¿Un patán menos?

A esta altura no sabemos como terminará el juicio político a Trump. Lo que si podemos afirmar es que lo que expresa su ex asesor senior en materia de seguridad, John Bolton, resulta muy comprometedor para el Presidente lo cual tiende a poner en la cuerda floja a senadores republicanos que pretenden absolverlo.
En una sociedad libre cualquiera puede discrepar con lo que apuntan los medios pero lo que no es admisible es que se eche a un periodista de la Casa Blanca como si su circunstancial ocupante fuera el dueño del lugar, además de lo impropio de la falta elemental de consideración con la libertad de expresión como bastión fundamental del sistema republicano.

Recordemos que Jefferson ha dicho que “entre un gobierno sin libertad de prensa y
libertad de prensa sin gobierno, prefiero esto último”.

También es necesario subrayar las “cajas destempladas” con que ha tratado Trump a fallos judiciales que le son adversos, el maltrato a
gobernantes de países tradicionalmente aliados con sus absurdas “guerras comerciales” y su nacionalismo compatible con el tercermundismo. Hay que tener muy presente su desplante frente
a los acontecimientos en Charlottesville cuando desfilaron
energúmenos alzando la tenebrosa insignia nazi, oportunidad en la
que el presidente consideró al grupo como “buena gente”
equiparándolo a otra marcha integrada por personas que se
oponían a la antes mencionada manifestación, todo digno de un
patán.
En el terreno económico la administración Trump ha elevado
exponencialmente la deuda y el gasto públicos. Su reducción
impositiva y los consecuentes efectos positivos son solo un aspecto
parcial del cuadro de situación. Esto recuerda la entrega de
espejitos de colores a los indios para establecer instituciones
esclavistas como la mita y el  yanaconazgo. Hay quienes se quedan
con esto y hacen la vista gorda a la declinación en modales
republicanos y  atropellos al decoro y a la división de poderes, en
definitiva fabricando un Leviatán más adiposo en el contexto de
repetidas muestras de xenofobia, lo cual no puede ser más a
contracorriente de la más deslumbrante tradición estadounidense.
En lo personal he escrito un libro titulado Estados Unidos contra
Estados Unidos editado primero por el Fondo de Cultura Económica
y más recientemente por Unión Editorial de Madrid donde me
detengo a explicar el lamentable declive de ese extraordinario país
por desatender los sabios consejos de los Padres Fundadores.
Muchos de los antiguos colaboradores de Trump ahora lo critican
severamente como, por ejemplo, su ex Secretario de Estado, Rex
Tillerson -durante décadas CEO de Exxon Mobil, la tercera empresa
de mayor facturación en el mundo-, quien ha dicho públicamente
que “Trump no tiene la menor idea de lo que significa el comercio
libre” y que “muchas de las cosas que afirma no se condicen con la
realidad de los hechos”.

Incluso en temas muy trascendentes desde el punto de vista moral
y científico como es el desatino del aborto, Trump era partidario
hasta entrada su campaña presidencial  situación en la que los
asesores le dijeron que su base en el Tea Party estaban
decididamente en contra lo cual lo hizo cambiar revelando una
frivolidad digna de mejor causa.
Su biografía best-seller The Art of the Deal que publicó Tony
Schwartz, ahora afirma este autor en los medios que ha “llegado a
la conclusión que Trump está desequilibrado y carece de las
condiciones para mantenerse en el cargo”. El célebre periodista
Bob Woodward ha publicado un libro revelador de los atropellos de
Trump que lleva el sugestivo título de Miedo. Trump en la Casa
Blanca.


Debido a las muchas reservas morales que aun existen en Estados
Unidos, es de esperar que no tarde en producirse una reacción
saludable en dirección a los antes referidos consejos de los
fundadores de esa gran nación, aunque se vislumbran candidatos y
candidatas en las filas del Partido Demócrata que prometen
agudizar el tamaño del aparato gubernamental. Esto constituye un
serio peligro, lo cual no justifica lo actuado por el actual
Presidente.
Afortunadamente hay algunas expresiones muy estimulantes en el
propio Partido Republicano, por ejemplo, las declaraciones
reiteradas y la publicación de un sustancioso libro por parte de
Jeff Flake del riñón del republicanismo que lleva el mismo título
del legendario Barry Goldwater: The Conscience of a Conservative.
Flake, quien es conocido por sus notables discursos en el Senado,
sostiene que “Trump no puede seguir en la presidencia puesto que
no solo ofende la confianza del pueblo sino que ha dejado de lado
lo mejor de la tradición del Partido Republicano”.
Desde luego que lo dicho no solo concierne a Estados Unidos sino
que la preocupación y ocupación se extiende a todos los
partidarios de la libertad y el consiguiente respeto recíproco en el
difícil mundo en que nos toca vivir, principalmente debido al
avance de los antedichos nacionalismos con su carga de gastos
públicos elefantiásicos, deudas colosales, cargas tributarias
insoportables y regulaciones asfixiantes.

Publicado en El Pais, España

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