Cómo harán los museos más famosos para superar la crisis post COVID?

Museos en pandemia: ¿pedir auxilio o buscar soluciones?


Si dejamos de lado el negocio de las lavandinas y el alcohol en gel, la confección de ascarillas y barreras acrílicas, la impresión de cartelería de cuidado y distanciamiento, y iertas plataformas informáticas, prácticamente todo el resto de la actividad económica se ha visto afectado en mayor o menor grado por cuarentenas y demás medidas restrictivas.

Por cierto, el turismo es, lejos, el sector más afectado. Y además de los obvios rubros de transporte, hotelería, gastronomía, también se han visto afectados los museos.

Porque ¿quién pensaría en un viaje a París sin incluir una visita al Museo del Louvre? ¿O a Londres sin darse una vuelta por el Museo Británico? ¿O a Roma sin entrar a ninguno de los Museos Vaticanos? Pocos serían, conjeturamos, los viajeros que no los incluyeran en sus planes. Pero lo cierto es que los visitantes que hoy acceden a los museos que se encuentran abiertos en distintas partes del mundo no sólo se encuentran con que ya no hay largas colas para entrar sino que al ingresar disfrutan de una experiencia íntima, y pueden vagabundear entre salas semivacías.


Por supuesto, muchos museos reciben financiamiento estatal. Otros son enteramente privados, o mixtos. ¿Qué estrategias implementar en estos últimos casos para lidiar con la crisis?

Una opción sería imitar a los empresarios prebendarios y clamar por su rol de “reservas de la cultura universal” y requerir ser incluidos en el listado de beneficiarios de partidas presupuestarias extraordinarias, con cargo a los sufridos contribuyentes del caso. Tales clamores, imaginamos, hubieran contado con la firma de numerosos adherentes a “la causa de la cultura”.

Otra opción sería acudir a mecanismos propios de la iniciativa privada, que por definición no carga sin más sobre sus semejantes las consecuencias de lo que le sucede. Tales los procedimientos adoptados por dos Museos “testigo”, el del Museo de Brooklyn, en New York, y el Museo de Arte Latinoamericano de Los Angeles.


El primero ha optado por lo que en la jerga se denomina “deaccessioning”, esto es, ni más ni menos, que la venta de obras. En otros términos, la desafectación de activos y su liquidación en el mercado para poder continuar con el giro de la actividad. La directora del museo, Anne Pasternak, en diálogo con New York Times, señaló: “Esto es algo que nos resulta difícil de hacer (…) Pero es lo mejor para la institución… ”.

Así pues, doce piezas serán rematadas próximamente en la casa de subastas Christie´s, entre ellas pinturas de
Courbet, Corot, o Cranach.

El segundo en cambio, ha elegido el camino de la convocatoria a la generosidad.
Parafraseando a Alberto Benegas Lynch (h), y a diferencia de aquellos que predican una “caridad a palos” como única solución a los problemas, el Museo de Arte Latinoamericano de Los Angeles ha apelado a la generosidad de los propios artistas, primeros interesados en la preservación de las colecciones, y organizado una subasta online de 150 obras, donadas a efectos de recolectar fondos.

Estos dos son claros ejemplos de soluciones privadas aplicadas a un contexto generalmente proclive a las soluciones públicas. Aplaudimos ambas iniciativas ya que liberan a los contribuyentes de tener que cargar sobre sus espaldas con pesos adicionales.

No te pierdas las últimas noticias de Visión Liberal. Súmate a nuestro newsletter.

Loading Facebook Comments ...
0 Comentario

Dejar una respuesta