lugar en un contexto de fuerte represión, con todos los espacios de oposición democráticos cerrados, carente de las garantías básicas de integridad electoral y sin la presencia de observadores internacionales confiables.

El resultado fue el esperado: la reelección ilegítima de Daniel Ortega para un cuarto mandato consecutivo y su intención de perpetuarse de manera indefinida en el poder.

Todo ello junto a la elección rigurosamente controlada de la vicepresidenta, los noventa miembros de la Asamblea Nacional y veinte diputados al Parlamento Centroamericano.

Las condiciones bajo las cuales se convocó a las urnas determinan la ilegitimidad de estas
elecciones.

Progresivamente se intensificó la ofensiva autoritaria, treinta y nueve líderes de diversos sectores fueron detenidos incluidos siete aspirantes presidenciales de oposición – quienes aún permanecen privados de libertad-, y se canceló la personería jurídica a los tres principales partidos de ese sector. A lo anterior debemos sumarle numerosas medidas arbitrarias adoptadas por un Consejo Supremo Electoral que está bajo control absoluto del oficialismo, entre las que destacan: la eliminación del padrón electoral de aproximadamente un millón de electores y la cancelación de más de mil centros de votación. En el marco de estos hechos, y recordando la vigencia de la Carta Democrática que todo el hemisferio aprobó hace dos décadas para dar un cauce de legitimidad a la vigencia de la democracia en nuestra región, es que proponemos las siguientes acciones:


1. Solicitar la coordinación de las instituciones democráticas de Estados Unidos, Canadá, Europa y los países latinoamericanos, más los organismos internacionales que corresponda, para denunciar con firmeza el carácter antidemocrático de este acto electoral y llamar a desconocer sus resultados.
2. Hacer un llamado a todos los gobiernos de la región para que asuman la gravedad de estos hechos e instruyan a sus Cancilleres en colocar la situación de Nicaragua como tema prioritario en la próxima Asamblea General de la OEA, organizada por Guatemala de modo virtual entre el 10 y el 12 de noviembre, y se adopten allí todas las medidas pertinentes establecidas en el sistema interamericano.
3. Profundizar el aislamiento internacional del régimen, incluida la suspensión de Nicaragua de la OEA vía la aplicación del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana.
4. Exigir la inmediata liberación de todos los presos políticos, la plena vigencia de los derechos humanos, el cese del estado policial, el restablecimiento del orden constitucional y la urgente reapertura de un proceso de negociación para buscar
una salida pacífica y electoral a la crisis.
5. Solicitar a los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas y de la OEA continuar monitoreando la situación de los derechos humanos en Nicaragua y elaborar informes periódicos para actualizar la evolución de los mismos.
6. Apoyar desde la comunidad internacional a los actores políticos nicaragüenses en los esfuerzos que les cabe hacer, para lograr un mínimo de convergencia y unidad de acción frente a un gobierno que ya no oculta su carácter dictatorial.
7. Suspender todos los programas o negociaciones en el seno de las instituciones financieras internacionales y regionales en tanto las condiciones mínimas de vigencia de la institucionalidad democrática no retornen a Nicaragua. Ello sin alterar los programas de asistencia humanitaria en favor de la población nicaragüense.

Hace cuatro décadas el pueblo de Nicaragua emprendió un camino de rescate de la democracia tras largos años bajo una dictadura opresiva extrema. Hoy aquellos sueños están sofocados por un mandatario que, instalado en el poder, asumió el mismo camino e impide a su pueblo elegir con plena libertad el devenir de su futuro. Ante ello los pueblos y gobiernos de la América Latina no pueden ser indiferentes.

7 de noviembre 2021

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