08/01/2026

Señor Presidente: el islam es una religión de paz

En la siguiente carta abierta Marwan Gill, presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía, expresa solidaridad con las víctimas del atentado en Sídney y rechaza la asociación del terrorismo con la religión islámica, llamando a construir puentes de empatía en lugar de divisiones. Un mensaje para Milei.

El domingo 14 de diciembre de 2025, Australia vivió un terrorífico tiroteo en Bondi Beach, Sídney, cuando dos hombres armados abrieron fuego frente a una multitud en una celebración de la festividad judía de Janucá. Ante todo, quiero ofrecer mis más sentidas condolencias por las 15 víctimas que fueron asesinadas. Las personas fallecidas, sus familiares, sus círculos cercanos, la comunidad judía y la sociedad australiana merecen nuestra solidaridad incondicional ante este acto espantoso de violencia. Deseo también pronta recuperación a todos los heridos.

Es imprescindible en este momento de dolor y trauma que estemos unidos como humanidad en el rechazo absoluto a la violencia y al terrorismo, que no tiene ninguna justificación. Al mismo tiempo, la empatía sincera con las víctimas requiere de nosotros que no usemos su sangre y sus lágrimas como argumento para el propio discurso político o incluso para fomentar el odio contra otros. En este sentido, me preocupa mucho la declaración oficial del Señor Presidente, Javier G. Milei, quien habló de “terrorismo islamita” cuando se refirió al atentado terrorista en la playa de Bondi Beach. Me imagino que si el mandatario hubiera usado en una frase similar los adjetivos “cristiano” o “judío” en lugar de “islámico” hubiera generado otra reacción en la sociedad. Parece que desgraciadamente ya todos nos hemos acostumbrado a escuchar y leer “islámico” en combinación con terrorismo, sin prestar ninguna atención a la gravedad de esta asociación.

No pretendo aquí saber si fue una frase desafortunada o si el titular del Poder Ejecutivo en el fondo realmente vincula el islam con el terrorismo, lo único que puedo asegurar es que adjetivar de esta manera el terror aludiendo a una religión no perjudica solamente la imagen de una creencia, sino que fomenta también el odio contra ella, especialmente en un país donde representa una pequeña minoría. De hecho, en el año 2023, la ONU declaró el 15 de marzo “Dia internacional contra la islamofobia” en pos de concientizar al mundo sobre la hostilidad que existe contra este credo en algunas partes del Occidente. Debido al reciente episodio de la guerra entre Israel y Hamas, se ha observado, como un efecto adverso, un aumento significativo tanto de “judeofobia” por un lado como de “islamofobia” por el otro, aquí y a nivel global. Desafortunadamente, hay también en nuestra sociedad personas que han desarrollado la idea de que el islam es en sí mismo una amenaza para la paz, la libertad y los “valores occidentales”.

En primer lugar, pido no caer en la falacia de atribuir la acción de un individuo o una agrupación a una religión solo por el hecho de que los miembros se autoidentifiquen como sus adeptos. Si fuera este el criterio, entonces a raíz de los capítulos sangrientos de nuestro pasado como humanidad ningún culto estaría libre de manchas. En esta línea, cada fe se define y merece ser juzgada de acuerdo con sus propias fuentes y sus enseñanzas originales.

Lo cierto es que el islam, que literalmente en árabe significa “paz”, condena en su totalidad el terrorismo y establece la santidad de la vida del ser humano, sin distinción de su etnia o su confesión. El Sagrado Corán, el libro divino de los musulmanes, aclara que quien mata a una persona inocente es como si hubiera matado a toda la humanidad. El fundador del islam definió a un musulmán como aquel, de cuyas manos y de cuya lengua otros seres humanos están a salvo. Según nuestro credo, un musulmán debe ser una fuente de paz para los demás porque su profeta fue declarado por el Sagrado Corán una manifestación de misericordia no solo para los musulmanes, sino para toda la humanidad.

Foto de archivo | Marwan Gill, presidente de la Comunidad Ahmadía en Argentina, junto al Papa Francisco.

En síntesis, si hay musulmanes que usurpan los derechos de los demás o amenazan la paz y la santidad de la vida, es solo porque rechazan las enseñanzas del islam, o las ignoran por completo. Estas personas no son solo un peligro para los valores “occidentales”, sino para la convivencia armónica entre pueblos del mundo.

En fin, nuestra sociedad no necesita más muros, más divisiones y más odio, sino más puentes, más soluciones y más empatía. En nombre de la Comunidad Musulmana Ahmadía y bajo nuestro lema “Amor para Todos, Odio para nadie”, quiero manifestar nuestro apoyo y nuestra colaboración en esta misión.

Compartir:

Más publicaciones