La Revolutionibus de Copérnico, la revolución de la ciencia y un acto de fe

De Revolutionibus, la revolución científica de Nicolaus Copernicus

Nicolaus Copernicus (en polaco: Mikołaj Kopernik, 1473–1543), para muchos el iniciador de la Revolución Científica, incursionó en la astronomía y las matemáticas, y popularizó la teoría heliocéntrica (1) que planteaba al sol en el centro del universo y la Tierra girando a su alrededor (2).

Explica el filósofo objetivista Leonard Peikoff que el significado que el “giro copernicano” trajo aparejado fue que el hombre ya no tenía una posición de privilegio en el Universo, puesto que la Tierra no se encontraba en su centro. Mientras que algunos autores opinan que el efecto de la revolución copernicana fue quitarle importancia al hombre, Peikoff sostiene lo contrario: fue un triunfo del intelecto humano, y donde sí tuvo repercusiones fue en la historia de la creación narrada en la Biblia (3)

Por su lado, como típico pensador de la época, además de científico Copernicus era un hombre de fe preocupado por conciliar sus hallazgos con la Biblia cristiana. No pasaba inadvertida la opinión que pudiera tener tanto la Iglesia como sus seguidores respecto de sus trabajos. El enfoque sostenido a la hora de evaluar la publicación de sus investigaciones puede apreciarse en el prefacio de su libro De Revolutionibus orbium coelestium dirigido Papa Paulo III.


En alusión al entorno circundante mayoritariamente reacio a recibir conocimientos reformadores, Copernicus escribió:


Ciertamente puedo creer, Santo Padre, que aunque algunos aceptarán este libro que he escrito (…), la gente clamará que yo debería ser expulsado de inmediato por tal opinión. Tampoco son mis ideas tan agradables para mí que no sopesaré lo que otros decidan sobre ellas. Y aunque sé que las meditaciones de los filósofos son remotas a las opiniones de los ignorantes, porque es su objetivo buscar la verdad en todas las cosas hasta donde Dios le permite a la razón humana, no obstante pienso que las opiniones completamente ajenas a lo correcto deben ser expulsadas.

Así, cuando consideré conmigo mismo qué absurdo cuento de hadas sostuvo la gente en la opinión, aprobada por muchos siglos, que la Tierra está inmóvil en el centro del cielo, como si fuera el centro del mismo, y qué pensaría si yo tuviera que afirmar contrariamente que la Tierra se mueve; dudé mucho si sacaría a la luz mis comentarios compuestos en pruebas de esta moción, o si sería más satisfactorio seguir el ejemplo de los seguidores de Pitágoras y muchos otros que no transmitían los misterios de la filosofía por libros sino de mano en mano solamente a familiares y amigos (…). Pero me pareció que ellos no hacían eso, como algunos piensan, por desagrado a esparcir sus enseñanzas, sino porque las cosas más hermosas y aquellas investigadas con suma seriedad por grandes hombres habrían de ser despreciadas por quienes creen que hacer un buen trabajo para un libro es un problema excepto que obtengan un beneficio de ello (…). Por lo tanto, cuando ponderé estos asuntos, el desdén que habría de sufrirse por la novedad y lo absurdo de la opinión me impulsó a dejar de lado por completo el libro ya redactado (4)


Luego, Copernicus menciona que representantes de la escolástica, entre ellos el cardenal Nicholas Schönberg y el obispo Tiedeman Giese, lo convencieron de que debía publicar el material, sin importar lo absurdo que pudiera parecer al principio, puesto que después contaría con la buena voluntad de la gente. Finaliza el prefacio sometiendo a consideración del Papa y otros especialistas la validez de sus aportes:

Si acaso tontos oradores, junto con ignorantes en matemáticas, van a encargarse de decidir sobre estos asuntos, y por algún pasaje de las Escrituras maliciosamente distorsionado para su propio beneficio se atreverán a atacar mi trabajo, ellos no tendrán importancia para mí, a tal punto que despreciaré su juzgamiento por imprudente. (…) Sin embargo, lo que yo haya logrado aquí, lo dejo especialmente a la decisión de su Santidad, y a la de los otros matemáticos eruditos. Y para que no le parezca a su Santidad que prometo más valor de este trabajo del que puedo aportar, ahora paso el compromiso. 5
Resultaba auspicioso que la envidia, las habladurías y los intentos de mantener el poder
político de parte de quienes estaban cómodamente asentados en los dogmas tradicionales, no
quebraran el espíritu de Copernicus disuadiéndolo de compartir los resultados de sus
descubrimientos. Pero el hecho de que se aceptara a la Iglesia como legítima autoridad moral
para juzgar operaciones intelectuales en contraste con sus libros sagrados daba cuenta de que
todavía había un tramo por recorrer hacia la completa libertad de pensamiento. Y la estima que Copernicus manifestaba por dicha institución, más allá del apoyo de escolásticos interesados en aprender, no era parejamente retribuida.

De revolutionibus se publicó en 1543, el mismo año de su fallecimiento, y a partir del 5 de marzo de 1616 la Inquisición lo incluyó en el index de libros prohibidos. 6

Referencias

1 Copernicus no fue el primero en presentar el heliocentrismo, pero sí fue su más reconocido defensor.
Fuentes atribuyen su primera enunciación a Aristarco de Samos. Ver: Nicolás Copérnico y la teoría heliocéntrica.
URL: [https://www.astromia.com/biografias/copernico.htm]. Fecha de consulta: 30/11/2019
2 Rabin, Sheila, “Nicolaus Copernicus”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2019 Edition), Edward
N. Zalta (ed.). URL: [https://plato.stanford.edu/archives/fall2019/entries/copernicus/]. Fecha de consulta:
30/11/2019
3 History of Philosophy, Lesson 31, Leonard Peikoff, ARI Campus, Ayn Rand Institute
URL: [https://courses.aynrand.org/campus-courses/history-of-philosophy/the-rise-of-modern-science-and-
the-character-of-renaissance-ethics/]. Fecha de consulta: 30/11/2019

4 Citado en: Stimson, Dorothy; The gradual acceptance of the Copernican theory of the universe, New York,
1917, The Baker & Taylor Co.
URL: [http://www.gutenberg.org/files/35744/35744-h/35744-h.htm#FNanchor_439_440]. Fecha de
consulta: 30/11/2019
5 Ibídem
6 5 de marzo: la Iglesia católica condena el libro de Copérnico; Diana Uribe
URL: [http://www.lacasadelahistoria.com/5-de-marzo-la-iglesia-catolica-condena-el-libro-de-copernico/].

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