Un llamado a la unidad para enfrentar la tormenta perfecta

Hoja de ruta para ganar las próximas elecciones…y de paso unir al liberalismo argentino

Con José Luis Espert coincidimos que a esta altura de los acontecimientos cobra mucho sentido la patriada hecha en el 2019. Ahora todos los argentinos saben ciertamente que existe un pensamiento alternativo.

Algo que venía intentándose trabajosamente desde las Ong y fundaciones liberales desde hace algunos años, pero que en la la última campaña logró un asiento en la mesa grande, alcanzando la posición de cabecera de la atención de la opinión pública durante las destacadas actuaciones de nuestro representante en los debates presidenciales.

La puerta quedó abierta y ahora hay que saber ocupar ese espacio.

La pandemia del coronavirus nos hace vivir una circunstancia muy particular en todo el mundo. A la sorpresa inicial, le siguió una serie de medidas restrictivas muy severas que han producido un daño fenomenal a la economía.

Los países más organizados, utilizaron a full estos tiempos ganados a costa del sacrificio económico de sus habitantes al dejar de trabajar y dar trabajo, para equiparse con todo lo necesario de forma de poder resistir los embates de este enemigo invisible.

En la Argentina después de una subestimación inicial de la pandemia, lo que nos hizo perder una oportunidad esencial en la posibilidad de prepararnos adecuadamente, se dispusieron reiteradas restricciones de circulación (cuarentenas) que han generado una verdadera paradoja.

Al haber sido exitosas en aplanar la curva de contagios resultaría muy complicado de levantar si al mismo tiempo no se hubieran hecho los deberes: camas comunes y de terapia intensiva, respiradores, equipamiento médico, disponibilidad de testeos masivos, entre otros.

Paralelamente, esa caída en los contagios está debilitando el principal soporte de consenso de estas medidas que es el miedo a contraer el virus.

De lo que sí podemos estar seguros es que la Argentina sufrirá como nunca las consecuencias económicas de la pandemia.

Es probable que se geste una tormenta perfecta, combinación de altísima inflación, con crisis de deuda y una recesión sin precedentes. Claramente es el momento para que los argentinos escuchen y valoren nuestro discurso alternativo.

Y por suerte, acá estamos.
Necesitamos ganar la próxima elección, o al menos transformarnos en la principal opción opositora al kirchenrismo que en estos días pareciera haberse sacado la careta, mostrando lo peor de su espíritu chavista.

Ante la retirada casi completa de Cambiemos o al menos su mansa adhesión al oficialismo nacional, esa posibilidad no suena utópica. La única voz disonante es la nuestra y esto nos posiciona en un lugar extremadamente importante para las próximas elecciones.
No se trata de alcanzar algunas bancas legislativas para después negociar con el macrismo, en esa para algunos bien intencionada utopía de infiltrarlo con ideas liberales.

Ellos tuvieron una oportunidad inédita en el 2015, renovada en el 2017, pero prefirieron mantener el statu quo. Era muy poco probable que el hijo de Franco Macri demoliera desde lo alto el sistema que tantos beneficios le trajera desde siempre a su familia y a él mismo. Hay que convencer a sus votantes, explicándoles que la mejor manera de derrotar al kirchnerismo es con ideas claras, por más duras que suenen.

Hay que animarse a ganar las elecciones sin ningún tipo de travestismo, por miedo a la franqueza de las propuestas. El otro camino ya fracasó en varias oportunidades y termina siendo extremadamente dañino para nuestro pensamiento y servicial al sistema que nos demuele.
Por suerte no nos tentamos con los cantos de sirena que desde afuera y de adentro nos pedían,
casi a gritos, que nos bajáramos para facilitar la continuidad del macrismo. Lo mismo respecto a
las enormes trampas y presiones casi mafiosas a las que fuimos sometidos para tratar de
hacernos desistir.

La lista es conocida y casi interminable, pero decidimos dar vuelta la página. Para alcanzar este objetivo es imprescindible presentar candidatos potables con nuestras ideas en la mayoría de las provincias y municipios en la próxima elección legislativa. La idea que proponemos junto a muchos dirigentes representativos de nuestro sector de pensamiento, es que todo aquel que se sienta liberal, conservador, centrista, republicano y que quiera dedicarse a la política activa, saliendo del mundo privado o de la esfera de la batalla cultural, canalice su nueva vocación a través de alguno de los numerosos partidos afines ya existentes.

No hay demasiado tiempo disponible y el sistema político argentino, impone una serie de barreras de entrada muy altas para poder armar algo nuevo. Sería seguir el ejemplo del último candidato, que en vez de fundar el partido espertista, decidió sumarse a las formaciones que ya están trabajando y nos ayudaron en la patriada del 2019 (UCEDE y grupos Libertarios) y convocar a un frente a otros partidos (Demócratas, PAN, Valores para mi País, entre otros) . Suena algo soberbio el creer que el mundo empieza cuando uno empieza, subestimando y menospreciando el trabajo que con muchísimo esfuerzo se viene realizando.

Frente al argumento de la transparencia en la elección de las candidaturas, podríamos todos asumir un compromiso público y concreto de tenerlo en cuenta dentro de los límites que exige la ley electoral. Pero no nos engañemos que este es un problema muy circunscripto a las cabezas de lista de la CABA donde habría una larga cola de postulantes. Suena algo snob y porteñocéntrico creer que ese ese es el principal problema que enfrentamos.

El país es enorme y nos va a costar mucho encontrar argentinos y argentinas de bien que se quieran comprometer como candidatos para todos los cargos en juego en la elección del 2021, así como disponer de los instrumentos legales para hacerlo. Una cosa es ser liberal en Recoleta o Palermo y otra muy distinta es pelear contra los señores feudales en las trincheras de algunas provincias argentinas.


Allí puede resultar hasta peligroso. Por eso surge imprescindible no desperdiciar grupo o estructura existente alguna. Nos van a hacer falta todas y cada una.

No es tiempo de restar y dividir, es tiempo de sumar y multiplicar. Tenemos rápido que salir de la
laguna liberal de las redes sociales para adentrarnos en la alta mar de la política. Es al menos
desgastante y sin sentido el desperdicio de esfuerzo que se viene haciendo cuando todos salen a
pescar en el mismo charco.

Competir por transmisiones live que tienen prácticamente la misma audiencia, conseguir adhesiones partidarias de los mismos jóvenes ilusionados con la consigna liberal de turno y podríamos seguir enumerando. Hay que superar rápido esa etapa porque los votos no se cuentan en Twitter y la Argentina no puede darse el lujo de seguir esperando por una alternativa. El alta mar de la política nos espera, donde la batalla es a fondo y en serio.

Allí nos animamos con Espert el año pasado y aunque el tiburón Pichetto casi nos devora con sus trampas deshonestas, logramos sobrevivir.

Pasando en limpio, más allá de las redes son pocos los liberales conocidos por la opinión pública, por los grandes electorados.

A López Murphy lo recuerdan los mayores, a Millei lo siguen los más chicos, a Espert lo conocen todos gracias a la campaña y los debates.

En mi caso llego a los padres y abuelos de los fanáticos de Millei que siguen a Feinmann todas las tardes. El trabajo y la participación mediática de muchos otros, especialmente economistas, es también muy valorable, como así también el de los dirigentes que ya están trabajando en los diferentes partidos y provincias.

Por eso conviene que todos tengamos un lugar.

En síntesis, la hoja de ruta propuesta es muy sencilla. Deponer egos y vedettismos, sumarse a alguno de los partidos existentes y propiciar un frente electoral entre todos, lo más amplio posible. Si se llegara a un acuerdo mejor y si no utilizar la herramienta disponible de las PASO, que
precisamente para eso fueron creadas. Hay que elegir en la forma más transparente posible a los
mejores candidatos disponibles.
Pero eso es solo una cara de la moneda la otra es salir rápidamente a convencer a millones de
compatriotas que es posible demoler el sistema que nos agobia y reemplazarlo por otro más
virtuoso.

La gravedad de la crisis que se avecina sin dudas abrirá los oídos de todos, sin importar en qué lado de la supuesta grieta se encuentren. La mayoría de los argentinos no son fanáticos y sin dudas nos darán una oportunidad si somos claros y confiables. Si les decimos la verdad aunque sea dura, alejándonos de los discursos políticos tradicionales. Ojalá nos animemos.

Ojalá podamos hacerlo.

No te pierdas las últimas noticias de Visión Liberal. Súmate a nuestro newsletter.

Loading Facebook Comments ...
0 Comentario

Dejar una respuesta