¿Por qué el FMI es una organización antiliberal?
Los nuevos entendimientos entre el Fondo Monetario Internacional y el gobierno de Alberto Fernández han dado mucho de qué hablar, fundamentalmente por la laxitud de los términos por parte del organismo para con el gobierno argentino.
El acuerdo de 2018, aprobado por Christine Lagarde –entonces directora del FMI– implicó una reducción inicial del déficit público de 1.4 % del PBI por parte de Argentina. No obstante, Kristalina Georgieva –nueva autoridad del FMI– estableció un plazo de 5 años (2022-2026) para eliminar el déficit fiscal primario, partiendo de 3.5 % del PBI con el que comienza 2022, lo que implica una baja anual de 0.7 % del PBI en promedio por año, como bien señala José Luis Espert.
No está de más decir que los términos del acuerdo de Fernández con el FMI no implican tampoco reformas estructurales o ajustes importantes por parte de la política en cuanto a la sobredimensionada estructura estatal.
Por lo que para llegar a las nuevas metas establecidas se instaría a una reducción de subsidios a la energía, hecho que implica suba de costos para todas las empresas, aumento de precios y pérdida de poder adquisitivo del trabajador, explica el economista Salvador Di Stefano. En palabras suyas, estamos con un FMI más keynesiano, con políticas amigables con el Estado.
Este hecho confronta totalmente con la mística que rodea al FMI y el relato instalado por la ‘izquierda’ en cuanto a que susodicho organismo se trata de la representación del ‘liberalismo burocrático’. Y aunque dicha concepción siga vigente entre varios, me temo decirles que no es así.
¿Dónde, cuándo y para qué?
El FMI se crea en 1944 en la conferencia de Bretton Woods, en Estados Unidos. Allí, 44 países acordaron en sostener una política de cambios fijos con el dólar para afrontar la serie de devaluaciones competitivas que desembocaron en altas tasas de inflación y en el rompimiento de beneficios del intercambio internacional. El objetivo era simple, facilitar la estabilidad de los tipos de cambio, otorgando préstamos a los países que experimentaban problemas temporales en su balanza de pagos. Un hecho que se dio con éxito hasta la década del 70 cuando Richard Nixon abandonó la paridad dólar–oro. Cuando este sistema de tipos de cambio fijo se terminó, lo hizo también la misión original de la institución.
El único rol restante del FMI fue el de asistir a países en emergencia, más específicamente en ‘proveer préstamos a países miembro que están experimentando problemas presentes o potenciales en sus balanzas de pagos’, todo ello a cambio –generalmente– de realizar una serie de ajustes y reformas en el ámbito fiscal y monetario por parte de los países asistidos para garantizar la estabilidad y el éxito de la asistencia.
No obstante, el FMI no ha ayudado a los países a que logren un crecimiento sostenible ni a que promuevan reformas profundas de mercado.
Una comparación superficial puede ser la de Argentina e Irlanda. Mientras que Argentina negoció 21 veces con el FMI –desde 1958–, Irlanda lo hizo tan solo una vez –en 2011–. ¿Resultados? Argentina pasó de un Índice de Libertad Económica de 68.0 en 1995 a uno de 52.7 en 2021. Por su parte, Irlanda pasó de 68.5 a 81.4.
Riesgo moral
El punto de mayor incompatibilidad entre la existencia del Fondo Monetario Internacional y las ideas liberales es el ‘riesgo moral’, y refiere a la idea de que una vez que algo está cubierto por un seguro, la ocurrencia de un siniestro se hace más probable. Iván Carrino da ejemplo de esto: cuando uno tiene el auto asegurado contra todo riesgo, no se tiene ningún problema en dejarlo estacionado en la calle.
Si lo extrapolamos de las finanzas internacionales, nos encontramos con los problemas en las balanzas de pagos, el déficit fiscal y la deuda pública.
Carrino nos lo resume de forma sencilla: cuando un país tiene déficit fiscal, puede financiarlo emitiendo dinero –solo en el corto plazo puesto que generará inflación y eso deviene en la depreciación del tipo de cambio y en la pérdida del poder adquisitivo de la gente–. Si el gobierno quisiera mantener el tipo de cambio sin modificaciones, entonces tiene que vender reservas internacionales. Pero, si se le acaban: ¿qué hace? Enfrenta una crisis de balanza de pagos. Ahora bien, si para solucionar esa crisis de balanza de pagos el Fondo Monetario presta dólares frescos, ¿no está fomentando la conducta que llegó a la crisis en primer lugar?
Esta actitud por parte del fondo ha contribuido a que los países se vuelvan adictos a los créditos. Otorgar dinero a aquellos quienes han creado la crisis y que han mostrado poca disposición para introducir las reformas necesarias, no tiende a promover las reformas de mercado, sino que las retrasa porque disminuye la presión sobre los gobiernos para que cambien sus políticas.
De hecho, la suspensión de los créditos y ayudas tenderá a enfocar las mentes de los gobernantes en los diversos países en dificultades.
Cuestión moral y un problema político
Uno de los principales puntos de conflicto entre el FMI y las ideas liberales es que estos préstamos a países en problemas se realizan con el dinero de los contribuyentes de cada uno de los países miembros, quienes podrían querer que sus impuestos tengan mejores usos. Si vamos al grano, un plomero –refiriéndome a lo dicho por O’Neill– está pagando por las falencias de un gobierno inoperante del otro lado del planeta.
Condonar deudas de terceros con fondos que no son de uno mismo es totalmente inmoral. Tanto las empresas como los gobiernos deben de ser responsables de sus propias cuentas, pues no podemos pretender que los ciudadanos de a pie paguen impuestos para que un gobierno finalmente termine condenando a sus nietos al lastre que implica una deuda o a salvar clientelarmente a una empresa en pérdidas cercana al gobierno.
El capitalismo sin la posibilidad de bancarrota, es como el cristianismo sin el infierno. – James K. Glassman
Aludiendo a un titular de The Economist sobre la ‘telenovela’ entre el FMI y Argentina, el FMI no puede resolver la disfunción de ningún país, pues solo un cambio en la política puede acabar con los malestares. Nuestro problema no es monetario, sino cultural.
Referencias
Carrino, Ivan. (2021). Los liberales y el FMI. Recuperado de https://www.ivancarrino.com/los-liberales-y-el-fmi/
Vásquez, Ian. (s.f.). Hay que cerrar el FMI. Recuperado de https://www.liberalismo.org/articulo/23/12/hay/cerrar/fmi/
International Monetary Found. (s.f). IMF Lending Commitments. Recuperado el 01 de febrero de 2021 de https://www.imf.org/external/np/fin/tad/extarr1.aspx
The Heritage Foundation. (s.f.). 2021 Index of Economic Freedom. Recuperado el 01 de febrero de 2021 de https://www.heritage.org/index/heatmap






