Sin ahorros, créditos ni liquidez la economía se vuelve insana

Todo individuo en la búsqueda de una mayor satisfacción va tomando diferentes decisiones y prefiriendo un bien que le sea útil para satisfacer un malestar. El actor arma un plan de acción para que, en conjunto con sus habilidades y talentos, maximice la utilidad de sus recursos. Una vez planificado la cantidad de bienes (b.p) que deberá utilizar, el actor analiza y prevé el tiempo que le tomará llegar a su objetivo. Una vez analizado el objetivo y el tiempo que deberá invertir, el actor utilizara sus bienes presentes renunciando a bienes futuros para satisfacer su malestar. A esto le llamamos preferencia temporal. El hombre está condicionado por la preferencia temporal a menos que prevea que sacrificando bienes presentes puede verse beneficiado por bienes futuros. 

Debemos entender que sin la renuncia de bienes presentes (ahorro) no tendremos liquidez (consumo genuino) para llegar a nuestro objetivo. En otras palabras, sin la abstención de consumo que se vería reflejada en excedentes de producción sobre el consumo actual, no habría fondos prestables disponibles. Aunque existe la posibilidad de que estos fondos prestables no se vean demandados si no existe la posibilidad de invertirlos en el mercado donde merezca la pena la renuncia de los B.P por B.F lo cual el actor podrá acumular ahorro o utilizarlos como inversión en algún bien de capital que siga maximizando su utilidades. 

Una vez entendido que todo este proceso de mercado, repetido entre todos los agentes con preferencias temporales individuales, va generando un tipo de interés que incentiva a los agentes a buscar el mayor beneficio a la hora del intercambio. Todos los agentes van viendo oportunidades donde su malestar disminuye y nuevas puertas (malestares) se abren para seguir este proceso de forma ininterrumpida. Todo este proceso se ve condicionado también por el conocimiento del actor y bajo la ética de la propiedad privada. 

La preferencia temporal puede verse afectada por distintas situaciones que pueden estar fuera de nuestro control, siempre y cuando el actor lo prevea. Si se ve afectado por un terremoto, el actor valorará a priori bienes futuros renunciando a sus bienes presentes para poder estabilizarse una vez pasada la catástrofe (seguros contra todo riesgo) o las interferencias gubernamentales (leyes, regulaciones, cambios financieros). El problema de las interferencias gubernamentales bajo un determinado gobierno cae inmediatamente en la violación de los derechos de propiedad. Si el gobierno inyecta liquidez en la economía buscando un aumento del consumo de forma artificial, la caída del poder adquisitivo (inflación) afectará directamente al productor. La víctima de esta medida (productor-ahorrador) al no tener ningún tipo de defensa contra el gobierno por invadir directamente su propiedad, valorará sus bienes futuros por los presentes, resguardándose de toda medida que pueda interferir en su negocio. El problema también pasa por su legitimación. El gobierno puede argumentar que busca la alimentación de la población o utilizar cualquier discurso demagógico para defenderse de las acusaciones de los productores que se vieron afectados por la decisión de algún burócrata y estos no tienen cómo defenderse ante estas medidas. 

El gobierno con todo su poder coercitivo lo que busca es su expansión en todos los territorios económicos, afectando la preferencia temporal de los individuos. A su vez, la gran mayoría de los gobiernos tienen problemas con la corrupción. No hay escalón de gobierno que no haya sido afectado en mayor o menor medida por escándalos relativos a malos usos de recursos públicos, sobornos, subvenciones fraudulentas, etcétera. Si le agregamos las interferencias anteriormente nombradas, vemos que el gran culpable de la modificación de la función empresarial y la preferencia temporal de los agentes son los gobiernos perjudicando todo el sistema espontáneo de mercado. Sin señales puras, ahorro genuino y expansión crediticia o liquidez, lo que tenemos es una economía insana y poco sustentable a largo plazo. Los agentes no pueden prever las señales de las preferencias temporales individuales lo que generaría un escaso ahorro y baja productividad. 

El problema de las interferencias gubernamentales bajo un determinado gobierno cae inmediatamente en la violación de los derechos de propiedad

Franco Vallejos Torres

En este mismo marco podemos simularlo en la política tradicional. Si los individuos tienen preferencias temporales subjetivas con sus políticos porque creen que ‘’encajan con sus convicciones’’, ¿qué pasa cuando estos no cumplen con sus expectativas? Según las reglas de la democracia, los ciudadanos debemos respetar la decisión de la mayoría y aguantar hasta el final del mandato de un gobierno.

Aunque existan cláusulas en constituciones que deroguen el poder del presidente o primer ministro pero estas jamás se llegan a cumplir y el gobierno de turno se defendería para no perder sus privilegios en la poltrona. Los estados (ontológicamente sino que está conformado por gente de carne y hueso, nombre y apellido, etc) se defienden del virus (disidentes) activando diferentes anticuerpos como medios de comunicación, aumento de ayuda social y campañas en todos los sectores que ocupa (cultura, educación, sectores marginados, etc) y operaciones en contra de sus disidentes. Esto modifica la preferencia temporal. El estado al tener el monopolio de la fiscalidad y emisión de su dinero puede quitarle poder adquisitivo a los ahorristas mientras.

En tanto, los gobiernos cambien las normas y las leyes a su antojo para conformar una hegemonía y permanencia en el poder ipso facto terminará alterando la preferencia temporal de los agentes y su utilidad marginal de bienes. La distinción entre poder público y privado, además de injusta, no puede ejercerse por un supuesto ‘’pacto social’’. Esto no existe como tal, el poder público no busca la convivencia pacífica ni la resolución de conflictos. La esencia del estado no es la garantizar mayor bienestar a su población (caso contrario a lo que sucedería en una monarquía 3 o en pequeñas tribus) sino la búsqueda permanente de quedarse con el poder. Al no poder proteger la propiedad privada (ya que estas son expropiadas de alguna u otra forma) el individuo acciona para que sea lo menos violentado posible (fiscal o socialmente) y podemos deducir que esta externalidad (el gobierno) en la función empresarial del actor modifica su preferencia temporal adaptándose a las circunstancias que le rodean, arrodillándose ante el presidente/tirano elegido democráticamente. 

La evolución de un poder concreto (rey, faraón, sabios) hacia un poder de las mayorías demuestra una involución. Si cualquiera puede ejercer el poder público en un sistema republicano ¿Que implica que estos no se esfuercen por no despegarse del trono? Se ha intentado limitar los poderes de mandato, cambiando constituciones o peleando de igual a igual en búsqueda de que a la gente le atraiga cierta idea y la vote. Si nos damos cuenta, en última instancia de que solo debemos llamar la atención de la población.

El costo social es un factor importante si lo que se busca es la permanencia en el poder. Los gobiernos pueden aumentar los impuestos y la población de bajos recursos se beneficia de los que tienen ‘muchos’ recursos

Franco Vallejos Torres

¿Cómo la discusión de ideas distintas, intereses distintos, preferencias diversas y situaciones económicas diferentes puede sostener un sistema democrático? Los políticos al ser captadores de votos, poco y nada les interesa el bienestar de los individuos sabiendo que puede otorgarles un premio consuelo con solo votarlo (Bienes, trabajo público o un puesto ejecutivo. El costo social es un factor importante si lo que se busca es la permanencia en el poder. Los gobiernos pueden aumentar los impuestos y la población de bajos recursos se beneficia de los que tienen ‘’muchos’’ recursos. Si el gobierno beneficia arbitrariamente a un sector (no importa de la casta que sea) altera los órdenes de la sociedad, perjudicando a largo plazo al que menos tiene.

Para concluir, los gobiernos se están adaptando mejor para permanecer en el poder y ningún papel viejo colgado en un establecimiento estatal puede defendernos. La expansión del crédito, la deuda y la depreciación de las monedas es un fenómeno global (a mayor y menor escala) y a pesar de que hay alternativas desde el ágora aún falta mucho para que la discusión hacia el sistema democratico sea más consistente. Las inconsistencias son muchas y deben ser discutidas de fondo para que al menos podamos sentarnos y hablar en serio alguna vez.

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