¿Cuánto cuesta el Estado que se autopercibe tutor de las “indefensas” feministas?

¿Cuánto cuesta la ideología?

La pagina oficial argentina.gob.ar publica con “orgullo”(?) que el Presupuesto del año pasado es el Primer Presupuesto con Perspectiva de Género y Diversidad”. Al pie permite descargar un “Informe” (de 58 pág.) en el que se jacta de los descomunales gastos en que se incurre para imponer la ideología oficial.

Lo acotado de este espacio impide un examen detallado de la antología de desatinos allí acumulados; por lo que deberemos limitarnos a unos pocos y con transcripciones solo parciales. –

Dice: que es “una herramienta estatal de gestión feministaque es súper importante…muy fundamental para las compañeras que tienen que dar debate en sus ministerios y al interior de cada espacio de trabajo”, agregó…. se destina el 15,2% del gasto a políticas que contribuyen a reducir las brechas de género…pensar la recuperación económica con perspectiva de género”.

Nos cuenta el mismo cuentito de siempre plagado de prejuicios y lugares comunes: Que la mujer (que es buena) está sometida. Lo mismo los colectivos LTGBQ; que el hombre es malo; muy malo, feo y sucio, etc. Que es justo y necesario reducir las “brechas de género” y eso –al parecer- cuesta mucho dinero. –

El informe anexo: “…Es posible identificar 55 políticas de 22 organismos y 14 Ministerios que inciden en cerrar brechas de género. El presupuesto de estas políticas asciende a $1,3 billones, que representa un 15,2% del presupuesto total y un 3,4% del PBI… se creó el Programa Interministerial de Presupuesto con Perspectiva de Género… el Plan de Acción contra las violencias por motivos de género …se establecen más de 100 compromisos con 22 Ministerios y agencias del Estado….se creó el Gabinete Nacional para la Transversalización de las Políticas de Género…la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectiva de Género más de 100 charlas sobre políticas públicas con perspectiva de género en el marco de COVID…A la vez, los recursos dirigidos a tratamientos hormonales, quirúrgicos, y en general todos los recursos que el sistema de salud destina a acompañar a las personas que optan por tratamientos para cambios en su identidad de género, contribuyen a cerrar brechas entre las personas cis y las trans y, por lo tanto, tienen un impacto positivo en términos de género (Ej.: Acciones para la Identidad de Género). En el presupuesto se proyecta la distribución de 280.000 tratamientos hormonales para el año 2021”. (Los subrayados y destacados son nuestros). –

Esas aleatorias citas parciales parecen suficientes para evidenciar cuán “prioritaria” sobrevino la “perspectiva de género” tal como ahora llaman a la religión atea oficial y obligatoria estatal. –

La ideología de género es solo eso. Cambiar el nombre por “Perspectiva” no mejora mucho las cosas. La cuarta acepción asignada por la RAE es: “Apariencia o representación engañosa y falaz de las cosas”. –

¿Será que pretenden convencernos que esos enormes gastos son verdaderamente necesarios? ¿Las ideólogas que redactaron el informe, en verdad lo creen?

Gracias a la “capacitación obligatoria” impuesta por Ley 27499; los iniciados en los misterios ideológicos nos adoctrinarán (a todes) para que podamos recitar –sin errores- los mantras básicos del género. Al parecer, la recta indoctrinación del dogma sagrado está demandando más tiempo y recursos de lo calculado. No sabemos si por incapacidad de los alumnos, incompetencia de profesores o lo inaceptable de sus credos. –

Este presupuesto nos confirma que este Estado se “autopercibe” como tutor, protector y guía de las pobrecitas feministas (y colectivos LTGBQ). El Estado típica expresión del “heteropatriarcado” si los hay; mismo que –ellas dicen- es opresor y causa de su sometimiento. –

Prescindiendo de los mitos, prejuicios y mentiras del género (que son demasiadas para tratarlas aquí) sospechamos que ese tramposo discurso no es más que un intento de justificar una gigantesca maquinaria expendedora de cargos, empleos y changas con las que retribuir y propagar militancia. Una inagotable mina productora de cargos rentados. Un mecanismo rápido y cómodo para recompensar (con dinero público) el activismo, mantenerlo y –si se puede- acrecentarlo para las próximas elecciones. –

Los estribillos sobre las desigualdades “estructurales”, de la Argentina “pionera” en matrimonio igualitario, identidad de género, cupo trans, cerrar la brecha y demás conquistas; requieren un coro que cante alabanzas; al que se estimula con salarios públicos. Es así, por ello y para ello, que se crean Entes, nuevas dependencias, organismos, materias, cátedras, cursos, talleres, capacitaciones, reuniones, encuentros, congresos, observatorios; programas y espacios en medios donde los “oprimidos” puedan “visibilizar” todas las injusticias de un mundo cruel, culpable de todos sus males. También nos sensibilizarán contándonos cómo –ideología mediante- salieron del placard y se “empoderaron” con los nuevos “paradigmas” y ahora danzan en verdes praderas, hermanadas, hacia un mundo feliz. –

Mientras tanto la legión de funcionarios parasitarios continuará predicando la devoción oficial al feminismo (y colectivos; no olvidarse) para intentar explicar el enorme drenaje de dinero del presupuesto.  Su misión principal, entonces, será solo –y prioritariamente- justificarse a si mismos; y que su “trabajo” en realidad sirve para algo. –

El cinismo de esta ideología no es nuevo. Pero el otro factor –preocupante- y que lo hace más peligroso; es el silencio, apatía o acompañamiento de otros líderes políticos que aun cuando íntimamente no compartan los dogmas ideológicos y vean el disfraz; no se atreven a contrariarlos. Solo por ser fieles a otra pose; la “moderación política”.  También la “corrección” tiene sus devotos; que no se animan a gritar (como el niño, del cuento de Andersen) “el Rey va desnudo”. –

¿Tan difícil es decirlo? La ideología de género; no es, nunca fue, prioridad alguna. Existen otras muchas, mayores y más urgentes necesidades. Es un gasto superfluo fabulado solo para recompensar a la gran familia feminista y militantes. Si hubieran leído a Séneca: “Gastar solo en lo necesario. Lo superfluo; aunque cueste un centavo; es caro”. –

Publicado en Club de la Libertad

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