Vertical, elitista y artificial: la nueva izquierda es como antes, pero peor

El auge de la nueva izquierda: de la violencia armada al hostigamiento mediático.

Pese a que hoy en día la izquierda moderna se quiera disfrazar de democrática, pluralista y pro-derechos humanos, es gracias a sus propias tendencias en búsqueda de un igualitarismo forzado en contra de las libertades, la individualidad y la misma naturaleza, que estos viejos ideales utópicos y buenistas, al igual que como ha pasado ya a lo largo de la historia, se terminan desvirtuando abismalmente. Cayendo así en populismos y/o autoritarismos legitimados en perspectivas sesgadas y reduccionistas que fomentan fuertes disputas en nuestras sociedades. Segregando y fragmentando a los ciudadanos. Creando altercado de unos contra otros, acentuando nuestras diferencias de manera inconciliable y normalizando la discordia desde una perspectiva de revancha o venganza.

Desde siempre la izquierda ha sabido colarse en las juventudes aprovechando sus ilusiones, resentimientos y expectativas, mezclando todo esto con sus utopías fallidas. En nuestra región podemos remitirnos a aquellas generaciones segadas y fanatizadas por la revolución violenta en Cuba por parte de los Castro, El Che Guevara y Camilo Cienfuegos. Las juventudes que veían a Hugo Chávez como una clase de salvador y mesías para los pueblos de una Latinoamérica golpeada; y a los conmovidos por la nueva ola de presidentes socialistas como: Rafael Correa, Evo Morales, Mujica y Los Kirchner.

Cada vez es más difícil contener las mentiras y la desinformación de lo que sucede en países como Cuba, Venezuela o Argentina. Cada vez es más visible la miseria y el caos de estas políticas en los países donde lamentablemente han sido aplicadas; y sin duda es más difícil convencer a las nuevas generaciones de este anticuado y rebatido engaño.

Por ende, cada vez son menos los jóvenes que creen en estas falsas revoluciones, siendo necesario acoger otras luchas que lleguen a conectar con ese ímpetu y espíritu rebelde característico de las juventudes, para así controlar a los líderes y pueblos del futuro.

Divide y vencerás. La frase de Julio Cesar que resume adecuadamente la estrategia de la izquierda durante los últimos años haciendo populismo de las problemáticas sociales existentes. Hoy en día, se va más allá de la próxima a desaparecer lucha entre trabajador y empleador, pues como diría Mises: “El capitalismo des-proletarizo a los trabajadores, aburguesándolos a base de bienes y servicios”. Sino que, en la nueva izquierda autodenominada progresista, existe un giro del tema económico hacia temas culturales y plenamente sociales; donde los datos, los hechos empíricos y el pragmatismo se sucumben ante interpretaciones sesgadas, inexactas e ideologizadas.

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Reduciendo y apuntando problemáticas multicausales a meras y simples condiciones identitarias. Agrupando y dividiendo a los individuos pasando estos a ser útiles herramientas políticas que indistintamente su discurso, son tontos útiles de la misma agenda igualitarista que no solo ha fallado en nuestra región, sino también en todas las regiones del mundo.

Hoy en día la violencia característica de la izquierda a la hora de hacer política no solo es mediante las armas o la fuerza bruta. Sino que ahora traspasa a lo digital hacia un plano psicológico, social y mediático. El ataque a la honra, el linchamiento social y la recriminación colectiva hacia quienes se oponen a una imposición autoritaria bajo una supuesta inclusión de amigables e inofensivas ideas nuevas, todo esto en complicidad de quienes carecen del valor, la valentía y el criterio propio para discernir. Amordazados por el miedo de pasar a ser socialmente descalificados, en una realidad asocial alimentada por el internet, donde solamente existen dos tipos de personas: los buenos y los malos, estos son: los que siguen la agenda de izquierda, por uno y los que no, por otro. Dejando la inclusión, la igualdad y la equidad nada más para los coidearios. Estigmatizando y cancelando a quienes ellos consideran que deben de ser excluidos.

La nueva izquierda, fiel a sus muy raíces, es vertical, elitista y artificial.

Es decir que viene de arriba hacia abajo, desarrollada por elites intelectuales cada vez más desconectadas de la realidad, pero empapadas de un arraigado complejo de superioridad moral. Academicos que ven en el Estado y en la coartación arbitraria de libertades por parte de este, como el metodo a seguir para moldear la sociedad humana según percepciones ideologizadas de cómo debe o debería de ser, proponiendo como moderno o progresivo el regreso al tribalismo y al colectivismo, anulando el libre desarrollo de la personalidad siguiendo fines propios, implantando forzosamente una visión irreal de grupalidad.

Estas ideas historicamente refutadas pero aún presentes, no solo tienen como método de incidencia la influencia de ciertos actores, lobbies o grupos políticos. Los medios de comunicación, las tendencias de consumo y los productos artisticos comerciales tienen un fuerte peso en la validación y hegemonización de estas agendas en la opinión pública.

Así mismo, el intento de adoctrinamiento esta muy presente en ciertas escuelas, colegios y universidades; desde los libros hasta la selectividad de los temas por tratar. Intentando moldear la historia y falsear la realidad de los más jóvenes desde las aulas.

Sin duda alguna, los únicos beneficiados de la implantación de estas nefastas ideas son los caudillos, burócratas y organizaciones que acogen y lucran de estos discursos; pues como muestra la misma realidad, las problemáticas de fondo que pueden ser genuinas y deben de ser tratadas de forma técnica y objetiva, nunca tienden a ser resueltas y más bien como muestran los datos, estas van empeorando con el pasar de tiempo.

En una sociedad libre, justa y democratica no se debe discriminar a quien piensa distinto, después de todo somos libres de acoger aquello que nos represente de mejor manera. Solo por medio de la libre discusión de ideas y de puntos de vista se da paso a un alcance real de la verdad. El respeto absoluto por el proyecto de vida del prójimo y del imperio de la ley, serán siempre los pilares básicos para una participación política constructiva.

Las ideas liberticidas están en auge y se reinventan con el tiempo. La historia ya nos ha demostrado lo nocivas que son las ideologías colectivistas. Desvirtuando la Democracia, la institucionalidad y el Estado de Derecho. Cooptando cada espacio de la esfera pública, social y académica; y castigando el desarrollo individual ajeno a la planificación central.

No caigamos en las mismas mentiras de nuestro pasado presentadas al día de hoy con nuevas etiquetas. No regalemos nuestra libertad por seguir ciegamente a las mayorias.

“El fascismo, el nazismo, el comunismo y el socialismo son solo variaciones superficiales del mismo tema monstruoso: Colectivismo”  – Ayn Rand

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