San Valentín, el santo del liberalismo

En otros tiempos, el día del amor se celebraba junto con el de los estudiantes y la primavera, el 21 de septiembre. Señal inequívoca que los tres van de la mano, por un lado. Pero finalmente el “Valentine’s Day” se impuso el 14 de febrero como el día de los enamorados. No solo cupido tiene en Valentín su santo sino también el liberalismo. ¿Por qué?

Claro que en el siglo III Valentín desconocía los principios del liberalismo, pero la fiesta es un señal contundente de la riqueza generada por los mercados. Así lo explica el sitio Learnliberty.org, el Día de los Enamorados, tal y como está concebido en la actualidad, es posible gracias al libre mercado. “Antes del surgimiento del capitalismo sólo las personas ricas tenían tiempo y dinero para dedicarlo a sus seres queridos, mientras que, a día de hoy, la mayoría puede ahorrar algo para gastarlo en ocio o regalos para el 14 de febrero”.

Para reafirmar su tesis, Coyne habla también de los regalos y se refiere al concepto económico conocido como signaling. Y por eso, aunque los economistas argumentan a menudo que el dinero en efectivo es lo más práctico porque la otra persona puede comprar con él lo que quiera, Coyne aconseja comprar un regalo ya que esa ‘es una señal’ de haber estado pensando en el enamorado. Pero que el mercado gana con San Valentín es indiscutido. Solo en España seis millones de personas le compraron “algo” a sus parejas para esta fecha (en 2019), y ese “algo” va desde flores a joyas, pasando por bombones y souvenires, invirtiendo un promedio de 122 euros por regalo. Y ni hablar de las “escapadas románticas, cruceros, hoteles, spa y otros placeres que el amor agradece y llama.

En estas pampas no se quedan atrás. Los argentinos han triplicado sus “festejos” para el 14 de febrero desde el 2011 hasta hoy. El regalo más deseado es un día de spa, aunque las cenas afrodisíacas o un paseo a la luz de la luna están también entre los top ten.

Pero un dato refuerza la idea de que San Valentín protege el amor y el libre mercado con igual ahínco: es la segunda fecha en el calendario -despues de Navidad- que más dinero se invierte en regalo. Y en cuanto a lo de considerar San Valentín como un estímulo para la economía, Coyne recuerda que aunque son muchos los expertos que consideran que sí, otros, en cambio, no lo tienen tan claro. Los que así opinan basan sus argumentos en la teoría del coste de oportunidad ya que el dinero gastado en regalos para San Valentín podría ser invertido en otros bienes o servicios. O podría ser ahorrado. En el caso de hacerlo en una entidad financiera, habría que tener en cuenta que ese dinero financiaría proyectos que, a su vez, podrían tener su repercusión económica. Por eso, en este caso, lo mejor según Coyne es pensar en San Valentín simplemente como la oportunidad para encontrar un regalo que ‘importa’ a la persona que ‘te importa’.

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